← Historia 99806 · de
Historia 99806 — capítulo 4
¡¡HOLA GENTE!! SIento la tardanza, se que he tardado un poquillo en actualizar, pero bueno, aquí está... Aquí tenéis mi primer Harry/Hermione, a petición de RoselynWeasleyG
Es mi primer Harry/Hermione, así que no seais demasiado duros conmigo... espero que os haya gustado! :) sobre todo a Rosie, que fue quien me lo pidió...
Entonces, de momento las cosas quedan de este modo:
Capítulo 5: Theo Luna (el siguiente capitulo ya)
Capítulo 6: Ron/Hermione
Capítulo 7: Draco/Rose
Capítulo 8: Neville/Luna
Capítulo 9: James/Dominique
Capítulo 10: Ginny/Draco
Capítulo 11: algo de los gemelos, Roxan, ya me dirás con quién exctamente :)
Un besazo a todos, gracias por tooooooooooooodo lo agradezco enormemente a todos los queme dejais comentarios!! besosss!!!!!!
Capítulo 4: El fuego que jamás se apagará:
Su castaño y voluminoso cabello ondea al viento, regalando preciosos destellos dorados a los afortunados ojos que la están mirando. Dorado… él cree que es el mejor color para definirla. La calidez de sus perfectos ojos color miel, sus rebeldes y sexys cabellos castaños acariciando su níveo cuello, la perfección de su sincera y maravillosa sonrisa transmiten una placentera sensación de bienestar, similar a la del sol lamiendo cálidamente la piel en el ocaso estival. La seguridad que le transmiten las palabras, gestos y miradas que le dedica su amiga es lo único que le da fuerzas para continuar con su vida... Sí, su amiga. Porque eso es lo que es, su amiga, su hermana. Por fortuna, y por desgracia es solamente eso…
Sólo ella logra arrancar una sonrisa en los labios del moreno.
Sólo ella le da fuerzas para continuar cuando todo parece perdido
Sólo ella le hace ver la vida de otra forma, y también la muerte…
Sólo ella despierta en él sensaciones únicas e irrepetibles
Sólo ella es la luz en su mirada
Sólo ella es la dueña de sus sueños, de sus miedos, suspiros y anhelos.
Sólo ella es consciente de esas anhelantes miradas furtivas que el moreno le dedica.
Sólo ella despierta en él sentimientos tan prohibidos…
La mira, sus traviesos ojos se encuentran, y puede ver ese brillo en su mirada… suspira frustrado, sabe que no puede hacer nada, y la sola idea de mantenerse pasivo viendo cómo el amor de su existencia se entrega a otra persona le corrompe las entrañas… pero no puede ni debe hacer nada. No desde el mismo momento en el que Hermione Granger se convirtió en su hermana. No desde el mismo momento en el que los ojos de Ronald Weasley y los de ella dejaron de mirarse como antaño, y comenzaron a mirarse con amor… con pasión, con deseo… no, desde que Hermione Granger es la dueña total y absoluta del corazón de su hermano y mejor amigo Ron... De la persona que ha estado con él desde el principio, a las buenas y a las malas, luchando a su lado, arriesgando su vida por unos ideales, por una causa, por salvar su vida. De quien lo ha acogido siempre como si fuera un hermano, de quien jamás le ha fallado…
Las mejillas de Hermione se ruborizan al notar su candente mirada, y de nuevo se siente un traidor… un cobarde, un vicioso incapaz de obviar las sensaciones que la castaña provoca en su cuerpo, en su mente, en su corazón… incapaz de sofocar el fuego que esos ojos castaños prenden en él…
De pronto escucha su risa… ese sonido celestial que le vuelve completamente loco, le nubla los sentidos y le da fuerzas y alegría para vivir, y sube la cabeza, buscando con la mirada de nuevos sus ojos. Los ojos de la dueña de esa sonrisa que le hace creer que ha muerto y está en el cielo, con su ángel.
Observa la situación desde la distancia… Ron ha dicho algo gracioso, y Hermione se ha reído por ello… la mira desilusionado. ¿Por qué él? ¿por qué es Ron el objeto de sus risas? ¿por qué no puede ser Harry la persona que provoque en ella algo tan… bello como una sonrisa?
Y de nuevo se descubre pensando en cosas prohibidas. Avergonzado, vuelve a bajar la mirada, pero no sin antes darse cuenta de que ella lo observa otra vez… puede ver cómo busca sus ojos, sus tristes ojos verdes, y de nuevo le transmite todo ese calor... Pero no le queda más remedio que apartar su mirada… Ron está empezando a notar algo extraño, y no puede permitirse que desconfíe todavía más. Los celos de su mejor amigo se vuelven cada día más y más insoportables, aunque no puede reprochárselo, sabe que las miradas que Harry le dedica a la castaña no son… inocentes precisamente.
Por una vez Harry desea que los celos de Ron estén verdaderamente justificados, que sean consecuencia de algo real, de algo material… que sean respuesta la realidad y no solo a los deseos y pensamientos secretos y prohibidos de su mejor amigo… Un incómodo silencio rodea al trío, y por fin Ron abre la boca.
-¿Qué ocurre Harry? Estás muy raro…
Harry se limita a sacudir la cabeza hacia los lados, y ve con auténtico dolor cómo Hermione acaricia inconscientemente la mano de su mejor amigo, en esos momentos, mayor enemigo. Vuelve a captar la mirada de la chica, y siente en ella preocupación, temor, desilusión… incluso un deje de insatisfecha curiosidad. ¿Acaso se estaba volviendo loco? ¿Acaso estaba viendo visiones?
- ¡Ron! ¿no tenías que ir al castigo con Filch?- la chica lo rescata.
Una oleada de alivio e ilusión recorre cada una de las terminaciones nerviosas de Harry… se siente tremendamente aliviado por librarse por un rato del castigo de la presencia de Ron… cuanto más tiempo pasa con él, más culpable se siente… más traidor se cree, a pesar de no hacer nada. A pesar de guardar para sí mismo todos esos deseos prohibidos que le torturan día a día, minuto a minuto, segundo a segundo y que solo conseguiría saciar teniéndola entre sus brazos, saboreando sus labios, probando su cuerpo… su prohibido cuerpo de pecado.
-Harry… ¿Harry?- lo llama ella, y Harry vuelve en sí, para comprobar que Ron se ha marchado ya. - Harry… ¿estás bien?- Ella está muy cerca, justo enfrente suyo, tan solo a unos centímetros… esos malditos centímetros que lo separan del paraíso y que el odia más que al mismísimo Voldemort… la mano de Hermione se dirige directamente a su frente, acariciando antes su pelo, y cree morir de locura, el roce de su piel arde contra su frente, ella piensa que es la fiebre, pero está perfectamente… si tan solo ella apartara su mano de su frente, si el contacto piel con piel se terminara, sería más que suficiente para que la enorme fiebre que le consume frenara, pero no parara. Sabe que el ardor, el calor, la pasión… aquella fiera quemazón que le recorre las entrañas solo parará en el momento en el que le dejara fundirse en sus labios, acariciar su pelo, respirar su aroma… fusionarse cuerpo con cuerpo… las piernas le flojean… intenta componer palabras coherentes.
-Yo… no… no…- niega con la cabeza, cree que dejarse llevar será lo más sensato… no necesita dar explicaciones de por qué está enfermo.
Pasan por la enfermería, pero algo en los ojos de Harry convence a Hermione de que no debe dejarlo allí, pasan de largo y se dirigen a la sala común, que se encuentra extrañamente desierta… otra prueba más para el autocontrol de Harry, parece que el destino quiere jugarle una mala pasada.
Hermione lo tumba en el sofá frente a la chimenea, se arrodilla a su lado, y vuelve a acercarse… Harry siente su corazón a punto de explotar, los labios de Hermione… esos carnosos y rosados labios de pecado que lo invitan día a día a entregarse a la furia pasión de lo prohibido se acercan a él peligrosamente… siente que se marea, es ¿eso cierto? ¿o está soñando? ¿o acaso Hermione tiene razón y está realmente enfermo? Cierra los ojos, pensando que quizá así pueda evitar la inminente tentación de devorar sus labios, y en ese momento siente sobre su piel lo más puro y hermoso que ha tenido jamás la suerte de sentir sobre su piel… un delicado beso en su frente…
- Ay, Harry… estás realmente caliente… creo que deberías ir a la cama- dice con voz preocupada. Harry vuelve a abrir sus ojos, y puede ver en su carita la preocupación, se le clava como mil cuchillos en el pecho. El chico asiente, sabiendo que solo así podrá descansar, el gran esfuerzo que está haciendo por contenerse lo deja realmente exhausto. A veces siente que es más dura esta batalla que mil batallas frente a Voldemort.
Finalmente llegan a la cama, y Hermione… SU Hermione se encarga de meterlo dentro y arroparlo… puede sentir su amor, puede sentir todos aquellos confusos y entremezclados sentimientos que día a día torturan a los dos… aunque eso Harry no lo sepa ver.
A su mente acuden tórridos pensamientos sobre cómo le gustaría que su castaña lo arropara… el moreno respira hondo intentando calmarse, en ningún momento abre los ojos, lo que hace que ella piense que por fin se ha quedado dormido.
Un suspiro de los labios de la chica hace que el corazón se le dispare de nuevo, y le obliga a permanecer completamente quieto. No mueve ni un solo músculo.
-¿Por qué no eres tú?- la escucha susurrar, y siente cómo poco a poco el calor vuelve a apoderarse de su cuerpo… siente cómo invade de nuevo sus sentidos, controlándolo todo cuando nota cómo el cuerpo de su ángel se acerca al suyo.
Hermione Granger se encuentra encima de la cama de Harry, sus sedosos cabellos castaños le hacen cosquillas en la cara al chico, pero ella ni siquiera se da cuenta, y pensando que su mejor amigo ya duerme, se encarga de depositar un dulce y casto besos en sus prohibidos labios. Era lo que el moreno necesitaba para mandarlo todo a pique y por fin dar rienda suelta a sus deseos más prohibidos.
- No deberías haber hecho eso
En el mismo instante en el que escuchó sus palabras y sintió sus labios supo que no podía más. De pronto Ronald Weasley no existía… Su conciencia dejó de funcionar, su mente se paralizó por completo, y su cuerpo fue quien comenzó a gobernar todos y cada uno de sus actos. Se entregó a la pasión de lo prohibido, se entregó a la locura, se entregó al fuego que a ambos consumía.
Sin pensar en lo que hacía, tan solo dejándose guiar por el placer arrancó con sus dientes la ropa de la muchacha, que caía a los lados de la cama con asombrosa velocidad… al contrario de lo que podía pensar él, ella estaba encantada, y participaba a su manera devorando los labios del moreno, despojándole a él de las últimas prendas que guardaban su intimidad. Las caricias se sucedían una tras otra, llegando a lugares nunca antes explorados, haciéndoles sentir que la vida era maravillosa por primera vez en mucho tiempo…
Una vez desnudos, ambos se regalaban la mirada. No podían dejar de sentir, no podían dejar de vivir. Ni siquiera les dio por pensar que cualquiera podía pillarlos así. Ambos se devoraban, se gustaban, se sentían, se tocaban… se regalaban un placer que nunca antes había conocido, y que nunca más volverían a conocer, si no era juntos… poco a poco ambos se fundieron en uno, alcanzando la perfección, y rozando el paraíso con la yema de sus dedos. Fue entonces cuando ambos, Harry Potter Hermione Granger, mejores amigos, hermanos y amantes se dieron cuenta de que el fuego que a ambos consumía jamás podría apagarse…