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Historia 99023 — capítulo 12

—Pero... ¿qué les ha pasado, muchachos? —preguntó la profesora McGonagall mientras examinaba su aspecto.

—Lo sentimos, profesora. Es que Malfoy se quedó dormido.

—¡Yo no...! —pero no podía discutirle, tenía razón.

—Oh, veo. Bueno... pasen, pasen —dijo abriendo la puerta del todo para que pudiesen pasar—. Tomen asiento, por favor —los invitó y ambos se sentaron—. ¿Y bien? ¿Qué tal su convivencia?

—Oh, ¡de maravilla! —dijo con un tono burlón Draco— ¿Sabe, profesora? A veces pienso que fuimos hechos el uno para el otro, ¿verdad, Hermione?

—Señor Malfoy, esto es algo serio. Es por el bien de la reputación del colegio, por favor, sin bromas.

—¿Se da cuenta con la clase de persona con la cuál debo convivir, profesora? —Draco se quedó atónito ante la respuesta de la castaña, ya que en los últimos días, estaban llevandose mejor. Lo disimuló bastante bien.

—Esto quiere decir, que aún siguen llevandose inapropiadamente —comentó la profesora McGonagall.

—¿Inapropiadamente? —preguntó Draco— Inapropiadamente es poco. ¡Pésimo! Jamás podría convivir con esta... sangre sucia —dijo la última palabra con desprecio.

—¿Cómo me llamáste? —preguntó Hermione mirando a Draco.

—¿Yo? Mmm... espera... oh, sí. ¡Sangre sucia!

—Te voy a —pero la profesora McGonagall tosió y Hermione calló—... lo siento, profesora. ¡Malfoy me saca de mis casillas! Por favor, haga que termine rápido esta pesadilla.

—Lo siento, pero así no podré dejarlos deambular por el castillo, señorita Granger. Hasta que no acomoden sus diferencias, seguirán conviviendo juntos.

Ambos refunfuñaron por lo bajo y la profesora McGonagall los invitó a retirarse. Sin antes informarles que el próximo jueves a la misma hora, tendrían que reunirse de nuevo.

Cuando ambos estuvieron lo suficientemente alejados...

—¡¿Qué fue eso?! —dijeron los dos al unísono.

—Yo sólo seguí tu juego —dijo Hermione.

—Y yo... —Hermione se quedó con los brazos cruzados esperando una respuesta.

Pero Draco no tenía ninguna respuesta más que la verdad.

¿Qué le diría? ¿Le diría que hizo eso para que los dejasen convivir juntos? No, no podía.

—Sólo lo hice para fastidiarte.

—Oh... —dijo Hermione lenta y tristemente— ¿estás seguro?

—¿Disculpa? —preguntó Draco.

—¿Por qué no me dices lo que sientes? —murmuró para ella misma.

—¿Qué has dicho? —le preguntó Draco con miedo muy bien disimulado.

—¿Yo? Dije... dije... —rápido Hermione, piensa—. ¡Qué frío se siente! —¿En serio? ¡¿Sólo eso se te ocurrió?! Idiota— Adiós, Malfoy —dijo algo triste y salió corriendo de allí.

Aún le quedaba media hora para su siguiente clase, Transformaciones. Hermione aprovechó su tiempo libre. Fue a la biblioteca a sacar algunos libros de Runas Antiguas, para hacer el ensayo sobre las escrituras de los diferentes lenguajes de la magia, y de paso, devolverle los libros de Ciencias Muggles.

Faltaban sólo cinco minutos para su primera clase del día, que lamentablemente, compartiría con Draco.

Saludó a Madam Pince dejando los libros de Runas Antiguas donde estaban.

Apenas terminó el ensayo, buscó a la profesora Grubbly para entregarle el mismo. La encontró caminando por los pasillos que llevaban hacia el salón de transformaciones y entregó su trabajo.

Cuando llegó al salón de la profesora McGonagall, se sentó en su lugar de siempre, sacando sus libros, su cuaderno, y pluma.

Pero mientras ojeaba uno de sus libros lleno de hechizos, sentía como la mirada de cierto rubio estaba como... clavada en ella.

Sin darle demasiada importancia, vio como la profesora McGonagall había ingresado al salón.

—Hoy veremos el hechizo aquarius caliceto, ¿alguien sabe en qué consiste ese hechizo? —Hermione levantó la mano— ¿Sí, señorita Granger?

—Transforma cualquier objeto en un cáliz de agua, profesora.

—Excelente, excelente. Bien, tomen los objetos que están dentró de una cajilla de vidrio debajo de sus pupitre —todos sacaron sus objetos—. Transformaremos sus objetos en un cáliz de agua, así: aquarius caliceto —conjuró la profesora McGonagall una simple pluma encerrada en una cajilla cuadrada de vidrio se transformó en un mini caliz de agua—. Como pueden ver, este no es un cáliz de agua de tamaño normal, sino es tres veces más pequeño. Deben saber que, el objeto que transformarán, siempre se adaptará a el envase en el que está colocado —explicó mientras una breve explicación se escribía en el pizarrón—. Muy bien, muy bien. Ahora, ¡empiecen a transformar sus objetos! —objetó la profesora McGonagall.

Mientras Minerva pasaba entre los pupitre, se daba cuenta quién sabía en realidad y quién no.

Transformaciones no era solamente un movimiento de varita, pronunciar el hechizo y pretender que el objeto se transofrmara sólo. En la clase de transformación, enseñan diferente clases de hechizos y como emplearlos en los objetos o animales en los cuales se desea emplear. El hechizo se debe pronunciar de tal manera, y debe llevar el movimiento correcto de varita para que el objeto o animal, se transforme en el resultado correcto.

La casa de Gryffindor y Slytherin ganó 30 puntos. Mientras que la de Hufflepuff y Ravenclaw solamente 10 puntos. ¿Tan malos eran? Al parecer sí. O al menos, les costaba.

—Para la próxima clase —comenzó a decir McGonagall—. Deseo ver en mi escritorio un ensayo sobre el hechizo chivatuscopiaefors. Quiero que escriban su función, en qué objeto se transforma y qué riesgos hay si el hechizo sale mal. Pueden retirarse.

Hermione se apresuró a guardar las cosas dentro de su maletín, dejando afuera un pequeño horario en donde decía todas sus clases de cada día.

Se despidió de Luna, y se encaminó hacia su próxima clase.

Fue camino hacia el salón de defensa contra las Artes Oscuras, pero resultó ser que cuando llegó, el profesor Switcher, ya se encontraba allí.

Las miradas de Switcher y Hermione cruzaron. Por parte de Hermione, pedían perdón y por parte de Switcher, aprobación.

Se quedó sentado detrás de su escritorio chequeando papeles y haciendo tiempo para que los demás alumnos llegasen al salón.

—Bien, hoy les explicaré brevemente los ocho hechizos que estudiaremos a fondo este semestre. • Desmaius*,originalmente, Stupefy. Su raíz etimológica es latina, stupefacis, que significa "aturdir". Aturde al oponente dejándolo inmóvil. El oponente puede resultar herido si es alcanzado por varios de estos hechizos. •Depulso, hechizo rechazante. Su etimología proviene del latín, y es depulsum que significa "rechazar". Rechaza enemigos y empuja objetos. El primero es más poderoso que el segundo. • Expelliarmus, etimología: expelo, que significa expulsar. Desarma al oponente. Si éste es atacado por varias personas por el mismo hechizo, puede resultar inconsciente.* • Protego*, el hechizo protector por excelencia. Crea una barrera de impasibilidad para la mayoría de las maldiciones y hechizos.* • Impedimenta*, este hechizo que paraliza al oponente. Una fuerza mágica lo impide moverse.* •Oppugno*, agrede al oponente lanzándole una serie de objetos preseleccionados.* • Palalingua*, la lengua del oponente se pega al paladar, impidiendo la articulación de palabras y/o hechizos verbalmente.* Y finalmente, el hechizo inmovilizador, petrificus totalus. Prácticamente, su función es hacer que la fuerza mágica de este hechizo pega los brazos al cuerpo y junta las piernas y haciéndolo caer por consiguiente —explicó a la clase, como si estuviera leyendo el libro teoría de defensa mágica.

Hermione tomó apuntes solamente del hechizo palalingua, uno del cuál había escuchado hablar, pero jamás empleado o sido utilizado en una persona. Luego, el profesor retomó el habla.

—Hoy, practicaremos el hechizo desmaius.

El profesor asignó las parejas y mezcló casas. Había escuchado de cierto inconveniente entre dos personas de la casa de Slytherin y Gryffindor. Por lo cuál, decidió hacer Gryffindor/Ravenclaw, Slytherin/Hufflepaff.

Mientras el profesor paseaba por cada pequeño duelo que se había armado, Hermione trataba de no lastimar a su compañero, Anthony Goldstein.

Pero de pronto, se acordó de como Draco la había insultado aquella vez, y lanzó un desmaius contra Anthony tan fuerte, que el pobre quedó desmayado y el profesor les asignó treinta y cinco puntos, después de llevar a Anthony a la enfermería, justo después que Hermione fuera a visitarlo para pedirle disculpas, y eso pasó justo después que el profesor dejó algunas preguntas de tarea para la clase próxima.

Cuando Hermione salió de la enfermería, con el perdón del chico aceptado. Corrió hacia la clase de P ociones, una tortura para ella.

—Hoy veremos la poción de amor —el profesor Triguare, comenzó la clase—, o mejor conocida como amortentia. ¿Alguien podría decirme qué efectos causa la amortentia en el bebedor? —Hermione levantó la mano y el profesor asintió con la cabeza.

—Es la poción de amor más poderosa conocida. No crea amor, sólo obsesión. Dicen que huele diferente para cada persona según sus gustos, señor.

—Sí, sí, sí. Excelente, señorita Granger. Excelente. Eso es exactamente lo que haremos hoy. ¡La poción amortentia! Por favor ubiquense de a dos para empezar a preparar la poción. Debe estar lista al final de la hora. Las instrucciones e ingredientes necesarios, están en sus libros en la página 28, ¡a trabajar! Quien logre hacer bien esta poción, su casa recibirá 40 puntos. Ya que es una poción difícil de hacer. ¡Vamos, vamos! —dijo el profesor con entusiasmo de ver como sus alumnos se desenrrollaban en clase.

Para Draco, era pan comido. Es más, la poción amortentia, para él, era una de las más fáciles.

Sus padres, sus abuelos y suponía que su tatara tatara abuelo, también habían sido buenos en Pociones. Casi en toda su familia, habían sido bueno en Pociones. Draco, no sería la excepción.

Mientras que para Hermione... no era tan fácil. Ella nunca tuvo mucha idea de Pociones. Si bien leía muchísimos libros sobre ésta asignatura, jamás lograba que le salieran del todo bien... aunque no lo crean, siempre una pequeña falla había, y esta no sería la excepción.

Sólo faltaban pocos minutos para que la clase terminara. Hermione movía su cabeza de derecha a izquierda acompañando al sonido tic tac del reloj de pared que había en ese salón. La castaña miraba del libro hacia el caldero, y del caldero hacia el libro. Dejando a un anonado Neville, ya que éste, ni sabía por qué ingrediente iba.

Hermione revolvió la poción en dirección contraria al reloj, como decía el libro durante cinco minutos.

Cuando el profesor anunció la finalización de la clase, paseó por cada pupitre revisando las pociones.

A decir verdad, de treinta alumnos, sólo cinco habían logrado hacer una poción perfecta. Para suerte de Hermione, éste profesor no era tan exigente como Snape.

Hermione estaba aterrada, si solamente cinco, y encima alumnos de Slytherin habían logrado hacer la poción, ella la había hecho mal. Definitivamente, estaba perdida.

Pero Hermione se llevó con una sorpresa, que casi más, llora.

—¡Excelente, señorita Granger! Aunque por alguna razón, su amortentia salió color lila. Pero, la poción está correctamente hecha. Salió lila debido a su nerviosismo mientras preparaba la poción. Debe relajarse más —le dedicó una cálida sonrisa—. ¡40 Puntos para Gryffindor!

Hermione no podía creer, ¿de verdad había logrado hacerla? Entonces, saltó de alegría.

—¿En serio? ¡Sí, es cierto! ¡Lo logr...! —pero allí se dio cuenta de la mirada divertida del profesor y la de todos sus compañeros que intentaban contener la respiración para no estallar de risa.

—Felicidades, señores —les dijo a Neville y a Hermione con una pequeña sonrisa.

—Para la clase que viene, solamente les pediré que traigan un pequeño ensayo sobre la poción Agudizadora de Ingenio, que será la próxima poción que realicemos y profundicemos. ¡Pueden retirarse! —dijo guardando sus papeles en el maletín— Señor Longbottom, quédese aquí un minuto, por favor.

Hermione salió realmente feliz de allí, jamás se había sentido tan bien. Sí, lo sé. Quizá, cualquiera creería que exageraba su felicidad, pero de verdad que ella no era buena en Pociones, y le costaba horrores. En un momento pensó... no, imposible. Ella jamás lo haría. Aunque... no estaría nada mal...

—Pero... ¡¿qué piensas, Hermione?! No le pedirás ayuda al hurón de Draco Malfoy. Con ese cabello rubio, sus ojos grises y tan lindos, su torso desnudo, su boca, sus manos, sus... ¡¿pero, qué piensas?! Ay, a veces me alegro de aprenderOclumancia*, cualquiera que tratara de leer mis pensamientos, diría que estoy bajo un hechizo*imperio —le decía a su conciencia.

Eran las 17:15 p.m y Hermione buscaba a Luna por todos lados. ¡Claro! ¡Era la hora de la merienda! Seguro estaría con Dean en el Gran Salón, ya que Neville se quedó hablando con el profesor Triguare.

Entró al Gran Salón sigilosamente, procurando no ser vista, y buscó a Luna con la mirada. Tal y como lo pensaba, allí estaba, hablando con Dean, amistosamente.

—¡Hola, Lun!

—¿Lun? Wow, nadie jamás me había llamado así desde los cuatro años; ¿por qué estás tan feliz, Hermione?

—¡Porque hice bien la poción amortentia!

—¡Bien hecho! —le dijo Luna con una sonrisa— Bueno, yo saqué un Supera las Expectativas en Herbología, ¿no es genial? Y eso que no soy una genio como tú.

—Oh, ¡vamos! No soy una genio. Sólo... ¿estudio más de lo debido? —dijo Hermione, no convencida de sus propias palabras.

—Sigues siento una genio —dijo tomando una varita de regaliz.

Hermione siguió conversando con su amiga, mientras aprovechaba que luego de la merienda, tenía períodos libres, en los cuáles aprovecharía a adelantar sus tareas.

Luego de comerse un rico pastel de Yorkshire, Hermione habló.

—Bien, iré a la biblioteca. ¿Vienes conmigo?

—Mmm... paso. Creo que iré a ver a los Thestrals, deben estar hambrientos. Es su hora de la cena.

—Oh... claro. Entonces, ¿te veré luego?

—¡Por supuesto! Adiós, Hermione —a pesar de estar a sólo medio metro de Hermione, hizo un pequeño gesto con la mano en forma de saludo.

Hermione se fue a la biblioteca contenta. Aún no podía creer que hubiera logrado hacer la poción amortentia.

Mientras caminaba, pensaba.

—Quizá, esto sólo fue suerte. Necesito un tutor dePocionesque no sea Draco, pero... ¿quién? Lamentable, Theo no es muy bueno en esta asignatura, ya que siempre se sienta con Draco. Neville y Dean también son muy malos... ay, no. Creo que te odiaré por el resto de mis días, Hermione Granger.

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¡Hola, gente bonita! ¿Cómo están? Yo estoy radiante y feliz, jajaja. ¡Perdón! ¡Perdón! ¡Perdón! Sé que estoy actualizando muy tarde, es que estuve todo el día afuera de casa. Estoy muy contenta por todas las lecturas y los comentarios. ¡Más dedosmil lecturas*! Yciento once comentarios, ¡IN CRE Í BLE! Muchísimas gracias, de verdad. También tengomil cien lecturasen el one-shot cumpliendo mi "castigo" con Malfoy. Estaba pensando consultarles. Cuando termine esta historia, me gusta seguir el one-shot y convertirlo en historia, ¿qué dicen? Ya que casi todos los comentarios, piden que la siga. ¡Creo que el capítulo me quedó lindo! Lo escribí lo más rápido posible, espero que les guste. ¡Muchísimas gracias por todos los comentarios y las lectura! Aunque no lo conozca personalmente, ¡¡los quiero muchísimo!! Sus comentarios me ayudan mucho, ¡ GRACIAS !*