← Historia 98878 · de
Historia 98878 — capítulo 9
Las horas en la escuela trascurrieron rápido, me dirigí a la panadería a comer un par de donas y un jugo. Ya que no quería ir, a la casa de mi tía. Me los compré y me fui a mi carro y empecé a comerme las donas y a beber el jugo. Maneje mi auto, hasta el hogar de Alexander.
Al llegar al lugar me bajo y entro a su casa.
-
Hola Clarisa, que te trae por aquí, creí que no querías verme nunca más - murmura el vampiro.
-
Exacto no quiero verte, pero es que tú me obligas a verte.
-
¡Ja, ja , ja! - ríe Alexander -. Bien y a que se debe tú visita.
-
Mi visita se debe, a que tú haces porquerías, ya que te pedí que mi tía, solo me aceptara en la casa, no que le hicieras un lavado de cerebro, para que se comportara como una amable mujer.
-
¡Qué la prefieres malvada y que no te quiera! - susurro Alexander.
-
Si, ya que si ella desea tratarme bien o quererme, quiero que sea por su voluntad y no por que tú la hipnotizaste.
-
¡Oh, vaya! - exclama él, -. Pues, esta bien horita iré.
-
Gracias - le dije -. Bueno, ya me voy.
-
Claro, nos vemos luego.
Salí de la casa de Alexander y me dirigí a mi hogar. Llegué a mi casa y entre.
-
Hola, mi niña que tal tú día en la escuela - dijo mi tía.
-
Bien - le conteste y me dirigí a mi habitación, busqué una ropa y me fui a bañar.
Cuando termine, me puse un traje color negro y me marche a mi cuarto, encendí la computadora y comencé a ver una película por Internet. Una hora y media después, la película se termino y me acosté en la cama, para tomar una siesta.
De repente me desperté, por que alguien comenzó a jamaquearme.
-
Que dormilona eres Clarisa - dijo Alexander, con una sonrisa burlona.
-
Al fin llegaste - le dije poniéndome de pie, entonces lo tome por la camisa y lo lleve a donde mi tía -. Hazlo ahora.
Alexander habla:
-
Hola señora -le dije de forma educada, a la tía de Clarisa.
-
Hola ¿quien eres tú? - murmuro ella, mirando a su sobrina.
-
Mi nombre es Alexander, soy amigo de Clarisa - voltee a ver a Clarisa, la cual me miraba con cara de pocos amigos, me tuve que tragar las ganas que sentía de reír, ya que ella parecía una nena chiquita.
Mire a la tía de la chica profundamente a los ojos y chasque los dedos. La señora se desvaneció en mis brazos, así que la recosté en el sillón.
-
Listo, se despertara en un par de horas y será la misma de siempre - le avise a Clarisa.
-
Bien - murmuro ella -. Oye, va a recordar la vez que llegue al otro día, gracias a ti.
-
No - le dije.
Clarisa habla:
-
Pues gracias, ahora ya te puedes largar a tu pocilga - le afirme mirándolo con odio.
-
Ah, chica creí que íbamos a quedar en son de paz - dijo él, burlándose de mi cara -. Por que mejor, no salimos un rato por ahí.
-
¿Qué? - enserio que este estúpido, se nota que no tiene nada mas que hacer que mortificarme la vida.
-
No seas amargada niñita, que te van a salir arrugas, antes de tiempo - afirmo él y luego soltó una carcajada.
-
¿Y a dónde vamos a ir ?- pregunté.
-
¿ A dónde nos lleve el viento? - murmuro él.
-
Guau que rídiculo eres enserio - le contesté -. Bien vamos.
Les doy un millón de gracias por tener mi historia en sus favoritos y tambien por comentarme.
Gracias, espero que este capítulo les haya gustado .
Saludos.
:)