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Historia 99023 — capítulo 18
—¿Adónde quieres ir? —preguntó Theodore a Luna mientras paseaban por Hogsmeade.
—¿Qué tal si vamos por unas cervezas de mantequilla?
—Como ordene, su majestad —dijo Theodore en tono divertido mientras Luna lo tomaba del brazo e iban directo a Las Tres Escobas.
Ambos caminaron un par de pasos hasta llegar a Las Tres Escobas. Entraron, y le pidieron a Madam Rosmerta que le llevaran dos cervezas de mantequilla a la mesa cinco.
Después de un rato, Rosmerta les había entregado las dos primeras cervezas de mantequilla. Por supuesto que... no serían las últimas.
No sabían cuánto tiempo llevaban dentro de ése lugar. ¿Minutos? No lo creían, quizá horas. Tomando cervezas de mantequilla. Muy ricas, por cierto.
—¡No te creo! —dijo Theodore entre risas exageradas.
—¡Lo juro! Cuando entré a mi habitación dije ¡es imposible!, pero no lo fue. Allí estaba.
—¿Entonces, sabes a volar desde entonces?
—Así es —dijo dandole el último sorbo a su cerveza de mantequilla.
—Sabes jugar al Quidditch, ¿verdad?
—¿Disculpa? —preguntó Luna irónicamente dejando su vaso vacío sobre la mesa— Hablas con una experta en Quidditch, obviamente jamás lo mostré en público.
—Oh, ¡vaya! Eres perfecta —dijo Theodore sonriendo—. Genial, jugaremos un partido de Quidditch, ¿te animas?
—Por supuesto que sí —respondió Luna poniendose de pie—, ¿acaso no vienes? —Luna saludó a Rosmerta y esperó a Theodore fuera del lugar.
Theodore salió unos minutos después.
Ambos caminaron hacia Hogwarts de nuevo. Theodore, quien tenía la llave de los vestidores de Quidditch, ya que formaba parte del equipo de Slytherin, se apoderó de dos escobas y la Quaffle.
—¿Jugaremos con las Bludgers? —preguntó Luna.
—Mejor no, no estamos del todo sobrios y podríamos lastimarnos.
—Buen punto —contestó la rubia y ambos salieron al campo de Quidditch.
—Espera, ¿cómo haremos para jugar al Quidditch de a dos?
—Lanzaré la pelota hacia arriba y el primero que atrapa la Quaffle, tratará de anotar. ¿De acuerdo?
—Bien, ¿hasta cuánto jugaremos?
—Mmm... ¿qué tal si jugamos hasta cincuenta?
—Genial —respondió Luna mientras subía a su escoba.
Se subieron a las escobas, y cuando ya estaban a lo alto del campo; Luna sacó su varita y lanzó la Quaffle hacia el aire, dejando que un ágil Theodore la atrapase.
........
Draco estaba recostado en su cama, cuando tres golpecitos que provenían del otro lado de la puerta de su habitación, los sacó de su pensamiento.
—¿Quién es?
—De nuevo soy yo, Draco.
—Pasa, Hermione —le contestó Draco, incorporándose.
—Disculpa —dijo Hermione asomando la cabeza por la puerta—. Sólo vine a decirte que iré a Callejón Diagon.
—Oh, justo iba a ir yo también. ¿Qué tal si vamos juntos?
—Pues... claro.
—Perfecto.
—Te esperaré abajo.
Draco asintió y Hermione salió de allí.
Bajó hacia la sala de estar, dónde se encontraba Narcisa, sentada en el sillón mirando un álbum de fotos.
—Narcisa... —comenzó a decir Hermione, mientras se sentaba al lado de Narcisa, quién dio un saltito.
—Oh, Hermione... me asustaste —dijo cerrando el álbum de repente—. ¿Qué necesitas?
—No, por favor, siga viendo esas fotos... sólo he venido a decirle que con Draco, iremos al Callejón Diagon.
—¿Al Callejón Diagon? ¿Para qué?
—Oh, bueno. Yo iré a comprarme un vestido para el baile de invierno en Hogwarts, ya que sólo faltan algunos meses...
—Por casualidad, ¿tienes un vestido negro, querida? —la interrumpió de repente, Narcisa.
—En realidad no, ¿por qué lo pregunta?
—Bueno, sé que no será muy bonito para ti... pero mañana será el funeral de Lucius y... viendo que Draco y tú se llevan bien, quisiera que asistieras con nosotros.
—Oh... —Hermione había quedado paralizada ante tal invitación— verá, Narcisa... no sé si será algo apropiado. Es decir, es algo muy personal y...
—Con todo respeto, Hermione. No creo que Draco te haya traído hasta aquí por nada, ¿verdad? —Hermione asintió— Ten —Narcisa sacó de una cajita cerca, varios Galleons—, comprate el vestido que más te guste.
—Pero... no hace falta, yo puedo...
—Por favor, ve —le dijo Narcisa interrumpiéndola de nuevo—. Nadie se enterará.
—Gracias, pero puedo comprarlo por mi cuenta.
—Lo sé, querida. Lo sé. Sin embargo, tómalo como un presente mío, agradeciendo que acompañes a mi hijo en éste momento. Aunque él sea frío por fuera, esto de su padre le afecta. Y es muy importante que tú estés aquí hoy —le dijo Narcisa con una sornisa.
—¿Hermione? —llamó Draco bajando las escaleras.
—¡Aquí! —gritó Hermione sin apartar sus ojos del rostro sonriente de Narcisa.
—Oh, madre —dijo Draco apareciendo por la puerta—. Hermione y yo iremos al Callejón Diagon. No tardaremos.
—Por supuesto, hijo. Pero no vuelvan tarde, hoy tendremos una cena especial debido a nuestra huésped.
—No es necesario, Narcisa.
—Por favor, no es molestia. Vayan, vayan. Cocinaré algo especial. ¡Adiós y cuídense!
Ambos saludaron a Narcisa con un pequeño gesto de mano y desaparecieron.
........
—Creo que subestimas a las rubias —dijo Luna riendo mientras caminaban de nuevo hacia el castillo—. sesenta a treinta; y eso que la sexta anotación, fue sólo para molestarte —rió—. Debió ser una baja caída para ti, ¿verdad, Theo? —dijo volviendo a reír.
—De verdad eres muy buena.
—Pues, no está en mi diccionario la palabra mentir, así que sólo te dije la verdad.
Rieron camino a los vestidores para dejar las escobas allí, cuando de pronto, Theodore detuvo su caminata.
—¿Estás bien, Theo? —preguntó Luna al ver que el morocho se detuvo.
—Necesito decirte algo.
—¿Qué cosa? —preguntó la rubia mientras se acercaba a Theodore.
—Me gustas —soltó de una vez por todas—. Desde aquel día en quinto año, que el Sombrero Seleccionador te colocó en Gryffindor, me fijé en ti. Desde aquellos días que descubrí que me hervía la sangre cada vez que te llamaban lunática Lovegood, desde aquel día te defendí en secreto. Desde aquel día pienso en ti, y por eso fue que me acerqué a ti. Desde aquel día, me repito todos los días me gustas, Luna Lovegood.
Sin que Luna pudiera articular una sóla palabra, lentamente, Theodore se acercó a ella, con la mano izquierda rodeando la cintura de la rubia, y con la mano derecha acariciando delicadamente su rostro, la besó.
........
—¿A qué vienes al Callejón Diagon? —preguntó Draco a Hermione, mientras caminaban sin rumbo.
—Bueno... faltan pocos meses para el baile de invierno, y sé que en los últimas semanas se llenarán todas las tiendas y no podré conseguir nada, así que...
—Conozco un lugar muy lindo —Draco interrumpió su monólogo, sonriendo.
—¿Dónde?
Rápidamente, Draco tomó a Hermione de la mano, y la llevó corriendo hasta casi al final del Callejón, unos pasos antes, se detuvieron frente a una vistosa galería, con hermosos vestidos de fiesta. Claro que, tenían un precio inesperado para Hermione.
—Es una broma, ¿verdad? Draco, no podré pagar eso —dijo algo apenada.
—¿Y eso es un problema? Lo pagaré yo.
—¿Qué? ¿Estás loco? Es decir, ¡por supuesto que no! No me sentiría cómoda.
—Dime, ¿desde cuándo me importó la opinión de los demás? Una vez que digo algo, jamás cambio de opinión.
—Una vez alguien me dijo siempre hay una primera vez para todo. Esta podría ser la tuya.
—No será la excepción, Granger.
Hermione lo pensó unos minutos. Claro que ahora Draco era algo así como su amigo, pero tampoco podría dejar que pasara algo semejante. ¿Primero Narcisa y ahora él? Creía que ya era una invasión.
—No, me niego —dijo Hermione cruzando sus brazos—. No entraré allí.
Draco la miró, y minutos después, ya se encontraban dentro de la tienda. Hermione, fascinada por la cantidad de bonitos vestidos que habitaban allí.
—No lo puedo creer, es un sueño —dijo Hermione para si misma.
—Elige el que más te guste. Anda —dijo Draco tirandose en uno de los sillones que había ahí.
—¿La puedo ayudar en algo? —una señorita se acercó a Hermione.
—Em... en realidad... no, gracias. No aún.
La chica de pelo rojizo se alejó, pero antes dijo: —Cualquier cosa, avíseme.
Hermione, sinceramente, no sabía por dónde comenzar.
Después de probarse, unos quince vestidos. Eligió el adecuado. Salió del probador con un estupendo vestido blanco, con algunos detalles en negro (http://weheartit.com/entry/22304238), sin dudas se veía excepcionalmente bonita.
Al verla, Draco se levantó del sillón rápidamente.
—¿Y bien? ¿Cómo me veo? —le preguntó Hermione a Draco con una sonrisa de lado.
—Muy... bien —le contestó Draco, casi sin aliento.
—Genial, creo que me llevaré éste. ¿Crées que costará demasiado?
—Por supuesto que no, lo llevarás.
Luego de unos minutos, Hermione salidó el probador con el vestido en la mano. Pero antes de pagarlo, Hermione se acercó a Draco y le susurró: —Tu madre también me invitó al funeral de Lucius. Pero no te preocupes, ese vestido lo compraré yo.
De pronto Hermione eligió un vestido negro. Lo probó, y al ver a Draco paralizado ante aquél espectaculo, la castaña no necesitó palabra alguna para deducir que le quedaba muy bien.
Volvió a vestirse y se llevó los dos vestidos. Uno pagado por Draco, y el otro, pagado con su dinero. Ignorando que Narcisa los Galleons que le había depositado en su bolsito.
—¿Y tú a qué venías? —le preguntó Hermione a Draco.
—Lo mío puede esperar —sonrió de lado—. ¿Volvemos?
—Espera —dijo Hermione de repente—, yo quería... bueno, agradecerte. Jamás creí que diría algo así, pero... gracias.
—¿Por qué?
—No sé... por todo ésto, es decir... jamás lo creí. Tu madre... tú... ¿ella cocinará en mi presencia? Es decir, es demasiado...
—Mi madre siempre fue así, Hermione. No te sientas especial.
—Me imagino... —dijo algo apenada— entonces, ¿vamos?
—Por supuesto —Draco tomó la mano de Hermione y desaparecieron.
Minutos después, reaparecieron en la mansión Malfoy. Extrañamente, no se encontraba nadie en la sala de estar.
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¡Buenas noches, damas y caballeros! Bueno... no creo que lean caballeros, sinceramente, jajaja. ¿Cómo se encuentran en esta noche calurosa de verano? Les seré cien por ciento franca. Hoy, me costó escribir éste capítulo. Por suerte, hay una heladería en frente de mi casa. Por lo que, ¿saben cuál fue mi plan? Comprarme un cuarto de helado de frutilla, chocolate y almendrado, para mientras lo comiese, ¡se me ocurrirían ideas para éste capítulo dieciocho! Hoy estaba recapacitando, mientras tomaba el helado, y creo que hice muy rápido que sean amigos Draco y Hermione. Ya que, podría haber hecho algo como... bueno, mejor no lo diré. Quizá, quién dice, en otro futuro, comience otra historia Dramione y emplée esta idea. ¡No los aburriré más! ¡¡¡Gracias por todos los comentarios, lecturas y los ciento ocho usuarios que tienen agregada mi historia a favoritos!!! Estoy muy conmovida, sinceramente. ¡No leeremos mañana con una nueva actualización! Adiós :)