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Historia 98878 — capítulo 12
Al llegar a la casa de Alexander, me entro un nerviosismo fuerte, así que decidí quedarme unos segundos mas sentada en el auto pensando.
- Debería largarme de aquí - me dije a mi misma asustada.
Por mi cuerpo recorría una enorme confusión, la cuál estaba aturdiendo mi mente.
- ¡Entra ya cobarde!- me susurré para darme valor -. ¡Alexander no te va a comer un pedazo!
Caminé a paso lento y luego abrí la puerta de la casa de Alexander.
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Alexander - murmuré con timidez.
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Hola preciosa, veo que mi obsequio te a gustado - susurró él.
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Si es muy bonito - le dije sonrojandome y sintiendome cómo una completa idiota.
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Me alegra mucho - contestó él -. Leíste mi carta.
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Si - admití.
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Bien - él se acerco a mí, así que cobardemente me eche para atrás y quede arinconada en el lumbral de la puerta. Él sonrió y comenzó a acariciar mi rostro.
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Basta - grite molesta, pero él no me hizo caso y siguió tocándome la cara.
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Clarisa te gusto verdad, por qué si no fuera así ¿qué haces aquí? - murmuró serio.
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Si, Alexander me gustas- dije quitando su mano de mi rostro.
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Es bueno saber que te e conquistado - clavó sus ojos en los mios, aturdida baje el rostro.
-
Mírame - me ordenó Alexander.
Como mensa obedecí su mandato. Este maldito vampiro estúpido, me estara controlando la mente.
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Alexander - grite furiosa -. ¡No me estarás controlando, verdad!
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No - aceptó él con una sonrisa.
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Mas te vale tonto - musité, luego me abrazo con fuerza y poso sus frios labios en mi boca. Me quede sin aliento, pero no rechacé su beso, cerré los ojos y me deje llevar. Él cuidadosamente retiro sus labios y yo le susurré.
-
Te quiero, no se que me haz hecho, pero deseo estar contigo - él sonrió y me alzó en el aire dándome vueltas.
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Alexander - murmuré mareada riendo -. Para
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Bien - dijo él.
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Deberiamos salir ahora a celebrar, este repentino y loco noviazgo no crees - bromeé.
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¿Qué? - murmuró -. Clarisa es de día, acaso quieres que me muera.
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Puede usar bloqueador solar - le susurré al oído riéndome de su expresión.
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Estas payasa - comentó.
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Si
- Humm - musitó -. Te quiero.
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Yo tambien te quiero, pero quiero que de ahora en adelante hagas algo por mí - respondí.
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Lo que tú deseas hare, ya que deseo hacerte feliz - susurró él.
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Bueno ya que somos novios Alexander, quiero que dejes de matar personas. Sé que es necesario que te alimentes de su sangre, pero no es necesario que le absorbas hasta la última gota de sangre, no crees o me equivoco.
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Si, estas en lo cierto - hizo una mueca y bajo la mirada avergonzado -. Es que todo es te tiempo e matado por venganza.
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Venganza - dije confundida.
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Si haci es venganza