Tituladas 17.2% · 34,339 de 199,415 descubiertas
Rescatado 94.6% · 90,776 de 95,911 páginas identificadas · 90,161/90,521 caps con texto ☕ Invitanos un café

← Historia 98878 · de

Historia 98878 — capítulo 7

Caminamos hasta el parque y nos montamos en el automóvil.  Conduje hacia la  casa, de mi tía Eleonor, mire de reojo a Alexander y vi que estaba apretando fuerte sus manos.

  • ¿Te pasa algo? - pregunté.

  • No - dijo con voz seca.

      Me dio rabia que me contestara de esa forma, así que no pude evitar morder mi labio, el cuál comenzó a votar sangre.

  • Rayos, lo que me faltaba - grito furioso, Alexander -. Para el auto ahora, Clarisa.

     Detuve la marcha de golpe, él abrió la puerta y se bajó.   Busqué una servilleta y me la puse en el labio, luego me baje del carro.

  • Estas bien -le susurré, a Alexander.

Alexander habla:

  • Soy un vampiro y a ti se te ocurre, morderte el labio enfrente mío - le replique a ella, molesto.

  • Lo siento mucho, pero es que tú eres, un tonto necio - murmuró Clarisa -. No entiendo que es lo que te pasa, Alexander.

  • Nada -  está chiquilla, me gustaba tanto, no quería dejarla en casa de su tía, pero eso era lo que ella deseaba.

  • Bien como quieras - dijo Clarisa en voz baja y volvió a montarse en el auto.

       Mire al cielo y suspire triste después, camine hacia el automóvil y me monte.  No,  nos dirigimos la palabra en todo el trascurso a su casa.  

  • Ya llegamos - anunció ella bajando del auto.  Me baje y observe su hogar.

  • ¡Vaya! si que es grande tu casa - dije y luego camine hasta su lado.

  • ¡Sí, por supuesto! - dijo mirándome de mala gana.

  • Bueno pues vamos a lo que venimos - le informe y entre por la ventana.

    Camine por la casa y encontré a la tía de Clarisa, dormida en el Sofá.  La toque y ella despertó y cuando me vio comenzó a gritar.    La mire firmemente a los ojos y dejo de gritar, ya estaba bajo mi hechizo así que le dije, unas cuantas palabras y luego salí de la casa.

  • Listo - le avise a Clarisa, ella no me contestó y entro a su casa.

Clarisa habla:

   Cuando entre, mi tía estaba sentada en el sillón.

  • Ya llegaste de la fiesta, cariño - murmuró feliz mi tía, me quede petrificada, ya que ella nunca me había tratado bien. 

  • Hola - conteste.

  • Deseas comer algo - dijo levantándose del sillón.

  • No tía, no te preocupas ya comí - le respondí y luego me dirigí a mi cuarto.