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Historia 99023 — capítulo 16
Mientras iba rumbo a la cabaña, pensaba en cómo y cuándo le diría a Draco que necesitaba su ayuda para Pociones. Ya que, a pesar de venir zafando varias clases con el señor Triguare, no sabía si zafaría de los dos trimestres que faltaban.
Llegó a la cabaña, dejó su maletín delicadamente sobre la cama, y acto seguido se acostó sobre ella, pensando.
Cuando de pronto, un pequeño picoteo la sacó de sus pensamientos. Era una lechuza muy familiar para Hermione. ¡Era Hedwig! Seguramente la carta que tenía atada en la pata, era de Harry.
Rápidamente se incorporó dejando pasar a Hedwig, mientras ésta se acomodaba en la cama de Hermione.
La castaña desató la carta de la pata de Hedwig y reconoció la caligrafía del azabache, la carta era de Harry.
Se sentó en su escritorio y la abrió.
Querida Hermione,
Lamento la tardanza de la respuesta. Hace sólo un rato, hemos aterrizado en Eslovenia. La verdad es que sí, tenemos trabajo pero bueno, ¿es lo que elegimos, no? Mmm... con respecto a tu sueño, se me hace muy difícil pensar con claridad con tanto calor aquí, pero mi consejo sería que te despreocuparas un poco, Hermione. Al fin derrotamos a Voldemort. Hace unos días, el señor Weasley recibió un pergamino del nuevo ministro, informando que la mayoría de los mortífagos habían sido capturados. Sería difícil planear una venganza con cinco personas al mando, ¿no creés? No te preocupes ya, Mione. ¿Qué tal todo por allá? Hace unos días recibí una lechuza de Hagrid, ¿se ha comprado una lechuza? No recuerdo que él tuviera una. A pesar de estar con todos los Weasley, Ron ya quiere volver a La Madriguera, ¡no tienes ni idea lo que es convivir con Ron! Aunque es chiste, cuando volvamos, ¡no le muestres esta carta! Me matará si se entera que escribí eso. Cuando todos se enteraron que nos escribiste, ¡se pusieron contentos! Ginny te manda saludos junto con los Weasley. Bien, Mione; debemos seguir investigando aquí en Eslovenia. ¡Cuando volvamos te contaremos muchas cosas! Si quieres responderme, respóndeme con Hedwig. ¡Adiós, Hermione! Te queremos mucho.
Harry y Ron.
Tenía que admitirlo. ¡Harry Potter era el mejor amigo del mundo! Siempre tenía las respuestas correctas para calmar a su amiga. Bueno, la mayoría de los mortífagos habían sido capturados; Hermione ya no se preocuparía. Hermione sacó de su maletín un pergamino, la pluma con el tintero, y se dispuso a escribir.
Querido Harry,
No te preocupes. Por suerte, no estaba ansiosa de recibir tu carta, ya que sabía que no tendría una respuesta inmediata. Oh, bueno ¡espero que también les den tiempo de descanso! Me dejas tranquila diciéndome que la mayoría de los mortífagos han sido capturados, la verdad es que estaba con el corazón en la boca. Y esperaba tu respuesta para ver si tendría que empezar a idear un plan. Sí, ¡Hagrid se ha comprado una lechuza sólo para mandarte una carta! Aquí te extrañamos mucho, Harry. ¿Cuándo volverás? No le mostraré la carta a Ron, tranquilo. ¿En serio se alegraron? Ay, ¡extraño mucho a Ginny! Claro que aquí estoy con Luna, y es un amor, pero sabes... no es igual. En tan poco tiempo, Luna se convirtió en una amiga escencial con el paso de los días. Pues, ¡yo también tengo que contarte muchas cosas! ¡También los quiero, Harry! Saluda a Ron, Ginny y a todos los Weasley de mi parte. ¡Adiós, también los quiero mucho! Cuidense, no regresen con moretones.
Hermione.
Dobló la el pergamino por la mitad, lo metió en un sobre y ató el mismo a la pata de Hedwig. Acarició su lomo mientras abría la ventana para que la bella lechuza blanca fuera rumbo a Eslovenia, para entregarle la carta a Harry.
Comenzó a llover, y Hermione comenzó a preocuparse, ya que el rubio aún no volvía. Minutos después, escuchó como la puerta de la cabaña se abría. Volteó para ver quién era y vio a Draco, con su pelo algo desprolijo.
—¿Escribías? —preguntó Draco mientras cerraba la puerta tras sí.
—De hecho sí —dijo Hermione mientras guardaba los pergaminos restantes, junto con su pluma y el tintero—. Harry acaba de escribirme, y le contesté. ¿Tienes frío?
—Un poco —dijo quitándose la túnica, el suéter, la corbata y estaba a punto de sacarse la camisa—. Creo que me daré una ducha de agua caliente, ¿te importa?
—Claro que no, adelante.
Draco terminó de desvestirse dentro del baño con la puerta cerrada. Unos quince minutos después, el rubio salió con el pantalón de seda de su pijama puesto.
Hermione se encontraba leyendo un libro, pero se incorporó rápidamente apenas Draco salió del baño.
—¿Mejor?
—Sí, mucho. No te imaginas el frío que hace allí afuera —dijo encendiendo el carbón para la chimenea.
—Pobre Hedwig... —dijo casi susurrando.
—¿Hedwig? —preguntó Draco desconcertado.
—Oh, Hedwig es la lechuza de Harry. Hace unos minutos dejé que se fuera para que le enviase mi respuesta a Harry.
—Oh —dijo asintiendo.
Hermione no pudo evitar, de nuevo, posar sus ojos en su torso desnudo, con sus brazos algo musculosos, su cabello, sus labios, sus ojos grisáceos y brillantes.
—¿Te gusta lo que ves, Granger? Sé que mueres por mí —dijo con tono arrogante.
Hermione se ruborizó al instante, y se dio cuenta que la había llamado Granger.
—No me llames así. Tampoco es que tienes la gran cosa... apuesto a que el profesor Widding tiene mejor espalda que tú.
—Lo siento, es la costumbre. ¡Já! Quisiera ver si juega tan bien al Quidditch como yo para tener éste abdomen.
Hermione no sabía que responderle. En verdad... le gustaba lo que veía. Draco era lindo por fuera y estaba descubriendo que también era lindo por dentro.
—¿Y... qué tal con Joanne Eudgeba? Vi como se iba con Blaise, ¿ustedes los acompañaron?
—En realidad no —dijo Draco sentandose en la silla del escritorio de Hermione—, parece que Joanne gusta de Blaise. Y Blaise... bueno, él también gusta de ella.
—¿En serio? —dijo Hermione algo contenta— Es decir, me alegro por él.
Draco se dio cuenta. Primero lo sospechó por el tono en que le preguntó si el rubio había acompañado a los dos morochos. Y luego, el tono en que dijo ¿en serio? Estaba casi seguro, que Hermione sentía, al menos algo pequeño por él.
—En serio.
—Draco...
—¿Sí? —preguntó Draco, mientras apoyaba los pies sobre la pesa, estirados y cruzados.
—Primero, baja los pies de la mesa —Draco bufó y los bajó—, y segundo... bien, esto es difícil para mí, así que por favor no me lo hagas repetir —dijo Hermione y el rubio asintió—. Mira, a decir verdad soy desastrosa en Pociones, y la verdad es que vengo zafando de la situación... quería pedirte si podrías... bueno, ya sabes... figurar como mi... tutor en Pociones. ¿Podrías? —preguntó Hermione con algo de miedo a que el rubio rechazara.
—Mmm... déjame ver... —Draco se quedó pensativo mientras meditaba la oferta—. Bien, veamos sus cosas buenas y sus cosas malas. ¿Las buenas? Es que pasaré más tiempo con Hermione, quizá hasta la enamore del todo, y descubrirá el príncipe azul que hay dentro mío. ¿Las malas? ¿A quién engaño? ¡No hay cosas malas! —pensó Draco—. Bien —dijo por fin—, te ayudaré en Pociones.
—Oh, ¡muchas gracias! —dijo Hermione abalanzandose sobre él, y abrazándolo por el cuello.
Cuando se dio cuenta de lo que estaba haciendo, se alejó al instante.
—Vamos, Hermione. No me dirás que estás avergonzada, ¿o sí?
—Pff, por supuesto que no. Es sólo que... me picaba la espalda —dijo y de pronto comenzó a rascarse la espalda.
—Sí, claro.
Ambos quedaron hablando un rato más, hasta que por suerte, la lluvia había parado, y las campanadas de la cena, a las 21:05 p.m, ya estaban sonando.
Pero a decir verdad, ninguno tenía hambre. Hermione le mandó un patronus a Luna, comunicándole que no cenaría y que mañana partiría a las 11:00 a.m hacia la casa de Draco. Mientras que el rubio, le mandó un patronus a Blaise y a Theodore informándoles que tampoco cenaría.
Así, ambos siguieron hablando de sus vidas, se contaba cosas que jamás creyeron que llegarían a contarse, desde cosas divertidas, hasta cosas humillantes.
Cuando se quisieron dar cuenta, eran las 0:23 p.m y ambos decidieron acostarse, ya que mañana partirían a las 11:00 a.m hacia la mansión Malfoy.
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¡Hola a todos! ¿Cómo están? Yo genial. Muy bien. Muy contenta por obtener todos esos comentarios, y todas esas lecturas y... ¡casi cien usuarios tienen en favoritos esta historia! Estoy muy orgullosa de escribirla y complacer a los que leen, porque según los comentarios que leo, ¡siempre los dejo con ganas de más! Jajaja. Quisiera agradecer a cada uno pero, serían muchos. ¡Muchas gracias generalmente! Me hace muy feliz, de verdad. Bien, no fue un capítulo especialmente largo, ¡por lo que me disculpo! No tuve tanta imaginación como otras veces. Sin embargo, ¡espero que les guste tanto como otros capítulos! ¡Mañana se viene el gran día! Hermione en la mansión de Draco, interesante, ¿no? ¡Espero que les guste! Buenas noches a todos :)