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Historia 98878 — capítulo 8
Cuando entre a mi habitación, me dirigí a la gaveta y busque una pijama. Fui al baño me desvestí y entre a la bañera, sentir el agua caliente me hizo sentir contenta, ya que en la casa de Alexander, el agua parecía salida del congelador.
Al terminar me seque y me puse la pijama, luego me fui para mi cuarto.
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Hola Clarisa - murmuró Alexander -. ¡ay! - di un grito por el susto.
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¡Clarisa hija, te encuentras bien! - pregunto mi tía, oí que Alexander soltó una risita.
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Si, es que había un ratón en la cama, pero ya se fue - respondí.
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¡Oh!, pues buenas noches.
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Buenas noches a ti también, tía Eleonor - escuche los pasos de mi tía, alejarse.
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¡Qué estas haciendo tú, aquí! - murmuré enojada.
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Bueno, quería despedirme, ya que tú no tuviste la gentileza, de decirme adiós y gracias.
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Eres un maldito - le dije a Alexander, él sonrió seductoramente y se acerco a mí.
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Y por qué - pregunto Alexander, tocándome el cabello, no pude evitar sonrojarme.
-¡ Alexander! - replique, quitando su mano de mi cabello -. Vete, no quiero verte.
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¡No, quiero irme Clarisa! - susurro y luego se sentó en mi cama.
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Vete ya Alexander, déjame tranquila - le repití, de nuevo a él.
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¡Te ves tan hermosa!, cuanto te enojas - tome un zapato del suelo y se lo arroje al rostro, pero antes de que pudiera pegarle en la cara, él lo cacho.
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Qué, te vas a quedar a dormir conmigo,¡ acaso quieres hacer una pijamada! - susurre.
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Esta bien, me voy, ya no te molesto, adiós - se levanto de la cama, se me acerco y me beso en la mejilla, después salto por la ventana.
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Ridículo, ¡No quiero volver a saber nada de ti! - le grite , luego me acosté en la cama.
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Clarisa, me llamaste - dijo mi tía.
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No tía - le avise.
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Okay, pues duerme bien.
Desperté de repente, por que alguien comenzó a tocar la puerta, mire el reloj de la mesa de la esquina y vi que eran las seis y media.
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Mi niña levántate, tu desayuno esta listo - me aviso mi tía Eleonor. Bueno al parecer Alexander, le había hecho un buen lavado de cerebro a esta tía, mía.
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Claro tía Eleonor, ya mismo voy - me levante de la cama y busque en mi armario un pantalón mahon negro y una blusa azul, me la puse y luego me calce mis zapatos favoritos. Me mire al espejo y me pase el cepillo. Después, salí de mi cuarto y me dirigí a la cocina.
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Buenos días tía - murmuré.
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Hola cariño, toma asiento, para que puedas desayunar tu platillo favorito hot cakes - este comportamiento de mi tía, ya se estaba volviendo un poco empalagoso.
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Si - respondí y me senté -. Gracias.
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De nada - dijo ella con voz dulce.
Empecé a comer mi desayuno, luego que termine me levante y lo puse en el fregadero.
- Bien, tía ya me voy, nos vemos luego - salí disparada por la puerta y me monte en mi vehículo.