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Historia 99232 — capítulo 3
En el Mapa Merodeador vi que Ginny estaba cerca de los bosques, definitivamente ese era el lugar indicado para acabar con la pelirroja. Bueno no para acabar con ella en el sentido de la palabra si no más bien para poder desahogarme sin que me importase quién puede estar escuchando detrás de la puerta. Camine lo más rápido que pude y cuando estaba llegando a la puerta para salir a los campos alguien se paro frente a mi. Le mire a los ojos y me dije lo cuan estúpida había sido. Con lo ocurrido en el Mapa solo me había molestado en buscar el nombre de Ginny, y se me había olvidado por completo el idiota de Malfoy, pero al parecer él no se había olvidado de mi en ningún momento.
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Te dije a las diez y cuarto, y si ves el reloj te darás cuenta de que son las once y cuarenta y dos minutos, Granger. - dijo serio.
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Malfoy, no tengo paciencia asi que dejame en paz. - dije tratando de esquivarlo, pero él se puso nuevamente frente a mi, me miro a los ojos y se acerco a mi tomandome por la cintura.
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Para mi siempre debes de tener paciencia Granger, asi que sea lo que sea que ibas a hacer olvidalo, ahora estás conmigo. - dijo pasando de una forma sensual la lengua por sus labios, humedeciendolos y dandoles un toque completamente apetecible. Deje de mirar a sus labios y me aleje un poco de él, no se me podía olvidar quién era él y mucho menos quién era yo.
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Dejame en paz Malfoy. - dije atropelladamente empujandolo, en ese momento él me tomo por los hombros obligandome a quedar pegada en la fría pared, se acerco a mi oído.
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Dentro de poco mi madre será la directora de Hogwarts Granger, lo que supone que Hogwarts será territorio de los Malfoy, todo cambiará, se pondrán las normas que yo mismo decida poner, asi pues yo como niño caprichoso te tendré solo para mi el tiempo que deseé. - susurro. Con su mano derecha acarició uno de mis senos, dejandome petrificada y sin reacción de algún tipo, asi que lo mejor para mi sería quedarme completamente quieta y esperar a que la serpiente abandonase su posición. - Y cuando digo dentro de poco, me refiero a mañana por la mañana. - susurro alejandose un poco de mi y dejandome suelta, le mire a los ojos.
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Eso no puede ser, la directora es Minerva McGonagall. - susurre, ahora sin querer alzar la voz, pues si lo que Malfoy me decia era cierto, las cosas se estaban poniendo muy, pero que muy feas. Si Hogwarts empezase a ser propiedad de los Malfoy, no me quería ni imaginar como sería.
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Minerva McGonagall, al igual que los demás profesores de Hogwarts serán pasado, a partir de mañana a la mañana las decisiones de este castillo serán tomadas por la familia Malfoy, y te aseguro que no quedará ningún profesor de los que estas acostumbrada a ver, bueno si, Severus seguirá siendo profesor, pero a parte de él, los viejos profesores serán substituídos por quienes yo mismo eliga Granger, y te aseguro que los Sangre Sucia como tú sufrireís hasta el final. - comento, su rostro daba miedo, estaba completamente sombrió, por una vez en mi vida le tube miedo a Draco Malfoy. Mire un momento el Mapa, Ginny todavía estaba donde antes. - Ahora dime, ¿a quién buscas? - pregunto.
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Ginny. - susurre. Me miro a los ojos.
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¿Tienes miedo Granger? - pregunto riendo. No respondí, porque no podía mentir cuando algo era evidente, lo que Malfoy me acababa de decir era verdaderamente terrorifico. - Piensalo, si me das lo que busco tal y como te propuse, tú serás la Sangre Sucia más envidiada y respetada de Hogwarts, al menos hasta que yo me aburra. - comento riendo. Se alejo unos pasos.
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¿Por qué yo Malfoy? - pregunte al final.
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No lo se, quizá porque me antojaste. - respondió sin darle demasiada importancia. - Hasta mañana, Granger. - despidió con frialdad. Lo vi desaparecer asi que me apresure en ir a buscar a Ginny, tenía que sacar a muchos Gryffindor de aquel castillo, al menos a los más inocentes. Corrí rápidamente hasta Ginny y al encontrarla me asuste, pues no esperaba toparme cara a cara con ella.
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AH! - grito empujandome. Me miro y se llebo la mano al pecho. - Herms! - se quejo.
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Ginny, debemos ir corriendo a la Torre Gryffindor, tengo algo muy importante que decirles a todos y no hay tiempo que perder... - dije cogiendola de la mano y arrastrandola conmigo, ambas corriamos casi sin respirar, cuando llegamos al retrato de la Dama Gorda tuvimos que esperar unos minutos hasta que pudimos hablar para decir la contraseña. Al entrar la Sala Común estaba casi vacía, pero eso no me importo. - Ve habitación por habitación y haz que todos bajen. - le dije a Ginny, que sin preguntar asintió y fue por las escaleras, espere a que todos estubiesemos presentes, hasta que por fin pude hablar. - Lo que tengo que decir es serio, y la verdad solo os lo digo para que no os tome por sorpresa y para que podaís tomar vuestras propias decisiones. - empecé. - Hogwarts ya no es seguro, mañana a la mañana vendra una nueva directora llamada Narcissa Malfoy y con ella vendrán nuevos profesores, no hay tiempo para reaccionar asi que solo os he hecho llamar porque aquellos que sois como yo, que no sois Sangre Limpia, deberiaís recoger vuestras cosas y desaparecer esta misma noche, pues como os podeís imaginar los nuevos profesores que vienen de camino no tienen ni titulo de tal cosa, asi que todo aquel que quiera huir antes de que esto se convierta en su infierno personal, es libre de hacerlo ahora mismo, y aquel que se quiera quedar hasta el final debe ser consciente de que habrá cosas muy duras en Hogwarts, cosas que ninguno de nosotros nos llegamos a imaginar. - Se escucharon muchos murmullos de la gente, todos me miraban, deje que debatíesen unos veinte minutos, hasta que me decidí a preguntar. - ¿Alguien quiere marcharse? - pregunte, al principio hubo silencio y caras raras, pero al final empezaron a verse manos en el aire. La gente corrió en busca de sus cosas, después los lleve hasta el pasadizo que los llearía a Hosmeade, una vez alli serían libres de ir donde quisieran. Después de todo en Gryffindor solo quedamos los mayores, de quinto, sexto y septimo. Eramos en total unos cuarenta, pero eso no importaba porque estaba segura de que Gryffindor dejaría de existir en menos de unas horas. Nadie fue capaz de pegar ojo, y cuando llego la hora del desayuno todos temiamos a lo que nos podríamos encontrar en el Gran Comedor. Pero eramos Gryffindor's asi que con la cabeza en alto bajamos hasta llegar a las puertas, nos sentamos en nuestra mesa de siempre y empezamos a tocar la comida, con lentitud y observando cada detalle. No tubimos que esperar mucho hasta ver la mesa repleta de nuevos profesores, Slytherin estallo en aplausos que retumbaban. Narcissa se puso frente a todos y sonrió con frialdad.
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Buenos días queridisimos alumnos. - saludo, mirando en especial a la mesa de Gryffindor, en la cual nadie abrió la boca más que para decir 'buenos días' secamente. - Como ya os imaginareís yo soy la nueva directora de Hogwarts, me imagino que ya todos me conocen pero para que no halla ningún tipo de confusión soy Narcissa Malfoy. - dijo sonriendo. - Hogwarts necesitaba unos cambios y aqui estoy yo para dar esos cambios que tan necesarios y urgentes son, pero empezaremos por lo más importante, los nuevos profesores; Avery será el nuevo profesor de Transformaciones y Astronomía, Snape seguirá siendo el profesor de Las Artes Oscuras y además de Historia de la Mágia, GreyBack será el nuevo profesor de Cuidado de Criaturas Mágicas y Herbología, Bellatrix Lestrange será la profesora de Pociones y Aparición, Yaxley será el profesor de Adivinación y Oclumancia, Draco Malfoy será profesor de Vuelo y el Perfecto de Hogwarts, y yo seré la profesora de Aritmancia y Runas Antiguas. - nos miro con seriedad a todos. - Una vez sabeís quienes serán los profesores de cada matería he de hablar de Draco Malfoy, además de profesor de Vuelo será él quién organice los equipos de Quidditch y las horas de entrenamientos, también será perfecto y sus ordenes serán tan respetadas y tomadas en cuenta como las de cualquier profesor, podrá castigar y restar rubiés a la casa que asi deseé. - suspiro. - Por otro lado he de decir que no se eliminara ninguna casa, aunque no todas serán llevadas en cuenta, Gryffindor no tendrá ningún derecho a nada, asi pues no quiero quejas por parte de los alumnos, aquellos que sean Sangre Limpia y se quieran mudar de casa podrán hacerlo pero primero deberán hablar con Draco, por otro lado están los Sangre Sucia. - paro su mirada en mi. - Esos tendrán que obedecer cada orden que se les diga, ya sean de un profesor o de un mismo alumno, por supuesto con los Sangre Sucia tendré que hablar más tarde. - corto la conversación al mirar la hora. - En este colegio los retrasos son penalizados severamente, asi pues no os aconsejo a llegar tarde a ningún lado. - en ese momento tubimos que salir todos corriendo hacia el aula que nos tocaba. Y en este momento tocaba ni más ni menos que Pociones con la mismisima loca llamada Bellatrix, estaba corriendo cuando sentí que alguien me agarraba de la tunica.
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¡Malfoy no puedo llegar tarde! - dije apurada.
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Se te olvida que soy quién soy, no necesitarás ir a esta clase. - repuso sonriendo malevolamente. - Mi madre quiere hablar contigo a solas. - dijo con una sonrisa picara. - Asi que te llevare con ella, para asegurarme de que llegas sana. - repuso, camine a su lado hasta el despacho en el cual estaba Narcissa, temble al entrar pero trate de no mostrar miedo. Baje la cabeza un poco, estaba completamente perdida en medio de tantos mortífagos, de eso no había duda.
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Sientate Granger. - ordeno esta, asi que sin demoras me sente. - No se que ha visto en ti mi hijo la verdada, pero eres su capricho y yo como madre le doy todo lo que me pide, asi pues tú tendrás algunos privilegios que los demás no tendrán. - resumió.
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No la entiendo profesora. - dije mirandola a los ojos.
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Mi hijo y yo hemos hablado y ya que eres su capricho contigo seré, 'piadosa'. - sonrió con falsedad dibujada en sus labios. - Siempre y cuando mihijo este a tu lado para ti no existiran las normas Granger, y deberan respetarte, si está mi hijo a tu lado eres libre de hacer lo que se te antoje menos traicionarlo, si mi hijito descubre algo que no le gusta se encargará de sancionar a quien tenga que sancionar, por lo demás me aburre verte aqui asi que haz lo que Draco quiera y no tendrás problemas. - dijo despachandome rapidamente y dejandome llena de dudas de todo tipo, pero sin más vueltas me levante y salí de alli, Malfoy estaba en la puerta.
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Sigueme. - dijo sin más rodeos.
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Malfoy. - llame sin apenas prestar atención, él se paro y me miro. - ¿Puedo mandar una carta?
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¿San Potter? - pregunto con burla. Le mire a los ojos.
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Por favor. - pedí, sabía que si Malfoy me veía indefensa me dejaría mandar la carta con tal de sentir que me humillaba y que me tenía a sus pies.
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¿Qué recibiré a cambio? - pregunto acercandose a mi.
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Recibiras lo que gustes. - dije sin rodeos, pasando mi lengua por mis labios, dejandolos humedos y a juzgar por su cara también los deje apetecibles, se acerco a mi pero yo fui más rápida y le bese, con frialdad y dureza pero pareció no importarle, me separe. - ¿Puedo? - suspiro.
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Si, te acompañare después de la cena a la lechucería, pero de momento nos vamos a clase. - dijo caminando. Al llegar a la clase de Pociones se me revolvió el estomago, aquella loca me miro. - Estaba conmigo señorita Lestrange. - excuso Malfoy con una sonrisa autoritaría a la cual ella respondió. Me sente de inmediato y me puse sobre el rumbo de la clase.
El día había sido el más duro y el más extraño de mi existencia, nunca me hubiese imaginado que Hogwarts llegaría a estar tan oscuro y sombrio como en este día. Unicamente los Slytherin parecían felices por lo sucedido, por lo demás los alumnos estaban que no cabían en si de la angustía. Camine con Ginny hacia la Torre Gryffindor.
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Granger. - al escuchar su voz me pare en seco, le busque con la mirada y cuando lo encontre camine hacia él. - A las diez en punto en la lechucería, y no cuentes con ir a dormir a Gryffindor. - comento.
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Malfoy, quizá mejor a las diez y cuarto, pues había planeado bañarme después de cenar y también escribir la carta. - comente con sequedad.
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A las diez en la lechucería, y no te preocupes con bañarte porque te podrás bañar conmigo ya que lo mencionas. - dijo marchandose, camine al lado de Ginny, me miro con tristeza.
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¿Piensas obedecer y callar Herms? - pregunto.
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¿Qué otra cosa puedo hacer? - pregunte yo.
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La verdad es que si quieres vivir no puedes hacer nada mejor que obedecer y callar, Herms los tiempos que vienen serán de lo peor, pero juntas podremos salir adelante, además mientras seas el capricho de Malfoy serás intocable, asi que yo que tu, trataría a toda costa ser su favorita. - comento.
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Me repugna. - escupí.
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Lo se, a mi también me repugnaría una situación asi.