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Historia 99023 — capítulo 6
Al final, luego de la charla que tuvieron Draco y Hermione, ninguno de los dos fue a cenar. Ambos regresaron a la cabaña para tener una conversación más cómoda.
A la mañana siguiente, Hermione fue la primera en despertar. Contemplaba dormir al rubio en la cama de al lado, (más o menos 50 cm de distancia) dormía como un ángel. Sin roncar, sin un hilo de baba colgando de su boca, simplemente bello.
De pronto, recordó la charla que tuvieron y se preguntaba si luego de eso podrían actuar como amigos. Aunque lo veía algo imposible, sabía que el chico era así gracias a Lucius, su padre. Sabía que si fue por él, sería de otra manera.
Hermione entró al pequeño baño que tenía la cabaña, y allí se cambió e higienizó, más rápido de lo que esperaba. Al salir del baño, se encontró con Draco despierto y vestido.
—Buenos días, Malfoy —saludó cordialmente la castaña.
—Buenos días, Granger. ¿Terminaste con el baño? —la castaña asintió y Draco se adentró en el baño.
Hermione tomó sus libros y su maletín dispuesta a emprender camino hacia Hogwarts. Por un momento se le cruzó por la cabeza esperar a Draco, e ir juntos al castillo. Pero luego pensó, que él no querría que la vieran con ella ingresando al colegio, así que, tristemente, salió de la cabaña sin esperar a ningún rubio.
Cuando la castaña ingresó al colegio, se topó con la profesora McGonagall, quién la distrajo y le pidió que la acompañara a su despacho. La castaña se resistió, ya que tenía clase de Oclumancia, pero McGonagall insisitió en que la acompañara. Hermione se resignó, ya que Luna tenía la misma clase, y luego le pediría los deberes a ella.
En el despacho de la profesora McGonagall, pidió cortésmente que Hermione tomara asiento.
—¿Y para qué quería verme, profesora?
—Señorita Granger, quisiera que me contara los avances con el señor Malfoy, ¿acaso va todo bien?
—Bueno... usted sabe lo que nos cuesta congeniar, profesora. No le puedo decir con exactitud.
—Claro, entiendo... de todas maneras, la semana que viene, más precisamente el jueves, deseo que vengan a mi despacho antes de la cena, tómelo como un simple chequeo de la situación, señorita Granger. La comisión estudiantil está de acuerdo.
—Perfecto, profesora. ¿Alguna cosa más?
—Oh, sí. Por favor, lleva este expediente de ida al salón del profesor Hallows, por favor. Y dígale al señor Malfoy sobre nuestra cita el próximo jueves.
—De acuerdo, profesora. Con su permiso —la profesora McGonagall asintió y Hermione se retiró del despacho.
Corriendo, Hermione fue hacia el aula de Oclumancia, temiendo que el profesor le quitase puntos a su casa por llegar tarde. Para su suerte, tardó menos de lo que esperaba y tocó la puerta antes de entrar.
—Lo siento por la tardanza, profesor. Pero la profesora McGonagall quería hablar conmigo y...
—Tranquila, señorita Granger. La profesora McGonagall me había informado que llegaría tarde. Tome asiento —la castaña asintió pero se detuvo.
—Oh, casi lo olvido. También me dio esto para usted, señor —dicho eso le entregó el expediente.
—Muchas gracias, tome asiento —Hermione tomó asiento junto con Luna y el profesor continuó con su clase—. Muy bien, entonces, ponganse a practicar los diferentes hechizos de protección a sus pensamientos con su compañero de banco. Cada quién logre hacerlo bien, su casa ganará 30 puntos.
Luna le explicó a Hermione los hechizos que deberían hacer y se turnaban. Los primeros cinco hechizos los hacía Luna contra Hermione. Y los próximos cinco hechizos los hacía Hermione contra Luna. A decir verdad, para Luna fue muy complicado bloquear su mente, pero el profesor Hallows notó su esfuerzo, y le concedió 10 puntos a la casa de Gryffindor.
En la segunda ronda, ya estaba Hermione resistiéndose a los hechizos que le lanzaba Luna para tratar de violar la privacidad de su mente. Para Hermione no fue fácil tampoco, pero le costó mucho menos que Luna, así que, le concedió 20 puntos más a la casa de Gryffindor, formando así, los 30 puntos.
—Debo decirles que los dejaré ir muy conforme —comenzó a decir el profesor Hallows—. Han trabado extraordinariamente bien, algunas fallas, pero nada que no se pueda arreglar con tiempo y dedicación. Pueden retirarse.
Hermione y Luna fueron volando hacia su próxima clase con la profesora McGonagall. Ambas, por suerte, llegaron 5 minutos antes de que la profesora McGonagall se hiciera presente en el aula. Saludó cordialmente a sus alumnos, y éstos la saludaron a ella.
—Muy bien, ¿alguien puede decirme en qué consiste una transformación? —preguntó la profesora McGonagall y Hermione levantó la mano— ¿Señorita Granger?
—La transformación o transfiguración, consiste en cambiar las propiedades químicas, físicas o ambas de un objeto o de un ser vivo ya que puede efectuarse en entes vivos o inertes. También se denomina transformación al cambiar de color o de forma al objeto.
—Excelente, señorita Granger. 20 puntos para Gryffindor. Este año sólo veremos hechizos inorgánicos. Transformaremos objetos, en distintas formas o inclusive en otros objetos. Por ejemplo: ignusfors—conjuró la profesora McGonagall.
Y de pronto, el jarrón que había dentro de un círculo de vidrio, se transformó en un auténtico fuego, bien rojizo tirando naranja. Ambas casas, se sorprendieron.
—Claro que hoy comenzaremos con algo más fácil, ya que para hacer este hechizo y obtener éste resultado se necesita un extenso proceso previo. Hoy trabajaremos el hechizo aquafors, que hará, en este caso, que los objetos que están arriba de su pupitre se transforme en agua. Debajo de sus pupitres hay cajas de vidrio. Con el propósito de colocar el objeto que desean transformar en agua, allí, en la cajilla de vidrio.
Los alumnos hicieron lo que la profesora McGonagall les había asignado.
Aunque para muchos, la clase de transformaciones era una verdadera pérdida de tiempo, para Hermione y Luna, era una verdadera maravilla. Ambas sólo sacaban extraordinario en esa asignatura, junto con cierto rubio, quién también encontraba una asignatura toda una belleza. Claro que, nadie lo sabía.
La profesora McGonagall pasaba pupitre por pupitre para ver quién hacía bien el hechizo y quién no. Gracias a Hermione y Luna, la casa de Gryffindor recibió otros 20 puntos debido a su perfecto hechizo de transformación.
Cuando la mujer de capa verde esmeralda pasó por el lado en donde había cientos de Slytherin, Hermione logró escuchar que la casa de Slytherin ganaba 30 puntos. Gracias a que Draco Malfoy, luego de convertir su objeto en agua, conviritió el agua en fuego y como si fuera poco, apagó el fuego volviéndolo a convertir en agua.
Hermione había quedado impresionada, no tenía idea que Draco era capaz. Aunque claro, luego de Hermione, era uno de los más brillantes en Hogwarts. No sacaba siempre extraordinario en todas las asignaturas, pero jamás sacó una nota inferior a aceptable.
Cuando la clase de transformaciones terminó, Luna y Hermione tuvieron que separarse. Ambas tenían asignaturas distintas. Luna debía enfrentar Herbología, mientras que Hermione tendría pociones, con el profesor Triguare.
—Hoy practicaremos la poción Elixir de la Vida, ¿alguien puede decirme qué hace esa poción? —la castaña levantó la mano—. ¿Sí, señorita Granger?
—Garantiza la inmortalidad, siempre y cuando la poción se beba regularmente, señor.
—Bien dicho, señorita Granger. Aunque debo advertirles, que esta poción es muy difícil de realizar. La preparación y los ingredientes necesarios, se encuentran en la página 30 de sus libros. Júntense con su compañero de pupitre y, ¡comiencen! Deberán entregarme una poción aceptable de la misma para el final de la hora.
Para la suerte de Hermione, su compañero de pupitre, era Neville. Aunque claro, él no tenía mucha idea de pociones, por lo que acordaron que Hermione haría la poción, y Neville ayudaría dictándole los ingredientes en el orden correcto.
Para el final de la hora, Hermione y Neville tenían un asombroso resultado de la poción. Por lo que el señor Triguare les asignó 30 puntos a la casa de Gryffindor.
Al finalizar la clase, Hermione y Neville salieron juntos del salón.
—¡Fantástico trabajo, Neville!
—Gracias, Hermione. Pero yo no hice nada, tú sóla lo has hecho —dijo con una mueca de tristeza.
—Oh. No, Neville. Tú me has dictado los ingredientes de forma correcta, créeme que sóla no hubiera podido —le sonrió de forma cálida.
—Gracias, Hermione —le sonrió también.
—Bien, aquí nos separamos, Neville —le dijo sonriendo y entrando a la sala común de Gryffindor —. Esperaré a Luna en el dormitorio de las chicas para luego ir a la cabaña—Neville asintió y le deseó suerte. Hermione agradeció gustosa, y subió a dicho salón.
Luego de esperar hora y media, Luna apareció tirando el maletín en su cama.
—Oh, ¡hola, Hermione!
—¿Qué tal, Luna?
—Um... no muy bien. Verás, no me fue tan bien como creí en Herbología.
—¿Por qué?
—Pues... McMillan estaba molestándome y...
—¿Qué pasó?
—Bueno, estábamos estudiando algas marinas, y le tiré una en el cabello a McMillan.
Hermione no aguantó la risa, y rió.
—Eres increíble, Luna Lovegood —dicho eso, Luna sonrió.
—¿Y cómo va todo con Draco?
—No sabría decirte, ayer hablamos y...
—¿De qué hablaron? —preguntó Luna interesada.
Flashback**........**
—¿Cómo haces? —preguntó Draco, de repente.
—¿Cómo hago qué?
—¿Cómo haces para estar siempre rodeada de gente que te quiere por lo que eres?
Hermione se quedó atónita ante esa pregunta, pero sólo respondió:
—Soy yo misma.
—¿Te quieren por ser tu misma? —Hermione asintió— ¿Pero como puedo ser yo mismo, si mi familia tiene reputación de mortífagos? Soy un mortífago, Hermione. Jamás podré ser yo mismo frente a nadie.
La castaña notó que él la llamó "Hermione", un detalle que no pasó desapercibido para la castaña.
—Tú... puedes elegir. Para todo hay una elección.
—¿Elección? ¿Qué clase de elección puedo tener con un padre que te enseñó toda la vida que los sangre sucia son inferiores a ti? ¿Qué la amistad, el amor y los sentimientos son una porquería?
Fin del flashback**........**
—Oh, pobrecito —dijo sintiéndose apenada Luna.
—La verdad es que sí, ¿cómo competir contra ello? Es decir... con razón es como es.
—Te dijo Hermione, eso es un avance. Se está encariñando contigo, Hermione.
—No se está encariñando conmigo, Luna. ¿Qué cosas dices? Me odia, ¿recuerdas? Por ser la insoportable sabelo...
—Él no te odia —la interrumpió Luna—. De otra forma, ¿por qué te habría llamado por tu nombre?
—Porque... ¿así me llamo? Por favor, Luna. Es una tontería. ¿Malfoy encariñandose conmigo? ¿De dónde sacas esas cosas?
—De los ojos —dijo a forma de respuesta—. Tienes que ver lo que tu corazón siente.
—¿Mi corazón?
—Anoche, tratáste de consolarlo, ¿o no?
—Pues sí... pero eso no significa que lo quiera, Luna. Sólo haría lo que cualquier buena persona haría.
A veces, Hermione se sentía rara cuando charlaba con Luna acerca de estas cosas. Aunque, es verdad. Su corazón sentía algo hacia Draco, sintió ganas de abrazarlo esa noche, pero no lo hizo. Su mente se retractó dejando que el rubio se desahogara con ella. Su corazón sentía algo, pero sus ojos no querían verlo.
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¡Buenas noches! ¿Cómo están? Actualizo ahora porque no sé si mañana podré actualizar, ya que estaré toda la tarde fuera de mi casa sin computadora. ¿Quedó largo, no? El capítulo, ha quedado largo. Espero que pueda recompensarlos con éste capítulo. Gracias a los usuarios que comentaron desde mi primer capítulo hasta éste. Gracias a los 42 usuarios que tienen esta historia en sus favoritos. Gracias a las 541 lecturas que tuve, es realmente una locura. Muchas gracias a los 33 comentarios. Sin palabras. Ojalá disfruten este nuevo capítulo, de este Dramione que tanto amo. ¡Gracias un millón de veces! Adiós :)