Tituladas 17.2% · 34,339 de 199,415 descubiertas
Rescatado 94.7% · 90,801 de 95,911 páginas identificadas · 90,162/90,522 caps con texto ☕ Invitanos un café

← Historia 99023 · de

Historia 99023 — capítulo 11

Terminar el ensayo le tomó toda la tarde. Ya que cuando Hermione hacía algo, quería hacerlo bien. Además de que la profesora Grubbly era muy exigente con las Ciencias Muggles.

Cuando casi terminaba, y el sol estaba a sólo unos minutos de ocultarse, oyó pequeños picoteos provenientes de una de las dos pequeñas ventanas que poseía aquella cabaña.

Hermione volteó hacia la ventana y reconoció a Agatha, una bella lechuza marroncita con lunares blancos y altones ojos amarillos.

Pensó que podría llegar a ser sus padres, o quizá Ron o Harry. Entonces, rápidamente se paró para dejar pasar a su lechuza y desatarle un sobre que era de sus padres.

Querida Hermione,

Todo está maravillosamente aquí, ¿tú cómo estás? Ya te extrañamos con George, parece que fue ayer cuando te preparabas para tu primer día de escuela en aquella época de primer año. ¡Aquí está nevando! Sin tu presencia, la casa no es igual, princesita. Nos hizo muy feliz a tu padre y a mí que nos escribieras y que te preocuparas por nosotros. ¡Nos veremos en las vacaciones de invierno! Ya estoy preparandote una gran comida, tu favorita. Pollo a la naranja ¿qué tal? ¡Te amamos, hija!

Jean y George.

De pronto, una sonrisa se apoderó en el rostro de Hermione. No estaba ansiosa por recibir la respuesta de Harry y Ron, ya que cada muy poco tiempo se quedaban en un lugar estable.

Guardó su carta en un cajoncito de su mesa de noche y liberó a Agatha para que pudiera pasear un poco por el terreno de Hogwarts. Hermione le ordenó que no se alejara demasiado, por lo que la lechuza largó un pequeño chillido y salió de la habitación por el lugar por donde ingresó.

Se sintió aliviada porque sus padres estaban bien, y el sueño había sido sólo una pesadilla. Sólo eso. Se sentiría más aliviada si recibiera la respuesta de sus amigos. Pero sabía que era complicado para ellos.

Así que, sacudió la cabeza, y volvió a sus deberes. ¡No lo podía creer! Miró su reloj de muñeca que marcaban las 20:58 p.m; ¿tan tarde había pasado el tiempo? Entonces, se apresuró. Aunque, para su suerte, no le quedaba mucho más por hacer.

A su ensayo, incorporó cosas cotidianas de ella, de su propia vida. Si bien sacó mucha información de los libros, ella también tenía conocimientos sobre la electricidad. Qué tipos de bombillas existían, cuanta luz obtenía y gastaba cada una de ellas, y cada cuanto se rompían.

Al fin terminó su ensayo, ¡por desgracia terminó a las 21:15 p.m! Estaba oscureciendo y no se animaba a ir al castillo.

Inmediatamente guardó sus libros y su ensayo ya terminado hacía unos pocos minutos en su maletín. Guardó también su pluma y releyó algunas veces la carta que sus padres le habían enviado en forma de respuesta.

Luego de releerla un par de veces, se cambió el uniforme del colegio para lucir un lindo camisón de seda, muy bonito, debo añadir. Ingresó al baño para lavarse los dientes y al fin acostarse.

La castaña notó que aún Draco no volvía, por lo que decidió prender el velador de su lado, así no tropezaría con nada al entrar a la cabaña.

Cerró los ojos pensando en sus padres y amigos, y en menos de lo esperado, se quedó dormida.

........

—¿Tienes tanta prisa? —dijo Blaise a Draco, mirando como éste comía su postre.

—No, en realidad —contestó—. ¿Por qué lo dices?

—Pues, mírate. Pareces un cerdo, Draco.

—¿Para tanto? Debes entenderme, no comí en dos días.

—¿Y eso a qué se debió? —preguntó Theodore.

—¿En serio lo preguntas, Theo?

—Oh, cierto... —dijo refiriéndose a su padre, que había sido escoltado a Azkaban— pero no era que...

—No es por él —dijo rápidamente Draco—. Es por mi madre. Aún no veo la hora que sea sábado por la mañana.

—¿Irás a visitarla?

—Sí. La profesora McGonagall me dio permiso.

—¡Eso es genial! ¿No creés?

—De hecho, sí —dijo mientras descendía su ansiedad por terminarse su postre.

—Y... ¿no has pensado en pedirle a Hermione que te acompañe? —preguntó Theodore, mientras Draco casi se ahogaba con un poco de pastel.

—Primero, ¡shhh! —Theodore lo miró con cara de está bien, cálmate. Lo siento—. Y segundo, ella no es mi mejor amiga, Theo. Aunque me gustaría que me acompañara, jamás aceptaría. No congeniamos mucho todavía, ¿entiendes? Apenas tratamos de acercarnos...

—¿Tratamos? ¿Ella también quiere acercarse a ti, Draco? —preguntó Blaise con curiosidad.

—Pues... en realidad no lo sé —dijo Draco, confundido—. Pero...

—¿Pero? —dijeron Theodore y Blaise al unísono.

—Aquí no puedo contarles —confesó mientras veía como todos los Slytherin comían—. Mucha gente.

—De acuerdo. Entonces, vayamos a la sala común —propuso Theodore.

Draco y Blaise parecieron estar de acuerdo. Cuando el banquete de cena concluyó, los tres amigos fueron rumbo hacia la sala común de Slytherin.

Pero cuando estaba a punto de subir las escaleras movedizas, a Draco se le ocurrió una mejor idea.

—¿Por qué mejor no vamos a la sala de menesteres? Allí nadie nos interrumpirá.

Sus dos amigos asintieron caminando a paso veloz pero sigilosamente hacia el séptimo piso.

........

—¡Ya, Draco! Creo que moriré de un ataque al corazón —dijo Blaise.

—¿Tienes corazón? —dijo Draco en forma de broma.

—Aún está frío, espero a la chica indicada —se hizo el romántico y Draco junto con Theodore no pudieron evitar reír —. ¡Son los mejores amigos del mundo! —dijo irónicamente— Ahora, ya. ¿Qué pasó con Granger?

Flashback**........**

—Buen trabajo, Granger —dijo Draco, como le costaba seramigable*.*

—Buen trabajo, Malfoy —dijo estrechando su mano, y acercandose a él para dejarle un cálido beso en la mejilla y luego salir de la escena casi corriendo hacia el salón de ciencias muggles dejando a un atónito Draco.

Fin del flashback**........**

—¿Hermione Granger hizo eso? —preguntó Blaise con la boca entre abierta.

—Pues, sí. Eso fue lo que hizo.

—No me sorprende —comentó Theodore—. Hermione siempre fue así de cariñosa, pero ¿contigo? No lo habría hecho si no sintiera la necesidad, Draco. Siéntete afortunado.

—¿Afortunado yo? Ella tendría que sentirse afortunada que el sex symbol de Hogwarts esté enamorado de ella.

—¡Ajá! Entonces lo aceptas, ¡te enamoráste de Hermione!

—¿Qué? Yo no dije enamorado.

—Sí lo dijiste, Draco —dijo Theodore.

—Por supuesto que no. ¿Verdad que no, Blaise?

—Lo siento, hermano. Pero en verdad dijiste enamorado —dijo riendo Blaise.

—Oh, ¡eres el mejor amigo del mundo, Zabini!

—Lo sé —dijo con tono arrogante y orgulloso, poniendose de pie y arreglandose la túnica.

Sin noción del tiempo, los tres quedaron charlando de un poco de todo. Incluyendo qué harían cuando terminaran de estudiar en Hogwarts.

Tuvieron noción del tiempo, cuando Draco pensaba qué hora sería, un reloj apareció frente a él que marcaban ¡las 02:35 a.m! ¿Tan rápido había pasado el tiempo?

Los tres amigos se escabulleron por Hogwarts tratando de no ser descubiertos por Flich o por la señora Norris. Sin dudas, había regresado a los viejos tiempos.

Draco se sentía estupendamente sabiendo que con Blaise y Theodore, no tendría que tener una máscara. Con ellos, simplemente podía ser él mismo.

No sabía cómo ni cuándo, pero Draco ya se encontraba en el pequeño caminito de piedra rumbo a una pequeña cabaña en dónde había una luz encendida. ¿Hermione todavía despierta? ¿Qué estaría haciendo?

Draco corrió hasta la cabaña y entró, aunque hubiera una luz prendida, sigilosamente encontrandose con una bella escena.

Hermione dormía de costado, contra la pared... mirando hacia la cama vacía del rubio.

Draco no podría perder tiempo en ponerse su pantalón de pijama. Por lo que se enjuagó la boca, haciendo el menor ruido posible, se sacó la túnica, y evitando que la cama emita algún sonido, se acostó apagando la luz de aquel velador, junto a su cama.

........

A las 7:15 a.m, el sol traspasaba las ventanas de vidrio despertando a una Hermione desconcertada. Miró su reloj y vio que tenía 44 minutos para arreglarse y llegar a tiempo a la reunión con la profesora McGonagall.

Se frotó los ojos, recogió su uniforme y entró al baño para arreglarse.

Se dio una ducha rápida, se lavó los dientes, vistió su uniforme y arregló ese pelo enmarañado que tanto la caracterizaba. Sobre su rostro, un poco de base y rubor, como siempre. Al salir, eran las 7:40 a.m, aún faltaban 20 minutos para que la reunión comenzara.

Pero había algo extraño, mucho silencio. Claro, entonces vio que Draco todavía seguía dormido... ¿a qué hora habría regresado anoche a la cabaña?

Hermione dudó. No sabía que hacer, ¿despertarlo? ¿Y si le molestaba? Pero no tuvo opción. Se armó de valor, y trató de despertar a Draco.

—Malfoy... Malfoy, despierta. Falta poco para que sean las 8:00 a.m y tengamos la reunión con McGonagall —dijo tiernamente Hermione, pero no obtuvo resultado —. Malfoy, despierta.

Pero nada, el chico no se movía, por lo que intentó llamarlo por su nombre. Tal vez no estaba acostumbrado a que lo llamasen por el apellido.

—Draco, despierta, Draco —llamó tiernamente Hermione y el rubio comenzó a abrir los ojos—. Debes prepararte rápido, la reunión con McGonagall será en sólo unos instantes. Tienes... —dijo mirando su reloj de pulsera— 15 minutos.

Entonces, de un salto, Draco se levantó de la cama, tomando su uniforme y se metió en el baño.

Eran las 7:53 a.m, y Draco salió del baño como un rayo.

—¡Mi maletín! ¡¿Dónde está mi maletín?! —dijo gritando por todo el ambiente.

Hermione se puso nerviosa, tras recorrer todo el ambiente buscando el maletín, lo encontró.

—¡Allí! Detrás de la cabecera de la cama... ¿qué hacé allí? —preguntó algo confundida.

Pero Draco ignoró su pregunta, se acomodó la corbata, el peinado y su túnica. Tomó rápidamente su maletín y salió de la cabaña.

—¡Espérame, Malfoy! —gritó cerrando tras de sí la puerta de la cabaña.

Ambos corrieron sobre el camino de piedras.

7:57 a.m y el tiempo corría cada vez más rápido. Ya casi, ya faltaba poco.

7:59 a.m, corrían hacia el despacho de la profesora McGonagall.

8:00 a.m. Golpeaban la puerta de su despacho, mientras ambos se arreglaban como podían, ya que al correr, se veían un poco desprolijos.

........               ........               ........               ........               ........               ........               ........               ........

¡Hola a todos! La verdad es... que sinceramente no tengo palabras. ¡Mil setecientas y un lecturas, y noventa y séis comentarios! Estos últimos capítulos tuve varios comentarios de nuevos lectores, o al menos eso parece, ya las cuentas fueron creadas ayer, y algunos es la primera vez que comentan. Quiero agradecer a toda la gente que lee y comenta, de verdad, apenas llevo escritos once capítulos y ya tengo casi cien comentarios, es increíble. Mil setecientos un lectores, no lo puedo creer. Cambiando de tema al capítulo, lo acabo de escribir. No fue muy largo que digamos, pero tampoco tuve tanta inspiración, jaja. En un rato doy un examen de ingreso, ¡en un instituto de Inglés británico muy importante y estoy nerviosa! Soy muy buena en Inglés... pero cuando me pongo nerviosa, me trabo casi siempre. Ojalá me vaya bien, ¡quería compartirlo con ustedes! Gracias de nuevo por los comentarios y las lecturas. ¡MUCHAS G R A C I A S! Mañana los esperaré con otro nuevo capítulo, seguramente. ¡Adiós! :D