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Historia 99023 — capítulo 15
En fin, Hermione le restó importancia a eso del alumno nuevo. Suponía que sería de una prestigiosa familia, ya que lo dejaban entrar así nada más.
En eso, mientras Hermione y Luna se dirigían hacia la sala común de Gryffindor, la voz de la directora McGonagall resonó por todos los pasillos.
—Por favor, todos los estudiantes deben reunirse en el Gran Comedor a las 17:05 p.m. Luego de la merienda, terminará su tanda estudiantil.
—¿Qué hora es? —preguntó Luna.
Hermione levantó su muñeca derecha, y fijó sus ojos en su reloj de muñeca.
—Las 16:45 p.m; ¿será su banquete de bienvenida a las 17:05 p.m?
—Quizá... debemos apresurarnos si queremos llegar a tiempo, porque no estamos muy cerca que digamos —dijo Luna tomando a su amiga del brazo y yendo rumbo hacia el Gran Comedor.
Ambas chicas corrieron en dirección hacia el Gran Comedor, esperando llegar a las 17:05 p.m.
........
—¿Qué dice en nuestro programa, Blaise? —preguntó Draco en la sala común de Slytherin, mientras un morocho se ponía de pie, para ir a una esquina de la sala común donde un pequeño cuadro cambiaba las clases de Astronomía, Oclumancia y Herbología por un banquete de bienvenida de la señorita Joanne Eudgeba a las 17:05 p.m.
—Todo indica que en unos minutos, tendremos que ir al Gran Comedor a recibir a una alumna nueva. Una tal Joanne Eudgeba.
—¿Joanne Eudgeba? ¿No es esa la chica que su padre es empresario y su madre era... era...? —preguntó Theodore.
—Algo del El Profeta, ¿no? A mí también me suena ese apellido —aportó Draco.
—De acuerdo. Son las 16:50 p.m, ¿vamos? —dijo Blaise.
—¿Ansioso, Blaise?
—¿Por qué lo dices? —dijo poniéndose su túnica, arriba de su suéter gris y debajo del suéter una elegante corbata verde con plateado.
—No, sólo decía —dijo Theodore mientras reía, y Draco se sumó a las risas de Theodore. Blaise, bufó.
Los tres amigos salieron de su sala común para ir al Gran Comedor a tiempo.
Cuando llegaron, todas las casas se sentaron en sus respectivas mesas. Por las dudas, cada mesa tenía un asiento libre, porque claramente, no se sabía en dónde la ubicaría el Sombrero Seleccionador a la nueva alumna, Joanne Eudgeba (ella es, por si querían ver quién interpretará a Joanne Eudgeba http://weheartit.com/entry/20604101) que ingresaría en el colegio.
Todos callaron al escuchar la cuchara golpear suavemente contra la copa de la profesora McGonagall.
—Joanne Eudgeba, por favor, pase al frente —dijo la profesora McGonagall con la mano derecha extendida y de pronto, quién sabe de dónde, una bonita chica caminó a paso lento hacia el centro de escenario hasta quedar a un lado de la profesora McGonagall mientras todos los chicos, babeaban por ella.
Joanne Eudgeba era sangre limpia, de una familia muy prestigiosa y una de las más ricas del mundo mágico. Su padre, Brandon Eudgeba, era jefe de Driápolus, una empresa importante y muy reconocida marca de escobas de Quidditch.
Mientras que su madre, Elizabeth Eudgeba, era la editora en jefa de el diario El Profeta. Tanto ella, como Brandon y Joanne, se apodaban una de las familias más ricas de Londres mágico.
Joanne, era una chica morocha, con algunos bucles rondando por su pelo, de ojos grisáceos y de rasgos muy femeninos, debo añadir. Muy linda chica, que atraía a cualquier hombre con tan sólo pasar por su lado. Pero nadie se percató que Joanne miraba a un chico en particular. Cierto morocho, que la miraba con una mezcla de ternura y deseo.
La profesora McGonagall indicó a Joanne que se sentara en la banquilla dónde, un sombrero descansaba serenamente, hasta que McGonagall lo levantó de la punta y lo colocó sobre la hermosa cabellera de Joanne.
—Mmm... excelente, una mente muy valiosa mezclada con talento y segura de sí misma. Agilidad, logra todo lo que se propone... exácto... lo sé... ¡Slytherin! —exclamó el Sombrero Seleccionador y Joanne fue directamente hacia la mesa de Slytherin, mientras que en su túnica, aparecía la insignia de Slytherin.
Todos aplaudieron y la profesora McGonagall hizo desaparecer a el sombrero junto con la banquetilla y anunció: —¡Buen apetito! —dichas esas palabras, en las cuatro largas mesas de madera, aparecieron todo tipo de aperitivos. Desde dulces, hasta helados.
Nadie podía creer que Joanne Eudgeba estuviera en Hogwarts. Según ciertos rumores, Joanne estaba estudiando en la escuela Griffen Rhodeland, una escuela en dónde sólo admiten mujeres, y además, una de las escuelas privadas más costosa de Londres mágico.
........
—¿Está linda, verdad? —dijo Theodore susurrando y mirandola de arriba a abajo mientras Joanne se aproximaba a la mesa de Slytherin.
—¿Linda? Linda le queda muy chico, Theo —dijo Blaise, observando cómo se servía algunas golosinas combinadas con helado.
—Apuesto a que es vírgen. Si es cierto que estudiaba en el Griffen Rhodeland, ya que ahí había solamente mujeres —dijo Blaise mirando los ojos claros de la morocha.
—Oigan, tienen algo al costado de las comisuras —les comentó Draco mientras aguantaba la risa.
—¡¿Qué cosa?! —dijeron al unísono susurrando.
—¡Baba! No querrán que Joanne los vea así, ¿o sí?
—Já, já. Muy gracioso, Draco —dijo Theodore Nott.
—La verdad es que sí, fue gracioso —dijo mientras reía.
........
—¿Viste como mira Theodore a Joanne? —preguntó Luna a Hermione.
—Oh, ¿ahora le dices Theodore?
—Pues, estoy algo enojada.
—¿Enojada? ¿Por qué?
—Míralo... mira como... la mira a Joanne. Ella es muy bella...
—Oh, ¡ánimo! ¿Qué pasó con la boda del año? —sonrió Hermione— Tú también eres muy bella, Luna.
—¿De verdad lo crées?
—¡Por supuesto que sí!
—Oh... ¡gracias, Mione!
—Oh-oh. Es un día histórico, ¡al fin me llamáste Mione! —dijo susurrando y sonriendo.
Luna sonrió, y con voz soñadora dijo: —Bueno, al menos Draco no la mira embobado como el resto de los chicos.
Hermione se sintió algo aliviada por el comentario de su amiga.
De pronto, Hermione miró hacia la mesa de Slytherin y vio como cierto rubio le dedicaba una sonrisa y disimuladamente la saludaba con la mano.
—Tienes razón. Aunque... Theo tampoco la está mirando demasiado.
Esta vez, fue Luna quién echó un vistazo hacia la mesa de Slytherin y también vio, como el morocho saludaba a sus amigas con una gran sonrisa.
Al terminar el banquete, la profesora McGonagall les ordenó que fueran a sus salas comunes.
—Hola —dijo Joanne Eudgeba hacia cierto morocho, depositándole un beso en su mejilla izquierda, quién estaba con otro rubio y otro morocho.
—Ho... hola —dijo Blaise Zabini.
—¿Cómo te llamas? —le preguntó Joanne a Blaise.
—B-Blaise Zabini —dijo mirando sus ojos gris claro.
—Es un gusto conocerte —dijo Joanne—, mi nombre es Joanne. Jo, para ti —dijo guiñandole un ojo.
Draco y Theodore estaban mirando esa escena impactados. La chica, ahora más linda del colegio, se había fijado en Blaise, ¡era increíble!
—Disculpa —dijo Joanne, para Blaise, en tono sexy—, ¿te importaría mostrarme el colegio? Es que, acabo de llegar de Londres, y no he tenido oportunidad de conocer cada parte del castillo —dijo Joanne, acercandose a Blaise, tomándolo por la corbata y acomodandole el cuello de la camisa sobre su suéter—. Si no interrumpo nada con tus amigos, claro.
En ese momento, Joanne se había dado cuenta que Blaise no estaba sólo. Draco y Theodore estaban detrás de él.
—Soy Draco Malfoy —dijo estirando la mano para estrechar la mano de la chica.
—Joanne Eudgeba —estrechó la mano de Draco mientras miraba a Theodore—. ¿Y, tú eres?
—Theodore Nott —dijo también estirando su mano para que Joanne la estrechara, y con gusto lo hizo.
—Es un placer —dijo Joanne con una sonrisa, mostrando sus perfectos dientes.
—Cualquier amiga de Blaise, es nuestra amiga —dijo de pronto Draco—, si necesitas ayuda con algo, sólo búscanos.
—Gracias —dijo Joanne tímidamente—. No quiero parecer descortés pero... ¿me enseñarías el castillo, Blaise? —dijo de nuevo, con tono sexy, según Blaise.
—C-claro... —dijo con la mirada de embobado mientras caminaban fuera del salón.
........
—¿Viste? —le dijo Hermione a Luna, observando la escena desde la entrada de el Gran Comedor— Theo le estrechó la mano, no le dio ni un beso en la mejilla. Y conciendo a Theo, que es siempre gentil y cariñoso, fue algo raro. Despreocúpate, Luna.
—Sí, quizá tengas razón. Bien, como sea, debo ir a la sala común, Hermione. Nos veremos el lunes, ¿sí? Adiós —dijo abrazando a su amiga y subiendo las escaleras hacia las habitaciones.
Hermione se quedó mirando como Joanne se iba con Blaise. También miró como Draco y Theodore los miraban mientras se iban.
De pronto, recordó las preguntas que había hecho el profesor Switcher de tarea; así que fue a la biblioteca, saludó a Madam Pince, y se dispuso a contestar las preguntas de Defensa contra las Artes Oscuras.
Una vez finalizado el cuestionario, puso los libros en su lugar. Guardó sus pergaminos escritos, junto con su pluma y el tintero, y se dispuso a salir de allí.
Mientras iba caminando hacia la salida del colegio, pensó en ir a visitar a su amigo Hagrid. Ya que, hace mucho que éste no la invitaba a tomar el té, o algo por el estilo.
Salió hacia los jardines de Hogwarts, cruzando el terreno verde y lleno de pasto, llegando a una cabaña de madera, con humo saliendo de la chimenea.
Hermione tocó tres veces la puerta, y un gigante salió a abrirle.
—¡Hola, Hermione! —dijo Hagrid, alegrándose de la visita de su amiga— ¡Qué agradable sorpresa! Pasa, pasa —dijo abriendo la puerta del todo dejandola pasar a Hermione.
—¿Cómo estás, Hagrid? —dijo Hermione dejando su maletín en uno de los grandes sillones y sentandose en una silla frente a la mesa.
—Pues, debo decir que mejor. Este año al fin será un año tranquilo, ¿no crées? —dijo Hagrid, riendo un poco.
—Puede ser, ha sido mucho mejor por ahora.
—¡Me alegro mucho! ¿Quieres una taza de té?
—Claro, ¿por qué no? A eso vine —dijo la castaña mientras desprendía su túnica y la dejaba al costado de la silla—. Estaba en la biblioteca y dije hace mucho que no voy a visitar a Hagrid, iré a verlo —Hagrid rió y le sirvió una taza de té.
—Oh, lamento no tener tazas pequeñas... debería ir a rentar... —dijo Hagrid, algo apenado.
—Oh, ¡no te preocupes! Tomaré con cuidado —dijo Hermione sonriendo y poniéndole tres cucharadas de azúcar a su té—. Entonces, ¿le has mandado una carta a Harry? A mí aún no me responde, supongo que seguirá en Eslovaquia.
—Sí, le he mandado y tampoco me ha respondido. Zendaya aún no ha vuelto, quizá todavía no le entregó la carta a Harry.
—¿Zendaya?
—Oh, sí. Hace unos días renté una lechuza. En realidad me lo obsequió un extraño que conocí en el bar de Tom.
—Hagrid, tú y tus extraños a veces me asustan —dijo Hermione riendo junto con Hagrid.
—Hoy entró Joanne Eudgeba a la escuela, ¿verdad?
—Sí, sí. Hace tan sólo unos minutos fue su banquete de bienvenida, ¿sabes quién es?
—Sí, creo que su madre es editora en jefa en El Profeta.
—Y su padre es un empresario muy importante en Londres mágico —continuó Hermione.
—Oh, sí. Es cierto.
—Hagrid... he de decirte algo muy importante... pero por favor, no pierdas la calma.
—¿Sí? —dijo Hagrid algo preocupado, mientras tomaba un sorbo de té.
—Ahora... em... soy amiga de... Malfoy.
De pronto, Hagrid todo el té que había acumulado en su boca, lo escupió en el piso haciendo que Fang se retirara de allí, debido al olor.
—¿Que tú eres amiga de quién? ¿Draco Malfoy? Pero, Hermione...
—Sí, Hagrid —dijo Hermione—. Soy amiga de Draco Malfoy. Mira... un día tuvimos uno de nuestros cruces por uno de los pasillos de Hogwarts, y la profesora McGonagall nos vio discutiendo. Nos castigó y nos hizo convivir juntos hasta que nuestras conductas mejoraran, y así fue. Me di cuenta que Draco no es el niño mimado y cobarde que pensamos que era. Él ya no quiere ser un mortífago, y ahora que Voldemort se ha ido, creo que será todo más fácil. ¿Comprendes? Por favor, que no se enteren ni Harry ni Ron si llegas a mandarles otra carta. Me gustaría decírselo cuando vuelvan.
Hagrid se quedó con la boca abierta y los ojos abiertos como dos platos. ¿Hermione y Draco amigos? Si Hagrid hubiera escuchado eso de Peeves, no lo hubiera creído.
—¿Estás segura, Hermione?
—Claro que sí. Es más. Me pidió que mañana lo acompañara hacia su casa. Su padre fue capturado por la policía federal mágica, y lo llevaron a Azkaban. Su madre no está bien y quiso que lo acompañara.
—Pero... ¿qué tal si su madre también es prejuiciosa y no eres bienvenida allí, Hermione?
—Tranquilo, Hagrid. Su madre no tiene los mismo prejuicios.
—Pues, wow... me tomas muy de sorpresa. Lo siento por tal reacción. Pero, es que jamás se me hubiera ocurrido que tú y él fueran... amigos.
—Lo sé. Tampoco yo, pero me di cuenta que lo hemos juzgado mal.
—Quizá tengas razón, ¿has hablado con McGonagall acerca de este asunto?
—Sí. De hecho, le dije que mis padres renovarían sus votos de casados para que me dejara salir el fin de semana. ¿No dirás nada, verdad?
—Claro que no, Hermione. Si tú así lo quieres —dijo sonriéndole Hagrid.
—Oh. ¡Gracias Hagrid! —dijo Hermione abrazando a su amigo.
No sabía cuanto más se había quedado hablando con Hagrid. Tal vez hubieran sido minutos, o quizá horas. Pero cuando miró su reloj, eran las 19:45 p.m. Por lo que decidió volver a la cabaña, antes que anocheciera.
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¡Buenas noches, queridos lectores! ¿Cómo están? Yo muy bien, por suerte. Acabo de terminar de escribir éste capítulo, ¡debo admitir que me tomó casi toda la tarde! No tenía mucha inspiración, por suerte, mi querido vaso de chocolatada nunca falta, y eso creo que me animó un poco. ¡Muchísimas gracias por los comentarios del día anterior! Los leí y respondí todos, ustedes saben que para mí es una satisfacción muy grande leerlos y responderlos. Por suerte, aún no recibí ninguna mala crítica, jaja. Bueno, no sé si me estoy olvidando de algo... creo que no. Bueno, ¡espero que les haya gustado este capítulo, tanto como el de ayer! Muchas gracias a todas las lecturas que recibe esta historia día a día. ¡Gracias de verdad! Ojalá tengan un muy bonito viernes :) ¡adiós!