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Historia 99023 — capítulo 17
La mañana del sábado se había hecho presente.
Draco y Hermione empacaron lo escencial para esos dos días en la mansión del rubio. Hermione había empacado su camisón rosado de seda, junto con bonitos conjuntos de ropa y formales vestidos. Para ser más específica, empacó dos vestidos formales y dos conjuntos de ropa muy lindos.
—¿Estás lista? —preguntó Draco, mientras Hermione cerraba su maleta de mano.
—Sí —respondió ella.
Era la hora, ambos estaban listos para partir.
Hermione aún no podía creer que se hospedaría en la mansión de Draco. Es decir, ¿Hermione Granger en la mansión de Draco Malfoy? Menos mal que su padre no estaba. Sino, estaría segura que no hubiera sido bienvenida en aquella mansión.
Los dos entrelazaron sus manos, y desaparecieron. Reaparecieron minutos después, frente a una gran reja negra con una gigantesca M. La castaña contempló la vista asombradísima. La mansión de Draco ocupaba... una, tal vez una manzana y media del terreno. Inmenso.
—¿Estás bien? —preguntó Draco al ver su cara.
Hermione tragó saliva y contestó: —Sí, estoy bien. ¿Entramos?
—Por supuesto.
De repente, las puertas de la reja se abrieron dejando paso a un rubio y a una castaña, caminando a lo largo del caminito de piedras hacia una doble puerta de roble de una mansión gigante.
Draco tocó la puerta unas tres veces, y un elfo fue a recibirlos.
—Buenos días, amo Draco —dijo el elfo haciendo una reverencia ante él, mientras recibía una mirada de compasión por parte de Hermione.
—Buenos días, Buarloir. Ella es Hermione y se quedará aquí hoy y mañana. Tratala bien.
—De acuerdo. Buarloir estará a su disposición —contestó el elfo haciendo de nuevo otra reverencia—. La ama Narcisa está esperando a Draco y su visitante en el primer salón, señor.
—Muchas gracias, Buarloir. Lleva el equipaje de Hermione a la habitación de huéspedes, la que está al lado de la mía y mi equipaje a mi habitación.
—Como diga, amo Draco. Buarloir sólo está para a los Malfoy —hizo una última reverencia mientras otro elfo aparecía por un costado para alzar los equipajes.
—Oh, yo los ayudaré —dijo Hermione, mientras iba a levantar su maleta.
—No, Hermione. Quiero que conozcas a mi madre —dijo tirando del brazo de Hermione, mientras entraban a la sala de estar. Creo que era más grande que un departamento—. Hola, madre —dijo Draco mientras Narcisa descubría de su cara un pañuelo y se volteaba hacia su hijo.
—¡Oh, Draco! —exclamó su madre abalanzándose a su hijo, mientras lloraba desconsoladamente.
—Lo siento mucho, señora Malfoy.
—¿Quién es, hijo? —preguntó Narcisa limpiandose las lágrimas.
—Es, Hermione Granger.
—Oh, sí. Ahora recuerdo algo tu rostro —dijo entre sollozos—. ¿Cómo está tu brazo?
—Oh, bueno... ha pasado mucho tiempo. La marca ya casi no se ve —sonrió cálidamente, ocultando su herida en el antebrazo que decía sangre sucia.
—Lamento mucho lo que te hizo Bellatrix, querida.
—No se preocupe, ya pasó.
—Lo siento, no te ofrecí nada. ¿Deseas una taza de té? —preguntó Narcisa mientras se limpiaba algunas lágrimas.
—Si no es molestia.
—Por supuesto que no. Prabbly te preparará uno de inmediato. ¿Tú también quieres uno, cielo?
—Claro, madre —dijo aceptando Draco.
—Enseguida vuelvo —anunció Narcisa, y desapareció doblando en la esquina.
—Es increíble —dijo al fin Hermione.
—¿Qué cosa?
—Que no dejaras que ayudase a los elfos que levantaban nuestras maletas. Es una atrocidad tenerlos como empleados.
—Mi padre los capturó, para Buarloir y Prabbly, mi padre les salvó la vida. Claro que, hasta enotonces, no lo conocían.
—Oh. Tu madre es... diferente a lo que imaginé —se atrevió a decir Hermione.
—¿Pensáste que era fría, dura y mala persona como yo y mi padre?
—Oh, no. Tú no eres mala persona. Eras —dijo riendo—. Es sólo que...
—¿Sí?
Pero justo llegó Narcisa con una bandeja, tetera y tres tazas de té. Dejó la bandejita en la mesa ratona que había allí y le alcanzó la taza de té a Hermione.
—Gracias —dijo ella.
—No hay por qué —sonrió Narcisa—. Hijo, sé que no querrás, pero mañana... a tu padre... bueno —dijo empezando a quebrarse otra vez—... van a darle... hoy me llegó la notificación.
Draco quedó tildado observando a su madre. Sus ojos, que eran casi tan grisáceos como los de Draco, amenazaban con soltar algunas lágrimas y dejar que balanceasen por las mejillas de Narcisa. Ella, quién con ojos suplicantes, miraba a su hijo.
—Está bien —dijo Draco lentamente—. Iré a desempacar —dijo Draco dejando a las dos mujeres solas.
—Lamento haberte hecho pasar un mal momento, Hermione.
—No hay que pedir perdón cuando uno está mal, señora Malfoy.
—Por favor... llámame Narcisa.
—Claro, Narcisa.
—Entonces, ¿eres amiga de Draco? —preguntó tratando de calmarse, y llevando a cabo una conversación con la castaña.
—Algo así —Hermione comenzó a contarle como había empezado su especie de amistad con Draco—. Y así fue como es que llegué hasta aquí. Por varios años, juzgué mal a Draco.
—Bueno, jamás es tarde para arrepentirse. Lucius y yo peleábamos todo el tiempo cuando éramos a penas unos niños —comenzó a contar Narcisa con una sonrisa—. En los últimos tiempos, él fue... muy estructurado y todo lo demás pero... no siempre fue así.
—Lo lamento mucho, Narcisa —dijo Hermione apoyando una mano sobre la de Narcisa.
—¿Sabes? Eres diferente a las otras amigas de Draco.
—Espero que eso sea bueno —dijo Hermione no agradandole mucho el comentario de Narcisa.
—Oh, lo es. Bueno, verás... yo no conozco a muchas, ya que él jamás trae muchachas a casa. Sólo conozco a dos, porque Lucius y yo éramos amigos de su familia.
—¿Eran?
—Oh, no, no. Aún lo somos, asistirán al entierro luego de... del... —Narcisa volvió a quebrar.
Hermione no sabía que hacer. ¿La abrazaba? No lo sabía, quizás lo encontraba una falta de respeto, o... simplemente, no le gustaría.
La castaña no pudo verla más así. Si había algo que aprendió de sus padres, es que cuando una persona está mal, había ayudarla y contenerla.
Y así fue, como Hermione abrazó a Narcisa junto con palabras de consolamiento.
........
—¿Quién es? —preguntó Draco desde adentro de la habitación, mientras desempacaba su ropa.
—Soy yo, Hermione.
—Pasa, pasa.
Hermione entró y, de nuevo, sus ojos recorrieron aquella habitación. Era totalmente extraordinario. Allí, perfectamente, podría ser un departamento de tres, inclusive de cuatro ambientes. Sin mencionar, las casi ocho habitaciones que habían saliendo al pasillo.
Las paredes, pintadas de un color verde escarlata con pequeños detalles, cuatro ventanas de dos puertas gigantes, y con una excelente vista. Tenía una biblioteca enorme, llena de libro de varios autores, también allí había libros de Pociones, con razón era tan bueno.
Draco se quedó observando el asombro de Hermione y rió algo divertido.
—¿Te gusta? —preguntó Draco, divertido.
—¿Qué cosa? —dijo Hermione tratando de salir de su asombro.
—Mi habitación.
—Oh, bueno... es muy grande y... en fin, lo siento. Sólo quería saber cuál era tu habitación, para saber dónde estaba en la que voy a dormir estos días. Supongo que es la siguiente.
—De acuerdo. Si necesitas algo, avísame.
—Claro.
Hermione estaba a punto de salir, cuando Draco la detuvo.
—Hermione.
—¿Sí? —preguntó ella, volviendo a entrar a la habitación.
—Cuando quieras, entra y toma algún libro que te interese —dijo con una sonrisa señalando a su inmensa biblioteca.
Hermione se ruborizó, ya que Draco había notado con la mirada que había visto a la biblioteca.
Sin embargo, la castaña asintió y salió de ahí.
........
—¡Ahí estás! Te he buscado por todos lados —le dijo Theodore Nott a Luna Lovegood.
—Hola, Theo. ¿Pasó algo? —dijo mientras caminaba a lo largo de los jardines de Hogwarts.
—En realidad sí, pasó.
—¿Qué pasó? —dijo Luna, volteandose hacia Theodore, quedando enfrentados.
—Vi como mirabas como miraba a Joanne el día de ayer. Ella es sólo una amiga, ¿comprendes?
—Entiendo, ¿y por qué me lo dices?
—Yo... solamente no quiero que pienses que me gusta. Además, ella gusta de Blaise.
—Oh, se notó —dijo Luna mirando los ojos azules de aquél morocho—. ¿Algo más?
—Creo que no.
—Bien, entonces... te veré en la merienda luego. Adiós, Theo.
—Adiós —dijo con un tono apenas aludible—. Espera, ¿qué estás haciendo, Theo? Debes decirle, díselo. Tú puedes, tú puedes... —pensó— ¡Luna! —gritó mientras él, mientras Luna volteaba algunos metros más lejos.
Theodore apresuró el paso y llegó hasta dónde Luna estaba.
—¿Quisieras... ir a Hogsmeade... con... migo?
—Por supuesto —dijo Luna con una sonrisa de lado.
—¡Perfecto! ¿Te esperaré en media hora en la entrada del castillo?
—¿Por qué no? —preguntó Luna sonriéndole.
—Genial, entonces... te veré en un rato.
—Claro que sí —respondió Luna dirigiéndose de nuevo hasta el castillo dando pequeños saltos.
........
—Tengo que contarselo a Hermione.
A penas entró al castillo, Luna fue a retirar una lechuza a la lechucería del colegio para poder mandarle una carta a Hermione, ya que ella no tenía lechuza.
Con la lechuza en su brazo, fue casi corriendo hacia el cuarto de las chicas y comenzó a escribir una carta.
Querida Hermione,
No sabes lo que acaba de pasarme. Estaba caminando por los jardines de Hogwarts, hasta que vino Theo, ¿y sabes que me dijo? Vino a contarme, que él vio como yo vi como él miraba a Joanne Eudgeba, y que no pasaba nada con ella, y que ella estaba enamorada de Blaise, ¿no es genial? Oh, y luego... ¡me invitó a Hogsmeade! No puedo estar más feliz, amiga. ¿Qué me pondré? ¡No tengo idea! Quisiera que estuvieras en éste momento para ayudarme con tu buen gusto, creo que se reirá de mí cuando me vea. ¿Me prestarías algo de tu ropa que dejaste aquí? ¡En media hora debo verlo! ¿Qué tal todo con Draco? ¿Le has dicho que lo amas? Díselo, así pronto será nuestra boda doble. ¡Adiós, Hermione!
Luna.
La rubia dobló su carta y la puso en un sobre. Ató el mismo en la pata de bella lechuza rojiza y le dijo su destino: mansión Malfoy.
........
Hermione desempacaba su ropa, en el placard que había en aquella habitación. Dejó de desempacar, cuando un pacífico ruido, parecido a un picoteo. Aquel sonido, la hizo dejar la ropa donde estaba y voltear la ventana.
Al voltear, se encontró con una lechuza rojiza parada frente a su ventana, sosteniendo una carta en su pata. ¿De quién sería?
Hermione la hizo pasar y desató su carta que estaba atada. Leyó la parte delantera y se dio cuenta que era de parte de Luna Lovegood.
La castaña observó que al lado de la ventana, había un escritorio con pergaminos, una pluma y un tintero encima. Se sentó en aquella silla de madera, y comenzó a escribir la respuesta a su amiga.
Querida Luna,
¿Theo te invitó a salir a Hogsmeade? Eso es un gran avance, ¿no crées? Te aclaró que no le pasaba nada con Joanne, eso es ya decir mucho. También quisiera estar allí contigo, y pongas lo que te pongas, ¡jamás se reirá de ti! Por supuesto, toma de mi armario lo que más te guste y te quede bien. Con Draco va todo maravillosamente bien. Y no le dije que lo amo, ni si quiera sé si lo amo, Luna. Quizá es sólo una atracción... no lo sé. Pero lo que sí sé, es que habrá una boda Lovegood-Nott, ¡de eso estoy segura! Bien, luego me contarás como te fue en tu cita con Theo, ¿de acuerdo? ¡Adiós, Luna!
Hermione.
Hermione dobló la carta por la mitad, y se dio cuenta que no tenía con qué sobre mandarla. Para su desgracia, ella se había olvidado su juego de sobres. Por lo que decidió hacer algo impropio de ella.
La castaña tomó otro pergamino e intentó convertirlo en una especie de sobre. No había quedado muy bien, pero al menos estaba segura que su carta no se extraviaría por ahí.
Ató el intento de sobre a la pata de la lechuza rojiza y le indicó que fuera de vuelta a Hogwarts.
........
—Habrá una boda doble, Hermione —se dijo a sí misma Luna, mientras terminaba de leer la carta.
Entonces, Luna empezó a husmear en el placard de Hermione. Ella tenía muchísima ropa bonita, pero a medida que miraba la ropa, más convencida estaba que aquél, no era mucho su estilo.
Decidió dejar el placard de Hermione, y fue hacia el suyo, con la esperanza de encontrar algún lindo conjunto para ponerse.
Afortunadamente, Luna encontró un bello vestido gris, que lo había usado una vez hace pocas semanas para el nuevo lanzamiento que había hecho su padre de una nueva edición de El Quisquilloso (éste es el vestido http://weheartit.com/entry/16074146). Se metió en el baño, se duchó rápidamente y se probó el vestido una vez más.
Cuando salió del baño y se miró en el espejo, le quedaba tal y como pensaba que le quedaría. Perfecto.
Sólo faltaban unos minutos para que se cumpliera la media hora. Por lo que Luna se apresuró y se maquilló con base y rubor.
........
Theodore Nott, recién salía del baño, duchado y con una toalla rodeando su cintura, mientras veía su placard, pensando qué podría ponerse.
En eso, entra Blaise Zabini, con cierta cara de tonto, dejandose caer arriba de la cama de Theodore.
—¿Qué te pasa, Blaise? Tienes una cara de...
—Recién vengo de una cita con Joanne, no puede ser tan hermosa.
—¿Te gusta? —le preguntó Theodore.
—Pues... eso creo. ¿Tú que haces?
—Elijo ropa. Saldré con Luna en unos minutos y no sé que ponerme. Tal vez esto, o quizá esto —decía Theodore mientras le mostraba conjuntos de ropa.
—Mmm... que tal, ésto.
Había que admitir que Blaise tenía buen gusto. Eligió un lindísimo conjunto. Una polera blanca, justo debajo de un bellísimo pullover blanco, junto con un jean color azul marino y zapatos negros.
—¿Crées que le gustará?
—Apuesto a que sí —dijo su amigo confiado.
Entonces, Theodore confió en la palabra de su amigo.
Entró al baño de la habitación y minutos después, salió vestido. El vestuario que le había elegido su amigo, creo que fue el mejor de todos los que vio en su placard y le quedaba estupendamente bien.
Theodore saludó a su amigo, y se fue de su habitación. Ya que ya se había cumplido la media hora.
Ambos bajaron salieron al mismo tiempo de sus salas comunes, y se encontraron en las escaleras que llevaban hacia la puerta principal del colegio Hogwarts.
Se sonrieron y se acercaron lentamente el uno al otro.
—Estás bellísima —le dijo Theodore Nott viendola acercarse a él.
—Muchas gracias, Theo. Tú también estás bonito —le contestó Luna, ruborizándose un poco.
Volvieron a sonreírse. Se detuvieron frente a la entrada principal del colegio, se tomaron de las manos, y en un abrir y cerrar de ojos, desaparecieron con el fin de reaparecer en Hogsmeade y pasar un maravilloso día juntos.
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¡Buenas noches a todos! Pido millones de disculpas por no haber actualizado ayer. La verdad, es que me quedé dormida a penas terminé de cenar, me tiré a la cama y me quedé dormida. ¿Cómo empezaron este maravilloso y soleado lunes? Yo no me puedo quejar. Hoy a la tarde salí con mis amigos y la pasé genial. Recién terminé de escribir este capítulo con Adele como inspiración. Bien, ¡muchísimas gracias por todos los comentarios! Espero que les guste este capítulo, sinceramente se los dedico a mis fieles lectores y comentaristas. Muchísimas gracias a ellos, que por ellos sigo esta historia. ¡Gracias! :D
P.D.: si quieren, ¡lean mi one-shot! Pienso seguirlo algún día. Aquí está:http://www.potterfics.com/historias/88245/capitulo-1. ¡Gracias y adiós! :)