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Historia 99023 — capítulo 14

Ya era viernes. ¡Qué rápido había pasado la semana! Si su cabeza estaba bien, recordaba que ayer, Draco la había invitado a ir con él a visitar a Narcisa, la madre de Draco y si mal no recuerda, ella le había dicho que sí, solamente tenía que hablar con McGonagall mintiéndole que sus padres renovarían votos, para que la dejasen salir el fin de semana junto con Draco.

Hermione se levantó extremadamente dormida, ya que había programado la alarma de su reloj de muñeca a las 7:15 a.m. Se despertó del todo, tomando su uniforme de su pequeño placard e introduciéndose en el baño. Cepilló sus dientes, se cambió y salió del baño de la cabaña encontrándose con Draco despierto y con el uniforme de Hogwarts/Slytherin en el brazo.

—Buen día —dijeron los dos al unísono y rieron.

—¿Quieres el baño? —Draco asintió y Hermione se corrió de la puerta dejándolo pasar.

Ambos terminaron de prepararse, tomaron sus respectivos maletines y fueron rumbo hacia el colegio, atravesando el bosque prohibido.

Llegaron, pero ésta vez entraron juntos al Gran Comedor. No se percataron de algo... cientos de rostros de las cuatro casas los veían ingresar juntos, mientras se separaban para colocarse en sus respectivas mesas.

—Hermione, ¿qué haces con Malfoy? —preguntó Neville algo sorprendido.

—Ahora somos amigos, Neville —dijo Hermione muy tranquila, guiñándole el ojo a su amiga Luna, quién la miraba con una pequeña sonrisa.

—¿Amigos? ¿Tú y Malfoy? —preguntó Dean, confundido.

—Así es, Dean. Así que, por favor, traten de no insultarlo en mi presencia.

Luna estaba orgullosa de su amiga. Al fin había aceptado que estaba enamorada de Draco. Aunque sí, sonaba algo extraño que Hermione Granger, sangre sucia y Draco Malfoy, sangre limpia y algo prejuicioso, estuvieran enamorados uno del otro.

Ambas desayunaron y Hermione le comentó a Luna que tenía que decirle varias cosas importantes acerca del tema Draco.

Aprovecharon que luego de Transformaciones tendrían un período libre. Allí, Hermione le contaría todo lo nuevo que había sucedido entre ella y Draco.

........

—No puedo creerlo —dijo Blaise, mirando a Draco que, con una sonrisa indiferente comiendo su primer plato del día.

—¿Qué cosa no puedes creer, Blaise? —preguntó mientras cortaba su tocino.

—En serio, Granger te ha cambiado por completo. Ahora ni si quiera te importa que todo Hogwarts se entere de tu pequeña amistad con ella.

—Mmm... tienes razón, me cambió. Y no me interesa.

—¿Sabes? Echaba de menos a este Draco, Draco —dijo Theodore dandole unas palmadas en el hombro a Draco.

—Y eso que el año recién empieza —Draco le guiñó el ojo a Theodore y siguió desayunando.

........

—Antes de comenzar con la clase, por favor dejen sobre mi escritorio el ensayo sobre el hechizo chivatuscopiaefors que pedí la clase pasada.

Todos los alumnos se levantaron, ordenadamente dejando un trabajo sobre el otro. Así, la profesora McGonagall continuó con la clase.

—Hoy trabajaremos el hechizo argentumfors, ¿alguien sabe en qué consiste? —Hermione levantó la mano y McGonagall asintió para que hablase.

—Transforma un objeto en plata. Es decir, el objeto que tienes en tu escritorio, pero en plata, profesora.

—Excelente, señorita Granger. En este caso, transformaré esta pequeña vasija de cerámica en una vasija de plata. Así: argentumfors —conjuró la profesora McGonagall haciendo un raro movimiento de varita y luego de unos segundos, había una pequeña vasija de plata en sus manos—. Ahora es su torno, vamos. Comiencen.

Para los de Hufflepaff fue bastante difícil, ya que la única que logró hacerlo fue Susan Bones, que como decían, a ella le gustaba Transformaciones.

—¿Qué fue lo que hizo con la varita? —le preguntó Luna a Hermione sin entender mucho.

—Pues, primero movió su varita hacia la derecha, en forma diagonal. Luego volvió a deslizarla con otro movimiento en diagonal hacia la izquierda, y luego hacia los dos lado en forma recta para finalmente pronunciar argentumfors —explicó Hermione como si explicara como freír tocino.

—Suena muy fácil cuando tú lo dices —dijo Luna tratando de hacer ese garabato en el aire.

—Argentumfors —murmuró Hermione mientras hacía el raro movimiento de varita, logrando transformar su objeto en el mismo pero esta vez, de plata —. ¡Sí! —murmuró para sus adentros.

—Excelente, señorita Granger. 20 puntos para Gryffindor —dijo la profesora McGonagall—. Creo que tendría que buscarse un tutor, señorita Lovegood.

Luna sólo sonrió como diciendo ¿en serio? Está loca, ¡si yo soy buenísima en Transformaciones! Obviamente es una ironía, Luna Lovegood. ¿Pero quién podría ser mi tutor?

—Hermione —dijo de pronto Luna—. ¿Serías mi tutora en Transformaciones? Eres muy buena y entiendes todo a la perfección. Aún no sé como lo haces, ¿me das la receta? —dijo Luna mientras miraba a su amiga.

—Claro, Luna. Seré tu tutora —sonrió.

La clase finalizó y todos estaban retirandose del salón, quedando unos pocos alumnos.

Entonces, Hermione recordó que tenía que hablar con McGonagall sobre el temita.

—Luna, debo hablar con la profesora McGonagall. ¿Podrías esperarme fuera del salón?

—Claro, allí te veré —sonrió a su amiga, saliendo del salón con su maletín en la mano derecha.

—Profesora McGonagall, disculpe. ¿Puedo hablar con usted un momento?

—Claro que sí, señorita Granger. A propósito, felicidades por su desempeño en clase. Estoy muy orgullosa de tenerla en este colegio.

—Oh, muchas gracias —dijo Hermione ruborizándose un poco—. Um... quería hablarle sobre una cuestión personal.

—Dígame.

—Verá... ayer recibí una carta de mis padres, invitándome a su ceremonia de renovación de votos. Renovarán sus votos de casados, y quisiera estar allí presente. ¿Usted me dejaría ir a visitarlos el fin de semana?

—¿Renovan sus votos? ¡Qué románticos! Claro que sí, señorita Granger. Por favor, felicítelos de mi parte.

—Gracias, profesora. Lo haré con gusto —dijo riendo y abandonando el salón.

—¿Qué le dijiste? —le dijo Luna mientras se alejaban del salón de Transformaciones rumbo a su sala común.

—Que mis padres renovarían sus votos de casados, así me dejaría salir el fin de semana del colegio.

—Oh, ¿en serio? Que romántico. También haré eso cuando me case después de unos años. Seré la primera hechicera que renueve votos... oh, ¡saldría en todas las páginas de el diaro El Profeta! Y junto a mi foto con Theo. Él, vestido con un bello smoking y yo con un fantástico vestido de bodas, dirán los nombres de los testigos: Hermione y Draco Malfoy. Porque claro, ustedes también estarán casados y tú llevarás el apellido de Draco, supongo. ¡O podríamos hacer una boda doble! ¡Luna Lovegood, Theodore Nott, Draco Malfoy y Hermione Granger en la boda del año! —dijo lo último susurrando mientras Hermione la miró unos segundos y luego soltó una gran carcajada— ¿De qué te ríes? —preguntó Luna sin entender.

—¿No estarás hablando en serio, verdad? ¿Boda doble? ¿El Profeta? En todo caso sería Luna Lovegood y Theodore Nott en la boda del año.

—No te desacredites, Hermione. Nuestra boda será la mejor.

Entre risas, más específicamente entre las risas de Hermione, ambas llegaron a la sala común, y de nuevo, pusieron el hechizo silenciador alrededor de ellas, y Hermione comenzó su relato de lo que había pasado la noche anterior.

Flashback**........**

Ambos se quedaron sin hablar durante unos minutos. Parados uno frente al otro, sin saber qué decir.

—¿Te gustaría acompañarme? —dijo Draco, de repente.

—¿Acompañarte? Pero tu madre...

—Oh, no. Ella no es como mi padre, Hermione. No tiene prejuicios sobre la sangre.

—En ese caso... supongo que sí —dijo Hermione sonriéndole—. Pero, ¿qué hay de la profesora McGonagall? ¿Qué pasará si le digo que voy contigo?

—Dile una mentirita piadosa... —dijo Draco, quitándole importancia.

—Mmm... quizá, podría decirle...

—¿Sí? —preguntó Draco, interesado.

—Mmm... pues, no lo sé. Podría decirle que mis padres van a renovar los votos de casados, y harán una pequeña fiesta.

—¿Renovar votos? ¡Qué estupidez! ¿De verdad hacen eso los muggles?

—Pues, es algo poco habitual... pero existe, ¿por qué dices que es estúpido?

—Bueno... ¿para qué renovar votos si ya estás casado?

—Cuando dos personas se aman mucho, no parece una estupidez.

Se sintieron incómodos al tener esa conversación, por lo que Draco cambió de tema rápidamente.

—Entonces, ¿me acompañarás?

—Claro que sí —sonrió—. Mañana hablaré con McGonagall.

—Estupendo —dijo Draco, yendo hacia el placard y sacando su pantalón de pijama de seda.

—¿Tu madre sabe que iré? —preguntó Hermione, sin poder contenerse, antes que Draco pisara el piso del baño.

—Tiene una idea... —dijo Draco antes de cerrar la puerta del baño tras sí.

........

Quedó impactada al ver el torso desnudo del rubio. Tenía brazos algo musculosos, pero no mucho. Junto con un abdomen marcado, tampoco tan marcado, pero se notaba que el Quidditch lo había ayudado mucho.

—¿Te gusta lo que ves, Hermione? —dijo Draco riendo, al ver la cara de la castaña.

—¿Eh? No, por supuesto que no. Oh, no me mal interpretes —dijo rápidamente—. Mejor me iré a cambiar.

Fin del flashback**........**

—Oh, ¡está clarísimo! Ambos se casarán, nos casaremos los cuatro, y tendremos hijos. Es evidente, ustedes perdurarán, Hermione. ¡Los opuestos se atraen! Y ustedes son más que opuestos.

—No nos casaremos, Luna —dijo mientras se imaginaba la boda doble. Pero... ¿en qué pensaba? ¿Boda doble? Tendría que dejar de escuchar los delirios de Luna—. Sólo lo acompañaré a su casa este fin de semana...

—¿Y te parece poco? No creo que Draco lleve a chicas seriamente, Hermione. Al menos no lo dicen sus apodos... —dijo Luna, pensativa.

—¿Apodos? ¿Qué apodos?

—Pues... algunos como... —Luna pensó unos minutos, pero decidió callarse— en fin, eso no importa. ¿Sabes? En serio creí lo de los votos renovadores de tus padres.

—¿Sí? Bueno... creo que fue una idea original y sin accidentes, ¿verdad? No aguantaría haber dicho que mi madre o inclusive mi padre estuvieran graves, o algo por el estilo.

—Te creo —dijo Luna—. Entonces, ¿se besaron?

—¿Quiénes? ¿Mis padres?

—¡No! ¡Ustedes, Hermione! ¿Sólo se dieron un beso en la mejilla?

—Bueno... en realidad fui yo. Y a decir verdad, no sé cómo me dio la cara —dijo ruborizándose.

—Oh... es que te gusta. Cuando una persona gusta de otra, no te importa el resto.

—Creo que tienes razón —dijo Hermione sonriendo.

Luego de su charla, tendrían clases de Pociones, con el profesor Triguare. También compartida con los Slytherin.

Ambas salieron de la sala común, y se dirigieron hacia el salón de Pociones, tranquilas. Ya que tenían tiempo de sobra para llegar a la clase.

........

Draco acababa de terminar su relato de cómo le pidió a Hermione que la acompañara a la mansión Malfoy y cómo ella había aceptado. Blaise y Theo se quedaron con la boca abierta.

—No puede ser, ¿Hermione dijo que mentiría para acompañarte? Está muerta por ti, Draco —dijo un convencido Theodore Nott—. Conozco a Hermione, mentiría solamente por Harry, Ron o inclusive por mí. ¿Pero que mienta por ti? La enamoráste.

—¿Tú crees? Es decir... ¿no es esa clase de gente que hace acciones buenas por cualquier persona?

—Claro que hace acciones buenas por cualquier persona, pero en aquellas buenas acciones, por gente que no conoce, no está incluida mentir. Está muerta contigo, Draco.

—Cómo todas —sonrió maliciosamente—. Con la diferencia de que ella no es como todas.

Entonces, sus amigos comenzaron a cargarlo. Después de escuchar consejos de Theodore sobre Hermione, sin faltar obviamente, los chistosos comentarios de Blaise, los tres saliron hacia el salón de Pociones, para tener una clase con los Gryffindor.

........

—Buenas tardes a todos —saludó el profesor.

—Buenas tardes, profesor Triguare —dijeron los alumnos a coro.

—Por favor, coloquen sobre mi escritorio el trabajo que pedí la clase pasada sobre la poción Agudizadora de Ingenio, gracias —dijo con severidad.

Una vez que contó los trabajos de todos los alumnos, estuvo dispuesto a comenzar la clase.

—Hoy practicaremos la poción activameninges, ¿alguien sabe qué efectos produce la poción en el bebedor de la misma? —preguntó a la clase.

Pero antes que Hermione levantara la mano, una voz muy familiar que ella conocía extremadamente bien, le robó la antención.

—Con su color gris traslúcido, es una poción considerada la única gran cura para los sencillos encaprichamientos —dijo Draco Malfoy dejando a todos, hasta a el profesor, atónitos. Ya que nunca habló en ninguna clase, ni si quiera en Pociones. Era la primera vez que participaba de una clase en sus siete años en Hogwarts—, señor —dijo después de un rato.

—E... excelente, señor Malfoy —dijo atónito el profesor Triguare—. 20 puntos para Slytherin —siguió el tono incrédulo en la voz del profesor—. Ésa es la poción que realizaremos hoy, por favor, júntense con su compañero y empiecen a prepararla. Quién logre hacerlo bien, su casa o si es un conjunto mixto de casas, ambas casas recibirán 30 puntos. ¡Comiencen! —dijo sentándose detrás de su escritorio, recuperándose del incidente que acababa de presenciar.

—Nunca jamás participó una clase, ¿por qué hacerlo ahora? —le preguntó Hermione a Luna mientras cortaba trocitos de ramas secas para la poción.

—¿Celosa de tu futuro marido, Hermione? —dijo Luna, algo divertida mientras ponía a hervir el caldero.

—¡Já! ¿Celosa yo? ¿Por qué habría de estarlo? Y no digas esas cosas aquí, Luna Lovegood —dijo algo molesta y susurrando.

Luego de una hora y media, las dos casas terminaron de hacer sus pociones. El profesor Triguare pasaba por cada pupitre, inspeccionando si la poción tenía el color adecuado. La casa de Gryffindor recibió los 30 puntos. Aunque, por alguna extraña razón que Hermione desconocía, la casa de Slytherin había recibido 35 puntos.

Cuando el profesor Triguare dio por finalizada la clase, Hermione guardó los ingredientes restantes en el armario del salón, guardó su caldero, tomó su maletín y salió casi furiosa del salón. Luna corría tras ella, ya que iba a tratar de calmarla.

—¿Cómo es posible, dime? Saco Extraordinario en todas las materias, hasta un Supera las Expectativas en Pociones. El año pasado, saqué nueve Extraodinario en Pociones y eso que Snape era el profesor y sólo dos Supera las Expectativas, y el año anterior al anterior...

—¡Ya, Hermione! —dijo Luna tratando de calmarla— Tranquila, sólo fueron cinco puntos más. Inhala y exhala —dijo con tanta tranquilidad que a Hermione no le afectó en lo absoluto.

—¿Que inhale y exhale? No puedo estar tranquila. El profesor Triguare dijo muy claramente, que recibiríamos 30 puntos al que lo hiciera bien. ¡Draco no pudo hacerlo PERFECTAMENTE!

—Pues, lamento decepcionarte —dijo Luna serenamente—. Pero soy tu amiga y debo decirte la verdad —Luna puso su mano derecha en el hombro izquierdo de la castaña y dijo:—, Draco hizo perfectamente la poción.

—Sí, lo sé —dijo Hermione resignándose—. He estado pensando, no soy buena en Pociones, y ya que él es el rey de esta asignatura... estaba pensando en... bueno, pedirle ayuda como tutor, ¿dices que aceptará?

—Oh, ¡por supuesto que sí! De paso, pasan tiempo juntos —una sonrisa se dibujó en el rostro de Luna.

—Luna —dijo Hermione poniendo su mano izquierda en su hombro derecho—, no pasará nada entre Draco y yo. Él jamás se fijaría en alguien como yo. Soy una sangre sucia, ¿lo recuerdas?

—Pero... ¿no era que a él ya no le importaba eso de la sangre? Y su madre...

—Nada pasará, Lun —dijo Hermione suspirando—. ¿Qué asignatura tenemos ahora?

—Mmm... —dijo Luna, sacando de su bolsillo derecho de su túnica, un pequeño papel cuadrado— De hecho, acabó nuestro día escolar —dijo la rubia—, porque hoy tendremos un banquete de bienvenida.

—¿Banquete de bienvenida? ¿De quién?

—Pues... no lo sé.

¿Quién será la que ingresara a Hogwarts a esas instancias? La profesora McGonagall debería apreciarla mucho para que la dejasen entrar a estas alturas, o al menos debía ser de una prestigiosa familia.

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¡Muy buenas noches a todos! Pido mil quichicientos perdones. Lamento mucho actualizar a estas horas de la noche. Tuve un día realmente complicado. Iba hacia mi clase de canto, ¡cuándo me desmayé en el colectivo! Me tuvieron que transladar hacia el hospital, y ahí me hicieron seiscientos análisis. Estuve ahí adentro más de dos horas, por lo que llegué a mi casa a las diez de la noche. Luego cené, y miré dos de mis novelas favoritas. La última acaba de terminar hace una media hora, lo que me dio tiempo a escribir este nuevo capítulo. ¡Gracias por todos los comentarios! Les estoy muy agradecida a todos los que comentan, a los que leen y a los que agregan a favoritos mi historia. Estoy muy honrada. ¿Les gustó el capítulo? No lo escribí con tanto tiempo, así que... quedó medio cachucho. ¿Quién será la nueva persona que ingrese en Hogwarts? Mmm... ¡misterio, misterio! Ojalá les guste el capítulo :) un gigantesco beso para todos mis lectores y fieles comentaristas. ¡Gracias!