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Historia 98878 — capítulo 6

  • Para que quieres que te devuelva la memoria loca -  me contestó enojado.

  • Eres un cretino, enserio - lo empuje con fuerza y lo golpee en su radiante y bello rostro.

  • No me dolió ni un poquito - susurró él, muerto de risa.

  • Ya veo.

  • Y bien cambiando, nuestro tan alegre tema ¿quieres cenar algo?

  • ¿Qué? -  pegunté abriendo mis ojos -. Sí, creo que sería una excelente idea, comerte a ti.

  • Me parece bien - dijo y volvió a reír.

      Me quede callada, él entonces me jalo la mano, llegamos a una cafetería y entramos.  Me pidió algo de comer y luego me lo entrego.

  • Por que mejor, no te lo comes tú estúpido - le dije.

  • ¡Vaya! Veo que no tienes hambre - murmuró Alexander.

  • ¡Uf!- exclamé y caminé al cesto de basura y lance lo que me compro él, allí.

  • Qué mal agradecida eres - susurró con voz tranquila.

  • No, me gusta la porquería que me compraste.

  • Oh, pues si deseas puedes ir a casar conmigo, a unas cuantas personas, a lo mejor eso si te agrada - musitó él.

  • No - dije asustada y luego me sonroje.

  • Pues ordena algo, que te guste.

        Bueno tenía demasiada hambre y ya que el ridículo no pensaba devolverme la memoria, pues que remedio.   Pedí un emparedado de pavo y un refresco, él cuál Alexander pagó.  Me senté y comencé a comer.

  • Bueno - habló él después de una pausa  -. Deseas, otra cosita más o con eso es suficiente.

     No le contesté y seguí comiendo.  Él me estuvo contemplando mientras comía, cuando al fin acabe, me pare y arroje lo que sobro a la basura. 

  • Sabes, que pienso de ti - le murmuré.

  • No - contestó.

  • ¡Que eres un tremendo fastidio!

  • Creo que es al revés - confesó.

  • Claro, bueno ya que eres un vampiro, deberías hacerme un favor.

  • Qué quieres.

  • Hipnotiza a mi tía Eleonor, para que así entonces, ella me pueda aceptar en la casa.

  • Eso es lo que deseas - dijo, dudoso.

  • Si, es que ya no quiero vivir contigo.

  • Entiendo, pues vayamos entonces hacia allá.