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Historia 99023 — capítulo 4
Al finalizar el banquete de la cena, Theodore subió hacia la habitación de hombres de su torre. Entró eufórico, dejando la puerta abierta y dejando al descubierto cierto rubio, con sus manos detrás de la nuca, pensativo.
—Oye, ¡cierra la puerta, Nott! —exigió Draco.
—Oh, lo siento. ¿Te molesta? ¡Pues ve a cerrarla tú! Eres al único que le molesta la puerta abierta, ¿verdad, Blaise? —pero éste se quedó callado.
—No lo metas a él, tú la abríste, tú la cierras.
—Pues, no. No la cerraré, Malfoy.
—¿Qué diablos te sucede?
—¡Qué diablos te sucede a ti, Malfoy! Ya no te soporto —le dijo Theodore acostandose en su cama y cerrando las cortinas de las mismas a su alrededor.
........
Luna estaba con insonmio, sentada en una silla de la habitación, pensando en Theodore y en como consolaba a Hermione. Por un momento se le había cruzado por la cabeza... bueno que, quizá... pero no, no lo hizo. Luna tenía un presentimiento con Draco y Hermione, aunque ahora no se llevaran muy bien... bueno, tiempo al tiempo, ¿no?
Estaba sentada serenamente pensando, cuando vio movimientos raros por parte de Hermione, tenía... ¿convulsiones? ¿Qué le estaría pasando?
—¿Qué es este lugar? ¿Dónde estoy? ¿Luna? ¡Por favor! ¿Hay alguien aquí?
Pero nadie le contestaba, no había ni un alma vagando por aquél lugar, sólamente ella.
—Por favor, que alguien me conteste —pedía suplicante la castaña—. No sé que hago aquí, ni cómo llegué, ¡¿hola?!
En ese momento, la figura de su madre y su padre aparecieron, felices, le sonreían. Hermione quiso acercarse a ellos, pero no pudo. Había como una especie de escudo que los rodeaba. La castaña intentaba con mil y un hechizos para derribarla pero nada.
—Hermione Granger... —escuchó que por detrás una voz le hablaba—. Conque, tú eres "una de las brujas más brillante de Hogwarts" pero, ¡qué tontería! Nadie jamás me ha superado ni nadie lo hará. Ni en un millón de años —decía la voz.
Pero Hermione estaba perdida, reconocía esa voz... pero no, no puede ser. Este año Harry no estudiaría en Hogwarts, debido a una misión de auror con la familia Weasley, ¿qué querría...?
—Entrégamelo —le dijo Lord Voldemort.
—No sé de qué me hablas —le respondió Hermione—. Suelta a mis padres.
—Oh, por supuesto que los soltaré... ¡cuando me entregues a Harry Potter! ¡Moroso mortís! —conjuró Voldemort.
Hermione sentía que desvanecía, ese hechizo era el hechizo más oscuro, superando los maleficios imperdonables.
Parecía, que Voldemort disfrutaba de aquella escena. Sus padres, mirandola suplicante, como sufría su pequeña hijita, quién salvaba a su mejor amigo de una terrible batalla.
—¡Basta! ¡Por favor! —gritó Jean, la madre de Hermione y Voldemort dejó de emplear el hechizo en Hermione, haciendo una mueca y dejando a una débil Hermione.
—Oh, lo siento. ¿He de molestarte? Sólo estaba practicando contigo lo que haría con Harry.
—No te diré dónde está, Voldemort. ¡Expelliarmus! —conjuró Hermione.
Hermione conjuró ese hechizo, al mismo tiempo que Voldemort conjuraba un "Avada Kedavra". Las dos varitas fusionaron, tal y como pasaba con Harry. De pronto el hechizo de Voldemort casi destruye la varita de Hermione.
—¿Hermione? Hermione, despierta. Hermione...
—¡¿Qué pasó?! —gritó Hermione exaltada—. ¡Voldemort! ¡Harry! ¿Dónde está Harry? ¡Ron, Ginny!
—Cálmate, Hermione. Fue sólo una pesadilla —Luna tocó su frente—. Tienes fiebre. Ven, te llevaré a la enfermería.
—No, no. Estoy bien, sólo algo sudada. Soñé con Voldemort, y mis padres... pedía por Harry.
—Pero, ¿cómo que pedía por Harry?
—Sí, no lo sé... —dijo algo confundida.
—Hermione, la guerra ya terminó. Voldemort al fin se fue. No te tortures.
—Luna, ¿qué tal si los mortífagos quieren reclutar gente para una nueva guerra? ¿Qué es lo que haremos sin Harry?
—Nada pasará, Hermione. Ya, ¿segura que no quieres ir a la enfermería?
—Sí.
—¿Mañana irás a Hogsmeade con el curso?
—No lo sé, Luna.
—Bien, duérmete.
Hermione habría tardado unas dos horas en dormirse, ya que ese sueño la perseguía. Sintió miedo, mucho miedo. Tal vez ahora que sus amigos no estaban para ella, estaba aterrorizada. Lo había decidido, mañana escribiría una carta a sus padres y a sus amigos, ya que Hermione recibía cada postal de cada lugar en donde Harry y Ron pasaban. Sabía dónde estaba Harry.
La mañana de ese Domingo era muy bonita, lástima que Hermione aún seguía medio mareada y asustada. No quiso ir a Hogsmeade. Le pidió perdón a sus amigos, y se fue rumbo a su dormitorio. Tomó un pergamino, su pluma y comenzó a escribir la carta para sus padres.
Una vez finalizada la carta para sus padres, le ató la misma a la pata de Agatha, su lechuza. Quién Hermione le dijo su destino, y voló hacia allí.
Era el turno de escribir la carta para Harry, contándoles el sueño que ella había tenido.
Querido Harry:
¿Cómo va todo en Eslovaquia? Espero que no los atormenten de trabajo, y que estén bien. Le escribo porque, anoche tuve un sueño muy extraño. Estaba en un lugar desconocido, parecía como un zótano. Luego subía unas escaleras, y allí se encontraban mis padres. Pero no podía acercarme a ellos, aldededor de mis padres, había como una especie de escudo. Por mis espaldas apareció Voldemort, quién pedía por ti. Tuvimos una pequeña batalla después de que me lanzó el maleficio "moroso mortís". No sé que signifique, Harry. Pero aunque Voldemort se haya ido, ¿no crées que los mortífagos estarán buscando venganza? Espero no causar preocupaciones, quizá fue sólo un sueño. Saluda de mi parte a Ron y a los demás Weasley. Adiós, Harry.
Al finalizar la carta, Hermione dobló el pergamino por la mitad, la puso en un sobre, y esperó a que su lechuza regresara de su anterior destino para mandarla hacia uno nuevo: Eslovaquia.
Cuando su lechuza volvió, le ató un nuevo sobre que contenía el pergamino que iría directamente a Eslovaquia, donde sus amigos estaban. La lechuza emprendió vuelo hacia su nuevo destino, dejando a una Hermione pensativa que miraba por la ventana.
Sabía que estuvo mal en decirle que no a Luna, sobre Hogsmeade. Quizá un poco de aire le haría bien, pero no supo por qué, no tuvo muchas expectativas buenas sobre Hogsmeade. Así que salió a pasear por el colegio, yendo a la biblioteca en busca de un libro, para luego salir a los jardines de Hogwarts y leerlo con la brisa como única compañera.
Emprendía camino hacia la biblioteca y se topó con Draco. Sorpresivamente, andaba sólo y realmente distraído.
—¿Por qué siempre estás en todos lados, Granger? ¡Aléjate! —le exigió mientras rosaban hombros.
Hermione no entendía, ¿cómo un día fue amable con ella y al otro la trata como a una muñeca? Sí, la hería. Pero, ¿desde cuándo a ella le herían las palabras de Draco? Ah, sí. Desde que ella tuvo esperanzas de que cambiaría cuando fue "amable" con ella. Pero Hermione tenía que comprender: Draco Malfoy jamás cambiaría por ella.
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¡Hola! ¿Cómo están? Primero que nada quería agradecer a losveintiséisusuarios que agregaron esta historia a favoritos. Sé que no es mucho, ¡pero es un comienzo! Y me alegro mucho que les guste mi historia. Es mi primer Dramione, que tiene "éxito" o por lo menos, que tiene comentarios, jajaja. También quería agradecerle a lascincopersonas que comentaron el capítulo de ayer, ¡y a lasnueveque comentaron el capítulo dos! Sus comentarios me llevan a estas palabras. Fue un capítulo medianamente corto, ¡pero prometo para mañana traerles uno alguín más largo! Muy bien, me despido. Muchas gracias a todas las lecturas que tiene mi fic, al menos sé que no le escribo a la nada. ¡Gracias y adiós! Casi me olvidaba, quería decirle que el hechizo que usó Voldemort contra Hermione [moroso mortís] es invento mío; así que si lo usan en alguna historia, ¡por favor den crédito! Gracias :)