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Historia 98878 — capítulo 22
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Lárgate maldito idiota, te odio, te odio y te odio Alexander no deseo verte muérete estupido.
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Te amo juro por nuestro amor, que yo nunca quise hacerte daño - le dije a ella.
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Claro Alexander y mi abuela es virgen - respondió mirándome mal.
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hmmm…ahh…quieres que te responda eso - comente en tono de broma, sabiendo que mi comentario no le haría ninguna gracia.
-Púdrete en el infierno - me grito llorando.
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Lo siento- dije .
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Desaparécete ya de mi vista, déjame en paz extractor de vidas humanas.
- Mátame te doy permiso, así te sentirás mejor y vengaras a tus padres - le susurre con una voz aterciopelada.
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Qué - murmuro ella -. Yo no puedo hacer eso, te amo.
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Si puedes amor, eso es lo que tú deseas, lo sé - tome un pedazo de tronco del suelo y lo afile y se lo entregué en las manos.
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Estas loco - grito ella.
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Hazlo - le exhorte, con un grito fuerte ella reacciono introduciéndome el filoso tronco en el hombro y luego me miro muy asustada .
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No puedo - grito.
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Si pudiste introducirlo, lo único que no moriré, ya que lo introdujiste en mi hombro Clarisa.
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Si lo hice, pero no puedo matarte, eso es lo que te quise decir - contestó. Luego me acerque suavemente y presione mis labios con delicadeza y dulzura en su bella boca. Pero ella me rechazo rápidamente.
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Te amo pero a la misma ves, te odio con todo mi corazón Alexander te odio mucho.
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Entiendo - susurre con tristeza -.Desapareceré de tú vida para siempre si así lo deseas.
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Si eso es lo mejor - entonces ella se quito el collar, que yo le había obsequiado y me lo entrego. Una lágrima recorrió mi triste rostro, apreté el collar en mi mano y luego vi como ella lentamente se alejaba de mí.