Se Me Olvida Olvidarte — capítulo 16
Me puso la cabeza en el suelo de modo que pude verle la cara, no llevaba nada para taparse, iba tan normal, le delató una cosa: sus ojos azules, su sonrisa, su barba y su chaqueta de cuero.
_¡¡¡¡¡Aléx!!!!! ¿Pero que haces aquí? jo, me has asustado.
_Jaja, lo siento, quería gastarte una broma, y me lo has dejado tan a huevo que...
_No tiene gracia alguna- dije cogiendo mi movil y mi portátil del suelo.
_Vale, no te gustan las bromas, lo he cogido, y no me llames Alex, mejor papá.
Me sonrojé hundiendo un poquito los hombros. _Vale, pero no me acostumbro.
_Pues deberías hacerlo- me dijo mientras se sentaba a mi lado con las piernas cruzadas, como yo, y me acariciaba la cara. Siempre había sido muy cariñoso.
_Ya. Eres un tonto. Casi me muero de miedo. ¿Que haces aquí a estas horas?
_Dije que vendría a verte ¿no?
_Si, pero pensé que a clase o a casa, y por la tarde.
_Fui a tu instituto, tu clase estaba dando gimnasia, y como se que la odias sabía que estabas de pellas.
_¿Y como me encontraste? hay muchos sitios a los que ir por aquí, eh
_Si, pero supe que sería un lugar alejado y solitario, y con lo que a ti te gustan las olas y el mar, no fue dificil averiguar donde podrías estar.
_Chico listo. -sonreí._Pero ¿no tienes que trabajar?
_No, hoy tengo el día libre, en realidad me daban el viernes, pero no quiero faltar los viernes.
Me miró, yo desvié la mirada y me sonrojé. Que verguenza.
_¿Que haces?
_Nada, cosas de adolescentes. No lo entenderías.
_¿No? ¿como que no? si yo soy super moderno y estoy en la flor de la vida, se decir chachi, guay del paraguay molón...
Me quedé mirándole fijamente con cara de pocos amigos.
_Si vuelves a decir eso me mudo de ciudad.
_Jaja, capichi. Pero no soy mayor. Todavía soy joven.
_Depende de a lo que llames joven...
Al oir esto me quitó el ordenador haciéndome de rabiar, que tonto. Me puse sobre sus rodillas (a cuatro patas) para recuperarlo, y justo cuando lo tenía lo soltó despacio en el suelo y me atrapó entre sus brazos. Yo grité y me debatí para que me soltara, pero acabé con el pelo enmarañado y con el dándome besos en la cabeza sentada en el suelo...
Mi padre nunca cambiará. Aunque si os digo la verdad, no es tan mayor, es jovencito.