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Historia 99023 — capítulo 7
Se quedaron hablando un rato más, hasta la hora de la cena. Bajaron juntas al comedor y allí se encontraron con Dean y Neville.
—¿Y bien? ¿Qué harás cuando veas a Draco?
—¡Shh! Cállate, Luna. No hablemos de él aquí —dijo susurrando.
—Lo siento, tengo curiosidad, y debes contarme todo.
—Lo sé, pero te lo contaré mañana. Aparte, ¿qué estoy diciendo? ¡Nada pasará con él!
—Debes ver lo que siente tu corazón, Hermione.
Pero Hermione no la escuchó. Cambió de tema rápidamente a Herbología. La materia que mañana iba a tener Hermione en dónde entregaría el trabajo de las algas medicinales.
Cuando la velada terminó, Hermione se despidió de sus amigos y salió del castillo hacia la cabaña, acompañada de Hagrid.
Una vez ya en la puerta de la cabaña, Hermione le agradeció a Hagrid la caballerosidad del mismo y entró.
Se quedó sorprendida al notar que Draco estaba profundamente dormido. ¿Cómo era posible que hubiera llegado tan rápido luego de la cena? Ella apenas terminó de cenar, saludó a sus tres amigos y salió de allí. ¿No había comido... otra vez? No sabía por qué se preocupaba, en realidad.
Se cambió allí mismo, se acostó en su cama y acomodó su almohada de plumas.
........
No sabía que hora era, quizá eran las 02:00 a.m o quizá las 04:00 a.m. Se había despertado pese a un sueño horrible. Draco se incorporó en su cama, se puso una camisa, ya que dormía sin ella, y salió hacia las escaleras de la cabaña, a ver la luz de la luna.
Hermione escuchó el ruido de la puerta al cerrarse, supuso que Draco había salido. Por lo que sacó su varita y de la misma, salió una pequeña lucesita celeste, alumbrando a la cama de Draco, claramente vacía.
La castaña se levantó sigilosamente, y abrió la puerta para encontrarse a un Draco... llorando.
—Malfoy, ¿qué te sucede? —preguntó Hermione sentándose a su lado.
—No me sucede nada —dijo fríamente.
—Oí sollozos.
—¿Ya extrañas a tu mami, Granger?
—Olvídalo —dijo Hermione de mala gana y se levantó enojada para entrar en la cabaña.
—Espera, Granger. Lo siento —se disculpó y Hermione, volvió a sentarse a su lado.
—Descuida. ¿Quieres contarme por qué te has levantado?
—Tuve una pesadilla.
—¿Deseas contarmela?
Draco la miró por unos segundos. Y ahí, la contempló. Sus ojos, sus rasgos tan femeninos. Su cabello enmarañado, con rizos castaños y definidos. Sus labios, tan finos como una línea de cristal, se dio cuenta de la belleza exterior, pero estaba descubriendo, su belleza interior. Tras pensarlo unos segundos, Draco aceptó.
Sueño - Draco**........**
—¿Qué quieres? —preguntó Draco.
—Simplemente, que dejes tu rebeldía, Draco —decía su padre, Lucius.
—¿De qué rebeldía me hablas, padre? ¡No quiero ser un mortífago! No me dejaré influir más por tus tontas inculcaciones sobre que significa ser un Malfoy, ¿no te importa lo que quiero, verdad? ¿Qué tal si te digo que no quiero ser parte de la estúpida familia Malfoy? ¿Qué tal si te digo que no deseo formar parte del círculo de Voldemort y mortífagos?
Pero entonces, Draco se arrepintió de decir esas palabras. Lucius Malfoy le envió directamente un cruciatus, frente a su esposa y madre de Draco, Narcisa.
—¡Basta, Lucius! ¡Déjalo!
—Oh, ¿tú también te pondrás de su lado, Narcisa?
—Tiene diecisiete años, Lucius. Por favor, ¡déjalo!
—Como gustes.
Lucius dejó de emplear el maleficio cruciatus con su hijo, para lanzar un petrificus totalus a Narcisa, y dejar inmóvil a su hijo. Así, Lucius podría deshacerse de Narcisa en el zótano.
—¡Madre! —sólo pudo gritar Draco antes que su padre le lanzara un "petrificus totalus".
Luego de unos minutos, la policía federal mágica arrestó a Lucius por ser cómplice de Voldemort, deshicieron el hechizo que Lucius había impregnado en Draco, y éste último fue corriendo por toda la mansión buscando a su madre, no la encontraba. Buscó hasta el último lugar de la mansión, sólo le faltaba uno... el zótano.
Fue hasta allí, lo más rápido que pudo y encontró a su madre golpeada, con sangre en la cara y en su ropa, acurrucada como una bolita y abrazando sus piernas. Se aferró a ella rápidamente, y la calentó en sus brazos, su madre sollozaba mientras Draco soltaba pequeñas lágrimas.
Fin del sueño - Draco**........**
—Oh, Draco... —dijo Hermione, pareciéndole estúpido llamarlo por su apellido en esas circunstancias, y viendo como el rubio derramaba algunas lágrimas— tu padre fue muy duro contigo, ¿verdad?
—Hace unos días... recibí una lechuza de mi madre. Me contaba que...
—¿Sí? —lo impulsó Hermione.
—Contaba que mi padre, había sido escoltado a Azkaban hacía algunas semanas.
—Lo siento mucho —dijo Hermione.
—Está bien. De todas maneras, sin él acechándome me siento mejor. Aunque mi madre lo amaba, ella está destruida.
—¿Irás a verla en las vacaciones de invierno?
—De hecho hablé con McGongall, este fin de semana iré a verla.
—Oh, claro. Pues, dale mis disculpas... aunque...
—¿Qué? —preguntó Draco interesado.
—Pensandolo bien, no le digas nada a tu madre. A ver si te regaña por hablar con una sangre sucia como yo —dijo Hermione algo triste y amagó a levantarse.
Pero Draco no la dejó. El rubio le agarró la mano e hizo que la castaña perdiera el equilibrio y volviera de nuevo a sentarse.
Hermione se sintió algo inhibida ante el contacto de su mano con la del rubio, no supo como reaccionar.
—¿Qué... haces? —le preguntó Hermione.
—Lo siento —dijo soltando la mano de la castaña—, fue un impulso.
—¿Seguro que te encuentras bien? Hace frío —dijo cambiando de tema rápidamente.
—Sí, lo estoy.
—¿Irás adentro?
—En un rato.
—Bien, cualquier cosa que necesites... avísame —el rubio asintió con la cabeza.
—Granger...
—¿Sí? —preguntó Hermione.
—Le haré llegar a mi madre tus disculpas... gracias —dijo después de un tiempo. Hermione asintió y entró a la cabaña.
Había quedado totalmente en shock. Draco Malfoy le había... agarrado la... mano.
Un rato después, Draco entró a la cabaña tratando de no hacer ruido. Aunque no se dio cuenta que Hermione seguía despierta, sólo simulaba estar dormida.
El rubio tardó en dormise. Después del contacto físico con la castaña, quedó confundido. Nunca nadie se había preocupado por lo que le pasase a él. Obviamente, excluyendo a Blaise, Theodore y a su madre, que siempre estuvieron por él, orgulloso, egocéntrico y engreído.
Al día siguiente, los dos se levantaron al mismo tiempo. Ambos se sonrieron. Pero al instante que se dieron cuenta que se sonrieron, dejaron de sonreirse para saludarse como dos compañeros de trabajo.
—Buenos días —se dijeron los dos al unísono.
—¿Pasarás al baño? —le pregunto Draco mientras ella asentía.
Draco sacó de su pequeño ropero, el uniforme del colegio mientras que Hermione buscaba el suyo y entraba al baño.
El Slytherin, seguro y firme, ahora dudaba en si agradecerle por la ayuda que Hermione le había brindado la noche anterior, escuchándolo y preocupandose por él.
Pero si él le agradecía, seguramente ella se lo contaría a Luna, y si Luna lo sabía, se lo contaría a Dean y a Neville y si ellos lo sabían, harían cadena con el resto de Hogwarts, y así todo el colegio sabría que él en realidad no es el monstruo que aparenta ser todos los días. Sino un chico sensible que necesita ser escuchado. Por lo tanto, tratarían de quebrarlo con cualquier cosa. El escudo que había armado por años alrededor de él, en sólo una noche y por una persona, se destruiría.
Decidió dejarlo todo como estaba, por las dudas.
Hermione salió del baño con el pelo arreglado, maquillada sólamente un poco (base y rubor), dejandole libre el baño a Draco.
La castaña estaba apunto de salir de la cabaña, cuando escuchó que Draco la llamaba.
—¿Granger? —llamaba Draco desde el baño.
—¿Sí? —respondió ella.
—Espérame, aún no te vayas. En seguida salgo.
Hermione no contestó. Quedó en inmóvil, como si le hubieran lanzado un "petrificus totalus". ¿Acaso Draco estaba invitandola a ir juntos al castillo? Ella, incapaz de moverse, se quedó ahí; parada con el maletín en su mano.
No se había percatado de que un rubio salía del baño, y se dirigía hacia la puerta de la cabaña.
—¿Granger? ¿Estás bien? —preguntó asombrado de su inmobilidad.
—Em.. sí, sí. Estoy bien —dijo mientras recuperaba su mobilidad e iba hacia Draco.
Ambos caminaban hacia el castillo, en silencio. Hasta que Hermione lo rompió.
—¿Has respondido la carta que te mandó tu madre? —Draco la miró atónito, no se esperaba esa pregunta — Oh, lo siento, no debí preguntar... no es...
—Aún no le respondo —dijo Draco interrumpiéndola con una sonrisa de lado —. No sé siquiera que responderle.
—¿Has pensado en pedirle ayuda a... Blaise, quizá?
—¿Blaise? Blaise vive en un mundo perfecto, jamás entendería lo que me pasa.
—Creí que eran amigos, lo siento.
—Oh, lo somos. No me mal interpretes. Él es un chico excelente, pero jamás vivirá lo que estoy viviendo.
—Entiendo...
El resto del camino se quedaron callados.
Llegaron al castillo y habían llegado justo a tiempo para el desayuno.
De pronto, Hermione se detuvo.
—Tú... entra. Yo, iré... al... baño.
—Acabas de ir, Granger. ¿Te encuentras bien?
—De maravilla. Es sólo que... siento que se me corrió el delineador. Nos vemos después —dijo rápidamente para huir.
Pero luego, Draco se dio cuenta que no llevaba delineador, ¿qué le pasaba?
Hermione se había ocultado detrás de una columna esperando que Draco entrara. No quería que lo vieran con ella, con la sangre sucia insufrible. Luego de unos minutos, Hermione entró. Y una radiante sonrisa, se dibujó en el rostro de Luna.
—¡Hermione! —le hizo gestos con la mano para que se sentara.
—Hola, Luna —saludó sonriendole.
—Ya, debes contarme todo. Sé que pasó algo entre ustedes.
—No pasó na... —pero Luna la miraba, soñadora, esperando un relato por parte de la castaña—. Bien, te contaré.
Flashback**........**
La castaña se levantó sigilosamente, y abrió la puerta para encontrarse a un Draco... llorando.
—Malfoy, ¿qué te sucede? —preguntó Hermione sentándose a su lado.
—No me sucede nada —dijo fríamente.
—Oí sollozos.
—¿Ya extrañas a tu mami, Granger?
—Olvídalo —dijo Hermione de mala gana y se levantó enojada para entrar en la cabaña.
—Espera, Granger. Lo siento —se disculpó y Hermione, volvió a sentarse a su lado.
—Descuida. ¿Quieres contarme por qué te has levantado?
—Tuve una pesadilla.
—¿Deseas contarmela?
Draco la miró por unos segundos. Y ahí, la contempló. Sus ojos, sus rasgos tan femeninos. Su cabello enmarañado, con rizos castaños y definidos. Sus labios, tan finos como una copa de cristal, se dio cuenta de la belleza exterior. Tras pensarlo unos segundos, Draco aceptó.
Draco cuenta su sueño.
—Oh, Draco... —dijo Hermione, viendo como el rubio derramaba algunas lágrimas— tu padre fue muy duro contigo, ¿verdad?
—Hace unos días... recibí una lechuza de mi madre. Me contaba que...
—¿Sí? —lo impulsó Hermione.
—Contaba que mi padre, había sido escoltado a Azkaban hacía algunas semanas.
—Lo siento mucho —dijo Hermione.
—Está bien, de todas maneras, sin él acechándome, me siento mejor. Aunque mi madre lo amaba, ella está destruida.
—¿Irás a verla en las vacaciones de invierno?
—De hecho hablé con McGongall, este fin de semana iré a verla.
—Oh, claro. Pues, dale mis disculpas... aunque...
—¿Qué? —preguntó Draco interesado.
—Pensandolo bien, no le digas nada a tu madre. A ver si te regaña por hablar con una sangre sucia como yo —dijo Hermione algo triste y amagó a levantarse.
Pero Draco no la dejó. El rubio le agarró la mano e hizo que la castaña perdiera el equilibrio y volviera de nuevo a sentarse.
Hermione se sintió algo inhibida ante el contacto de su mano con la del rubio, no supo como reaccionar.
—¿Qué... haces? —le preguntó Hermione.
—Lo siento —dijo soltando la mano de la castaña—, fue un impulso.
—¿Seguro que te encuentras bien? Hace frío.
—Sí, lo estoy.
—¿Irás adentro?
—En un rato.
—Bien, cualquier cosa que necesites... avísame —el rubio asintió con la cabeza y Hermione entró a la cabaña.
—Granger...
—¿Sí? —preguntó Hermione.
—Le haré llegar a mi madre tus disculpas —Hermione asintió y entró a la cabaña.
Fin del flashback**........**
—¡Oh! Lo has llamado Draco —dijo Luna con su voz tierna y soñadora —. ¿Lo ves? Algo pasará entre ustedes, son muy bonitos juntos cuando no pelean.
—No, Luna. Sólo me preocupé por un compañero, aunque ese compañero fuera Malfoy —contestó con mucha sensatez Hermione.
—Mmm... bien, como digas —dijo Luna para nada convencida—. Iré a alimentar a los Thestrals. Nos vemos después, Hermione —y se retiró de la mesa de Gryffindor dando saltitos.
—¿Qué son los Thestrals? —se preguntó a si misma.
La profesora McGonagall sacó a Hermione de sus pensamientos informando que el banquete del desayuno había concluido. Lo que significaba que Hermione tendría que lidiar con astronomía. ........ ........ ........ ........ ........ ........ ........
¡Buenos días! ¿Cómo están? Yo tengo que decirles que estoy feliz. Recién termino de escribir este capítulo, ¿les gustó? ¡Tuve mucha inspiración! Es el capítulo más largo que escribí hasta ahora. Este capítulo tiene... ¡2000 palabras, señoras y señores! Asombroso, ¿no? Apenas terminé de escribirlo dije ¡mentira, es imposible! Pero fue posible. Muchas gracias a las lecturas que recibe esta historia día a día. Muchas gracias a los usuarios nuevos que agregan esta historia a sus favoritos y gracias pero muchísimas gracias, a los usuarios que comentan siempre mis capítulos. Nombraré algunos como Sofi Princess, lilly_malfoy, ale95, lizzylovegood123 y jennywriter; ¡muchísimas gracias a ustedes, mis mejores lectoras! Que siempre comentan, este larguísimo capítulo, se lo dedico a ustedes por acompañarme :) ¡gracias y adiós!