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Historia 98878 — capítulo 7
Caminamos hasta el parque y nos montamos en el automóvil. Conduje hacia la casa, de mi tía Eleonor, mire de reojo a Alexander y vi que estaba apretando fuerte sus manos.
-
¿Te pasa algo? - pregunté.
-
No - dijo con voz seca.
Me dio rabia que me contestara de esa forma, así que no pude evitar morder mi labio, el cuál comenzó a votar sangre.
- Rayos, lo que me faltaba - grito furioso, Alexander -. Para el auto ahora, Clarisa.
Detuve la marcha de golpe, él abrió la puerta y se bajó. Busqué una servilleta y me la puse en el labio, luego me baje del carro.
- Estas bien -le susurré, a Alexander.
Alexander habla:
-
Soy un vampiro y a ti se te ocurre, morderte el labio enfrente mío - le replique a ella, molesto.
-
Lo siento mucho, pero es que tú eres, un tonto necio - murmuró Clarisa -. No entiendo que es lo que te pasa, Alexander.
-
Nada - está chiquilla, me gustaba tanto, no quería dejarla en casa de su tía, pero eso era lo que ella deseaba.
-
Bien como quieras - dijo Clarisa en voz baja y volvió a montarse en el auto.
Mire al cielo y suspire triste después, camine hacia el automóvil y me monte. No, nos dirigimos la palabra en todo el trascurso a su casa.
-
Ya llegamos - anunció ella bajando del auto. Me baje y observe su hogar.
-
¡Vaya! si que es grande tu casa - dije y luego camine hasta su lado.
-
¡Sí, por supuesto! - dijo mirándome de mala gana.
-
Bueno pues vamos a lo que venimos - le informe y entre por la ventana.
Camine por la casa y encontré a la tía de Clarisa, dormida en el Sofá. La toque y ella despertó y cuando me vio comenzó a gritar. La mire firmemente a los ojos y dejo de gritar, ya estaba bajo mi hechizo así que le dije, unas cuantas palabras y luego salí de la casa.
- Listo - le avise a Clarisa, ella no me contestó y entro a su casa.
Clarisa habla:
Cuando entre, mi tía estaba sentada en el sillón.
-
Ya llegaste de la fiesta, cariño - murmuró feliz mi tía, me quede petrificada, ya que ella nunca me había tratado bien.
-
Hola - conteste.
-
Deseas comer algo - dijo levantándose del sillón.
-
No tía, no te preocupas ya comí - le respondí y luego me dirigí a mi cuarto.