Tituladas 15.1% · 30,063 de 199,415 descubiertas
Rescatado 23.3% · 21,950 de 94,296 páginas identificadas · 21,944/22,652 caps con texto ☕ Invitanos un café

← Un mortifago no tan diferente a mi. · de

Un mortifago no tan diferente a mi. — capítulo 8

El tiempo se convierte en experiencia, la lejanía nos hace añorar aquello que hemos momentáneamente olvidado.

estuve lejos, lo sé. Pero un nuevo capitulo ha nacido y espero sea de su agrado.  Con mis mejores expectativas y esperando que les guste.

Mitchell. 


El sol aún era un halo de luz en el horizonte cuando Hermione entró en la oficina de su superior, Kingsley esperaba tras su escritorio con una taza de té aun humeante para ella y otra de café para sí mismo. Ligeramente sonriente le invitó a tomar asiento. La castaña con el primer borrador abrazado al pecho, aceptó tanto la invitación, como la bebida. Nerviosa sin saber porque, su trabajo era bueno. Y ansiosa, sentía un vacío extraño en la garganta, de todas aquellas palabras que querían ser dichas pero que no eran las adecuadas. Sus manos sudaban ligeramente a pesar del hechizo que mantenía todo el lugar fresco, sus tacones resonaban a cada que sus pies se movían sobre el fino piso; entregó al fin la copia de su trabajo y con la taza en manos esperó, mirando las reacciones del viejo mago mientras leía. Poco más de media hora pasó hasta que finalmente el hombre alzó la cabeza y contempló a la castaña, juntando sus manos encima del escritorio.

— ¿Cómo ha sido trabajar con Malfoy?- dijo con una sutil inclinación- ¿crees que nos ha mentido?

—No ha sido la experiencia que esperaba debo admitir- Hermione dejo la taza de nuevo en su lugar, sin liquido alguno. El té había dejado cierto rastro de hierbabuena entre sus labios y lo saboreó cuando humedeció su boca antes de hablar nuevamente- y no, no creo que nos haya mentido; Malfoy…es diferente ahora.

—Eso resulta conveniente para él, creo que queda claro- el recelo en la voz del mago no fue sutil, mucho menos inconsciente- aun así, el trabajo es bueno pero está incompleto, necesitamos algo más.

—No sé a qué se refiere con "algo más", señor- dijo la castaña confundida, frunciendo el entrecejo, como era conocido de ella. El despacho pareció bajar considerablemente de temperatura-. Él nos ha contado todo, he hecho muchas preguntas dos veces y hemos hablado de todo lo que consideré prudente preguntar.

—Hermione, mira bien este escrito - Kingsley hizo ademán de devolvérselo-

—Créame cuando digo que conozco ese escrito de pies a cabeza- airada, se enderezó en su asiento, conteniendo el impulso de cruzar los brazos por temor a parecer una cría encaprichada. — no veo que tiene de malo, así que vuelvo a pedir que me lo explique.

—necesitamos la versión de un mortifago y en esto encuentro la versión de un muchacho que se arrepiente de lo que hizo—

—Porque tal vez eso es lo que Draco resulta ser- inadvertido fue el gesto que ella tuvo de llamarle por su nombre- ¿me pides que mienta acaso? Sabes que no haré eso, si era lo que buscabas no lo obtendrás de mí.

—Algo tiene que haber, Hermione- Kingsley se puso de pie- algo de lo que no hayas hablado con él, no busco que mientas, sé que no lo harás. Pero te pido que profundices un poco más.

Hermione frunció el ceño, buscando en su memoria algún tema del que no hayan hablado aun. Se cruzó de brazos finalmente, rendida y a punto de comportarse como la cría que nunca se había dejado ser, pensaba en cuanto tiempo más le costaría encontrar lo que el mago le pedía, cuantos días más tendría que pasar en Azkaban, ver a Draco de esa forma le hacía tener pesadillas, una extraña culpabilidad se había instalado en su pecho desde aquel día en el cementerio; suspiró rendida ante la idea y tomó sus cosas.

—Veré que puedo hacer, lo traeré lo antes posible-. Se puso de pie, saliendo con prisa-

Llegó a su oficina sin dar tiempo a más, comenzó  a prepararse para salir a su encuentro con Draco, cuando Padme se asomó con una serie de documentos que requerían su atención. La castaña apenas y la miro mientras firmaba donde era necesario.

— ¿Es que acaso planeas salir antes?- le dijo la joven a Hermione mientras esta se colgaba su bolso al hombro-

—No precisamente, hay un último punto que debo hablar con Malfoy, me han pedido que siga trabajando en el escrito y bueno, ya voy tarde, creí que no tendría que volver a ese lugar- ante la sorpresa que su comentario genero a su compañera, la castaña se apresuró hacia la puerta de trasladores, impidiendo cualquier comentario al respecto- regresaré a la oficina, así que te pido me esperes.

Dicho esto el traslador se activó envolviéndola en la tan conocida ráfaga de viento helado y el sabor amargoso. Iba mucho más tarde de lo habitual, y no desconocía ese hecho, pero había preferido presentarse ante el rubio prisionero con una respuesta concreta; cuando sus pies alcanzaron estabilidad y pudo divisar el confinamiento con seguridad se desprendió del artefacto y alisó su vestimenta, alzando el rostro hacia un cabizbajo Draco, que tal parecía haber ignorado su llegada.

El frío parecía más recio e invasivo, si piel lo resintió haciéndole buscar estirar más las mangas de su chaqueta. Se preguntó si Draco lo sentiría igual, o a esas alturas, ya se habría acostumbrado; notó en el rubio la tensión en sus hombros, sus manos vueltas puños y el hueso de la mandíbula resaltado.

—Buena tarde, Malfoy- dijo ella para llamar su atención- ¿Es qué acaso te han comido la lengua los ratones?

Draco se limitó a alzar el rostro, una exclamación ahogada escapo de los labios de la chica al ver los nuevos moretones que llenaban el rostro del muchacho. Su labio enrojecido tenía una herida bastante notoria, su ojo amoratado apenas dejaba a la vista el color mercurio que ahora la taladraba como si fuera lo peor que pudo haberse encontrado en esa celda; los grilletes habían vuelto, aparentemente sin el hechizo que dañaba la piel, enjaulaban a un joven tenso y a la defensiva.

— ¿Qué te paso?- dijo la chica acercándose buscando en su bolso.- ¿ha sido por lo que dije?

—Creí que no vendrías- dijo Draco por fin rompiendo su voto de silencio- tuve que pedirles que me dejaran esperarte.

Desconcertada Hermione tuvo que detenerse y mirarlo. ¿A qué se debía tal reclamo? Miró el reloj que llevaba como pulsera ese día. Sí, había llegado casi una hora tarde pero que más daba ¿Por qué le resultaba tan malo a Malfoy? Se tomó el atrevimiento de tocar la puerta donde sabía encontraría a un encargado.

—Buena tarde- dijo al ver al mago del otro lado de la puerta- necesito que le quiten los grilletes, quisiera poder curarle las heridas y no tengo movilidad de su parte.

—Es un reo que anoche dio problemas, y mis superiores me pidieron decirle que se limite a hacer su trabajo- contesto el mago sin expresión alguna, antes de girarse y cerrar la puerta.

— ¿Qué ha pasado, Draco?- volvió a decir la castaña girándose hacia el- ¿Cómo te han hecho eso?

—Deja de fingir que te importa y pasemos a lo que has venido- el rubio se enderezó como pudo en la silla- poco es el tiempo que te queda para que lo pierdas con tonterías.

—Draco, calma tu genio por un momento y contéstame ¿Por qué te han hecho esto? ¿Qué has hecho?— Hermione se sentó en su lugar habitual y le miró-

—Claro, tiene que ser mi culpa verdad- lo miró rodar los ojos y soltar una maldición en voz baja- hubo problemas con mi compañero de celda, es todo.

— ¿siempre los reprenden así? -Señaló a su labio con un dedo ligeramente tembloroso- eso no es algo…

— ¿qué? ¿Justo? —Fue interrumpida por Draco, cuya voz sonaba gélida y distante- poco le importamos al mundo estando aquí, la justicia es un lujo que no podemos ponernos a exigir.

—Draco, eso no…

Un gruñido seco interrumpió de nuevo a Hermione, cosa que le hizo fruncir los labios disgustada de ser interrumpida. Tomó sus cosas de la bolsa y tras preparar el pergamino nuevo y la pluma hechizada, puso sus manos sobre el escritorio.

—Bien, sino quieres hablar al respecto lo entiendo. - se tomó un momento para ordenar sus palabras- he hablado con mi jefe esta mañana, Draco el escrito no está listo. Por eso he llegado tarde, me han pedido que profundice un poco al respecto de tu historia.

—Ya te he contado todo, no sé en qué más quieres profundizar- dijo tras fruncir los labios pensativamente-

—Eso mismo dije, pero me han pedido que me esfuerce un poco más. Lo mismo que te pido yo a ti…- se inclinó sobre la mesa- recuerda Draco, necesito más recuerdos de tu tiempo como mortifago.

—Te lo he dicho todo, Grenger- el mortifago parecía seguro de lo que decía- la noche de la guerra, los meses de reconocimiento, mi ida a Hgwarts como infiltrado, la noche de la muerte de Dumbledore. El castigo de mis padres, los meses que Voldemort trato de recuperarse por completo para volver a atacar, incluso la búsqueda de la varita de sauco y los horrocrux.

Hermione tardo unos segundo en recorrer el hilo de cada recuerdo de los momentos que Draco le había narrado. Si, recordaba cada palabra que él le había dicho al respecto, las lágrimas vueltas de piedra de ella para no reaccionar ante los momentos más crueles, las muertes que tuvo que descubrir, los miedos del rubio; Entonces una duda surgió en el fondo de su consiente, ambos se miraron un segundo, Hermione abrió y cerró la boca un par de veces antes de encontrar como plantear la pregunta.

—La tarde que Harry, Ron y yo llegamos a la mansión de los Malfoy- el chico negó con la cabeza, temiendo por dentro a la pregunta- ¿por qué ayudarnos? Bueno ¿por qué ayudar a Harry?

—Te lo dije Hermione, la única función de mi familia era encontrarlo. De haber dicho que  si era él, todo se hubiera venido abajo para nosotros, mi tía Bella se hubiera quedado con la gloria y a nosotros nos hubieran mandado con colagusano.

Muchas de las cosas que nosotros hacíamos, y por nosotros me refiero a muchos de los mortifagos, era depender del resultado de nuestras misiones. Había otros, como Bellatrix o los Carrow que no temían porque él los quería cerca, todo lo que ellos querían era complacerlo así que solo actuaban…- su voz había alcanzado cierta angustia, los recuerdos empañaban sus ojos y una ligera capa de sudor cubrió su frente, pegando sus blanquecinos cabellos a la piel- para el resto todo dependía de resultados, si estaba contento nos dejaba en paz.

Resignada Hermione se dejó caer contra el respaldo de la silla. Draco decía la verdad y ella no planeaba hacer cambiar su versión por la de un hombre malo y con la varita lista para atacar; tenía que encontrar la manera de hacer que sus preguntas evocaran la versión que necesitaba para su escrito sin volverlo una mentira, así podría decir que cumplió su deber con ambos contando la verdad de ambas maneras. Sentía la culpa latir en la parte inferior de su cabeza y un extraño sabor metálico en la boca, como si la siguiente pregunta que debía lanzar al aire le estuviera sacando sangre mágicamente. El cómo reaccionaría Draco ni ella lo sabía, pero no iba a detenerse solo por esa duda, debía cumplir su trabajo.

—De acuerdo…- se enderezo y le miró por un largo momento- Bien, ayudaste a Harry por ti, y debo suponer que a mí no me ayudaste porque no cambiaba nada si tu tía me mataba ¿cierto? Eso la mantendría contenta a ella, seguirías siendo su sobrino, el mortifago que hace lo que tiene que hacer.

—No, no pongas palabras en mi boca- le interrumpió Draco antes de que ella si quiera formulara la pregunta- no te ayudé porque era lo mejor para ti, así que antes de que digas una tontería más moléstate en pensar las cosas.

—Draco no tienes ningún derecho a hablarme de ese modo- dijo una ofendida Hermione- no tengo ni la más mínima idea de cómo eso fue "ayudarme" o "lo mejor para mi"

—Solo piénsalo- Draco hizo ademan en ponerse de pie, más los grilletes lo detuvieron- Draco Malfoy defendiendo a Hermione Grenger, frente a Bellatrix Lestrange. ¡Ella te hubiera matado para darme una lección! Era mejor dejar que jugara contigo un momento, que se cansara. No te iba a matar, ella no era de las que matan con rapidez.

—Ella me torturó, Malfoy. -Los ojos de la castaña por un momento vieron borroso- Y tú estuviste ahí, ahora dices que te quedaste sin hacer nada por mi bien, para que no me matara.

—Quieres creerme o no, es tu problema. Yo la conocí y créeme cuando te digo que el ignorarte esa noche fue la mejor ayuda que pude haberte dado. - El rostro del chico estaba tenso, terminó agachándose como si buscara esconderse- aún recuerdo tus gritos. Los sueño en ocasiones junto con todos los demás sonidos de la batalla. Las pesadillas…son difíciles, la peor parte de la tormenta.

— ¿Sueñas mucho en este lugar, Draco?- preguntó intrigada la castaña, inclinándose hacia el frente como si fuera un secreto.

—No, no me doy ese lujo muy seguido…- contestó el aludido sin alzar el rostro- recuerda que sueños y pesadillas no son lo mismo. A veces, cuando necesito recordar porque estoy aquí, porque hice lo que hice, me permito pensar en el pasado. Pero nunca soñar, no cosas felices al menos.

— ¿por qué? - la mano lisa y con uñas muy bien cuidadas tomaron la vuela pluma para que sus siguientes palabras fueran solo para los dos- ¿qué te impide soñar?

—Los recuerdos son valiosos, Hermione. Los cuido como oro- Draco centro sus ojos en los de la joven, como intentando trasmitirle palabras que no era capaz de decir en voz alta-…con los dementores en las celdas contiguas se vuelve peligroso tener esperanza.

—Suena demasiado horrible…- susurró ella agachando el rostro-

—La vida resulta ser demasiado horrible- contestó a su vez-

El silencio se apodero de ambos, mientras los minutos pasaban y el frio arreciaba. Hermione pudo ver en los ojos grises de Draco la verdad, la tortura que esas palabras le traían de vuelta; un segundo más el basto para tomar una determinación, fuera como fuera no cambiaría nada del escrito. Draco merecía que sus palabras fueran transmitidas, y ya buscaría ella la manera de que así fuera.

Fue el sonido de la puerta al abrirse que rompió el silencio, Draco debía volver a su celda, eso le hizo recordar que lo había dejado esperando mucho tiempo; ni siquiera se despidieron el uno del otro, Hermione se puso de pie y le llamó pero no hubo respuesta. Con un movimiento de mano tomo su traslador y regresó a la oficina que apenas una hora antes le había albergado. Sin tomar ni siquiera respiro se encamino hacia donde Kingsley se encontraría pensando en que iba a decir y porque, lo encontró preparándose para retirarse hasta el día siguiente.

—Oh Hermione, no esperaba que vinieras tan pronto…- miró a la chica, pálida, aun con el cabello revuelto y supo que no tenía la respuesta que él esperaba.

—No puedo cambiar el escrito, lo siento- dijo jugando con sus manos- no es justo para Draco, ni para los alumnos de Hogwarts.

—Me temo que no entiendo- volvió a sentarse tras su escritorio- ¿Cómo no es justo para los estudiantes?te he dado el trabajo para enseñarles a los alumnos porque deben continuar de nuestro lado, Hermione. Te pido que entiendas que…-

—Una de las cosas que más afecto a mi generación fue que insistieron en crear a los buenos y malos.

La castaña se puso de pie antes de que su jefe (al cual le era fácil ver como su protector) acabara de hablar, molesta, decepcionada y ciertamente contrariada. Le miró por un largo segundo, y agachando la cabeza negó rotundamente.

—Tuvimos una guerra para que ya no hubiera bandos, no me pidas que lo siga viendo de esa forma- dijo una octava de voz más bajo- creo yo que los estudiantes no necesitan ver la parte cruel y despiadada de aquellos que odiaban a los que buscamos hacer bien las cosas. Me parece que conocer las consecuencias de defender aquello que es incorrecto, tales como las que él pagó, les hará recapacitar. Genera conciencia, y no será necesario sembrar miedo.

Si bien Hermione no pensaba en eso cuando entró en la oficina de Kingsley, se dio cuenta de que sus reuniones con Draco le habían hecho comprender puntos que tal vez había ignorado o que por seguridad propia había dejado de lado. Creer que eran los buenos hacia más fácil el trabajo, pero nunca era todo blanco o negro y eso era algo que el rubio le había hecho ver.

—Siempre dije que resultabas muy inteligente, y nunca me has dejado dudar al respecto- una ligera sonrisa asomó entre sus labios- presentarás el escrito al consejo escolar y te pondrás al mando de la preparación para la publicación oficial. Aunque no creo que resulten problemas en el resto de los preparativos.

—Muchas gracias, en serio- dijo con una tímida sonrisa, se puso de pie y camino hacia la puerta. En el último segundo se giró y enfrento aquello que aún no estaba segura pero prefería correr el riesgo- una cosa más… voy a pedir una audiencia.

—¿una audiencia?- dijo Kingsley frunciendo el ceño- ¿para qué?

—Para Draco, quiero ver si puedo ayudarle. Prometí ayudarle- suspiró para sus adentros- no puedo ayudarle a  recuperar su vida, pero tal vez pueda ponerlo pasos más cerca de su libertad.

Hermione asintió complacida y tomó sus cosas para retirarse. No sin antes sonreír agradecida al hombre que tenía enfrente; una vez en su oficina observó el escrito una vez más, decidiendo cuál era su siguiente paso. Llamó a Padma y le pidió que lo entregase a redacción para hacer las copias suficientes para el consejo y así iniciar la preparación. Mientras dictaba el resto del trabajo tomaba sus cosas con cierta rapidez.