← Lo que el tiempo puede hacer por las relaciones · de
Lo que el tiempo puede hacer por las relaciones — capítulo 7
Capitulo 7.
Desde la vista de Draco.
Un nuevo problema.
*//Flash Back// *
Mientras se concentraban en el tejado habían dejado de hablar. Draco se sentía extraño ante la facilidad con la que él podía hablar con la Granger. No podía creer que ahora la chica fuera como su amiga. ¡Espera! No, ella no era su amiga. Era solo… la única que le hablaba, que no lo miraba mal, que se preocupaba por él, que siempre estaba allí. Maldita sea Draco ¿A quién planeas engañar? ¡Ella es tu amiga!
Granger su amiga, nunca en su vida anterior se hubiese podido imaginar eso. Era algo simplemente imposible. Pero ahora las cosas eran diferentes. Eso tendría que recordárselo más seguido.
De repente escucha como algo se desprende y se da vuelta. Un ladrillo estaba a punto de caerle encima a Granger.
¡No! Con un salto se interpuso entre ella y el peligro, del empujón que le dio quedo encima de ella, en el piso. Pero no tuvo ni tiempo de pensar en otra cosa.
Oyó el sonido del impacto antes de sentirlo. Un escalofriante sonido que le hizo temblar. Después lo sintió.
Un dolor aterrador le atravesó la cabeza como el filo de una navaja. No peor, ese era mucho peor.
Lagrimas le bañaron los ojos, mientras sentía como un liquido caliente le corría por el cuero cabelludo.
Granger estaba debajo de él, tomándole la cara entre las manos mientras gritaba su nombre, se veía asustada.
Mientras sentía como perdía el conocimiento, miraba los ojos de Granger, castaños, brillantes y hermosos, pero estos se veían asustados, y estaban impregnados en lágrimas.
No, Granger no deberías llorar.
No llores, Granger, no lo hagas. Quería decirle, pero no podía.
Y de repente todo de volvió negro. Ya no sentía nada, no veía nada. Pero por alguna extraña razón si escuchaba.
Hermione gritaba, aunque sus gritos los escuchaba como a través de un largo túnel. No podía ver nada. No entendía que pasaba tampoco.
Solo sabia una cosa, Hermione estaba asustada y gritaba su nombre, él quería responderle, pero no encontraba la voz, no se encontraba a sí mismo, estaba como perdido en aquella oscuridad.
Hermione grito. ¿Qué pasaba? ¡Vamos Draco tienes que despertar! ¡Granger está en aprietos!
Pero no podía.
Sentía como si nadara en un lago oscuro y profundo.
Alguien sollozaba a su lado, pero él no podía ver, ni sentir, ni decir nada.
Escucho la voz de Hermione en su cabeza, le decía que todo estaba bien, que no se preocupara, que ella estaba allí, y que lo llevaría a la enfermería.
¿Enfermería? ¿Pero por qué? Y entonces lo recordó. Un ladrillo le cayó encima en su apuro por defender a Hermione, y estaba sangrando.
¿Por eso Hermione lloraba? ¿Tenía miedo por él?
Si hubiera podido, hubiera sonreído. Esa Granger era alguien difícil de entender.
Pero el mismo debía admitirlo que le gustaba que ella se preocupara por él. Le gustaba que ella estuviera pendiente de él.
Su amiga, su Hermione. Espera, ¿SuHermione?
No se entendía ni a sí mismo.
Hermione le hablaba con voz débil y entrecortada. Él quería responderle, pero no podía decir nada.
Alguien le da algo de beber. Realmente sabía muy mal, y entonces lo siente todo. El dolor de la cabeza y la fuerza de este. Quería gritar, pero no podía moverse.
Entonces cuando no daba más contra el dolor, sintió algo diferente. Un calor nuevo. Alguien le tomaba de la mano. No, alguien, no. Él lo sabía, era Hermione quien le tomaba de la mano. Ese calor y suavidad, solo podía pertenecer a ella. Además ¿Quién mas lo haría de no ser ella?
Quería sostener esa mano, acercarla a su rostro, tomarla entre las suyas y no dejarla ir nunca.
Con ella se sentía bien. Pese a todo lo que una vez había pasado, con ella se sentía bien. Así que, ¿Cuál era el problema?
Sentía como otra cálida mano le acariciaba la cabeza, cuyo dolor ya había desaparecido, gracias al cielo.
Hermione estaba allí, con él, no se iría de su lado, el lo sabía.
Con tranquilidad, y una felicidad inimaginable, se deja llevar por el sueño, sintiendo en todo momento la cálida mano de su acompañante.
Enorme fue su felicidad, al encontrar a aquella castaña dormida a su lado. Allí es en donde él quería que se quedara siempre. A su lado.
Tal vez así no era como él se comportaba, tal vez esos pensamientos no eran verdaderos de él, pues él no era una persona sensible. Pero esa chica lo había hecho cambiar. Ahora, Draco era sensible a sus gritos, sensible a sus lágrimas, sensible a su voz, ojos y persona. Ahora, Draco Malfoy era sensible a Hermione Granger. Y él no haría nada, no quería hacer nada por cambiar eso.
//Fin del Flash Back//
Hermione se la había pasado esas últimas semanas de Octubre en la enfermería con él en la enfermeria.
Noviembre ya estaba tocando a la puerta, y al rubio aun no lo daban de alta.
Draco ya se estaba cansando de estar allí encerrado. Aunque antes lo hubiese pasado con gusto para llamar un poco la atención, ahora no era más que un fastidio.
Lo único que le alegraba más o menos el día, eran las horas en las que Hermione lo visitaba. Nada le gustaba más que ver a la castaña entrar en la sala y dirigirse hacia él.
Claro que un día la sonrisa desapareció de su cara cuando esta lo hizo con un montón de libros en las manos. Todos los deberes que tenía pendiente.
Noviembre llego y con él la nieve. Un día despertó muerto de frio; y viendo el umbral de la ventana tapado por la nieve.
-.-.-.-.-.-.-
Esa mañana, recordaba con una sonrisa todos los momentos que pasaba con Hermione cuando esta lo visitaba.
Esperaba ansioso a que esa puerta se abriera y entrara la castaña con su típica sonrisa y trayéndole quien sabia que cosa.
Miraba por la ventana el hermoso paisaje nevado que se extendía por los jardines, fuera de la enfermería. En esos momentos deseaba más que nada dar un paseo por ellos. Y, quizá, si corría con suerte, de la mano de una castaña.
Oyó como la puerta se abría y miro emocionado esperando ver la cara de su castañita. Pero lo que observo, borro de inmediato su sonrisa, con esa llegada podría ser el inicio de nuevos problemas.
Narcissa Malfoy acababa de cruzar el umbral de la puerta.
. -¿Mamá? -murmuro Draco, viendo la cara pálida y demacrada de su madre atravesándolo con la mirada.
-.-.-.-.-.-.-.-
Lo se, es demasiado corto. Lo lamento, pero veran que pasa. Tengo dos problemitas.
El primero, es que hay momentos en los que pierdo inspiracion, y sin inspiracion no me gusta escribir. Escribi esta parte con algo de los remolinos de pensamientos que me quedaron del capitulo anterior. Prometo que los demas seran mejores.
El segundo, es grave, ya voy a empezar clase, y eso significa la llegada de tareas, clases particulares y por consiguiente... falta de tiempo. Por lo que aviso desde ahorita, que es posible, que a partir del lunes, empiece a actualizar en lapsus mas alargadas de tiempo. Si puedo, intentare actualizar, dos o tres veces por semana, pero no todos los dias, Pero todo depende de: 1 si me llega inspiracion, y 2 si mis maestros me dejan tranquila en lo que se refiere a deberes.
Con una gran disculpa me despido. No quiero desilucionar a nadie, solo aviso.
Pero tranquilas, no desespereis, que algo que si prometo, es que o termino este fic ¡o lo termino! No se preocupen, que yo amo escribir y esta historia me tiene muy emocionada.
Tratare en la medida de lo posible de actualizar un capitulo mas largo para mañana.
Muchisimas gracias a por leer, y a quienes comentan, por comentar. No saben lo feliz que me siento de que mi historia les guste.
Gracias por eso!
Bye-Bye.