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Historia 98878 — capítulo 20
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Yo… - dijo él tartamudeando.
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Tú qué - mascullé.
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Clarisa en verdad no sé, si debo decírtelo es muy grave - susurró él en un hilo de voz.
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Alexander tendrás que decírmelo, es ahora o nunca es mejor que seamos honestos - le insistí, era mejor para él liberar esa carga de su mente, entonces él tomo mis manos entre las suyas y las beso levemente.
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Recuerda siempre que yo te amo - murmuró Alexander -. Lo que deseo decirte es que yo estuve el día en que tus padres fallecieron.
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Tú estuviste allí - repetí confundida.
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Si mi amor, yo estuve allí y sé lo que sucedió ese día por que yo… - él no pudo terminar la oración y una lágrima de sangre salió de su hermoso rostro.
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Cariño dime que paso ese día - le dije con una intensa voz llena de angustia y a la vez llena de alegría, por que al fin sabría que fue lo que sucedió ese maldito día. Entonces él respiro hondo y torció sus labios levemente.
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Por favor, dímelo ya mi amor - lo apresure la ansiedad me estaba comiendo por dentro.
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La mejor manera de decírtelo, es devolviéndote tus pensamientos, ya que tú vistes todo lo que sucedió ese día, pero yo borré cada uno de esos recuerdos.
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No entiendo, ¿por qué hiciste eso? - Alexander me estaba confundiendo, no lograba entender lo que me acaba de decir, que borro mis pensamientos pero por qué. Entonces él chasco sus dedos y pude recordar. Mis padres se habían detenido en la luz roja y de repente algo abrió la capota de nuestro auto y yo comencé a gritar y llorar. Era Alexander el cuál tomo a mis padres y consumió sin ningún remordimiento, de que yo estuviera allí la sangre de mis amados padres hasta dejarlos sin vida. La sangre de mis padres corría por su rostro, era un maldito monstruo.
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Te odio - grite furiosa empujándolo y luego comencé a darle puños fuertes en su pecho. Deseaba matarlo.
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Lo siento - pronunció él, con verdadero arrepentimiento, pero de que le valía estar arrepentido ya el daño estaba hecho - . Sé que fui un maltito vampiro malvado y despiadado, lo sé mi amor, sé que no debí haber hecho eso y créeme que ahora lo estoy pagando por que te amo y lo menos que yo deseaba era causarte este dolor y angustia.
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Te odio maldito chupasangre - era lo único que podía articular y comencé a correr no quería verlo, mis lágrimas corrían como si me fuera a vaciar, por que la vida era tan injusta comigo, por qué tenia que pasarme esto a mí, por qué.
Alexander habla:
No podía soportar este dolor que me oprimía el pecho, quería detenerla y consolarla, pero de que iba a servir, si yo era él maldito causante de ese dolor.
- ¿Por qué ?- grite fuertemente con rabia, arrojándome al suelo y apretando mi cabeza.